Por Gabriela Rocha*

La Cuarta Revolución Industrial llegó, y con ella, una era digital repleta de desafíos que aún intentamos superar. Los usuarios son cada vez más exigentes; los competidores de las industrias tradicionales hoy nacen en forma de apps, y hay un sentido de urgencia en formar a colaboradores capaces de enfrentar estos diversos retos. Es por eso que empresas de todo tipo y tamaño se lanzan a una carrera hacia la transformación digital, buscando cambiar la estrategia de su negocio a través de la implementación de soluciones tecnológicas.

La preocupación por la transformación digital es real, ya que hoy en día, para mantenerse competitivos, no se puede emplear business as usual. Sin embargo, con más de 80% de los casos de transformación digital fracasando, algo estamos haciendo mal.

Todos conocemos intentos de innovación que se descarrilaron. En los años 2000, el gobierno mexicano implementó la iniciativa “Enciclomedia”, que brindaba a escuelas públicas un pizarrón electrónico conectado a internet para que los alumnos accedieran a una versión interactiva del contenido curricular. La iniciativa fue promovida como una solución a los problemas de la educación, pues la tecnología, en “todo su esplendor”, le brindaría al país una educación del siglo XXI.

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Pero el proyecto no funcionó, y al cabo de poco tiempo, y miles de millones de pesos gastados, los pizarrones estaban subutilizados u obsoletos. Pero a pesar de que casos como estos abundan, la fiebre por más tecnología sigue siendo nuestro primer reflejo.

Muchas iniciativas como estas fracasan, en gran parte, porque consideran a la tecnología como la varita mágica de la transformación digital y la ven como un fin en sí. Es cierto que nuevas tecnologías han sido fundamentales para desencadenar cambios trascendentales en nuestras sociedades, y por lo tanto nuestra reacción natural es querer implementarlas para avanzar y mantenernos competitivos; pero nada es más lejano de la realidad, pues la transformación digital es mucho más que eso.

Hasta que no entendamos que la tecnología no es más que un facilitador para crear valor para los usuarios, seguiremos fracasando en el intento.

Para realmente triunfar en una economía digital, lo que necesitamos es un cambio de mentalidad que transforme radicalmente la forma en que venimos trabajando hasta hoy, y que ponga al ser humano al centro del diseño e implementación de soluciones.

En Laboratoria hemos formado a más de 1000 software developers para la industria tech en América Latina gracias a una cultura que fomenta el aprendizaje continuo, a través de la experimentación, pensando siempre en cómo agregar mayor valor a nuestras alumnas y empresas empleadoras. Al aplicar el método de Lean Startup, logramos un aprendizaje validado que nos indica la dirección correcta para seguir en el desarrollo de nuestros productos.

Esa experiencia nos llevó a trabajar de la mano con decenas de líderes empresariales y sus equipos para inculcarles ese cambio de mentalidad de forma que permee a lo largo de la cultura, estructura organizacional y desarrollo de tecnología de sus empresas.

Aquellos que logran una exitosa transformación entienden que triunfar en la era digital significa: convertirse en organismos que aprenden continuamente; que se adaptan al cambio; que celebran los fracasos tempranos con data que nos permite aprender e iterar;  se obsesionan con el problema por resolver, no con la solución; buscan entender cuál es el valor que producen a sus usuarios; y les brindan independencia, autonomía y control, end-to-end, a todos sus colaboradores a través de una cultura de alta confianza y alineación.

Y todo esto se puede lograr de manera estratégica, con herramientas sencillas, con modesta inversión y con el uso de la tecnología como un activador de la discusión, la experimentación y el aprendizaje.

Los seres humanos somos buenos reinventándonos. Lo hemos hecho un sinfín de veces a lo largo de nuestra historia. Ante el desafío actual del avance tecnológico acelerado y de la incertidumbre que rodea a los trabajos del futuro, nos toca cuestionar el modus operandi tradicional de nuestras empresas y organizaciones.

La tecnología sola no es innovación. Tratándola como fórmula milagrosa solo nos aleja de soluciones creativas necesarias para resolver los problemas de nuestra sociedad. La transformación digital no se adquiere con nuevos gadgets, sino con una revolución de mentalidad que pone la tecnología al servicio de las y los que la creamos.

*Socia y VP de Expansión de Laboratoria.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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