Rado es pionero en los relojes de caja en mono-bloque. Sus técnicas para el uso de cerámica rompen los esquemas incluso para la alta relojería suiza. El hombre a cargo de esta compañía global afirma que México es un mercado clave para la última tecnología combinada con lujo.

 

Hay dos momentos que marcaron la vida profesional de Matthias Breschan. El primero, cuando comenzó su trayectoria en Rado y tuvo que aprender cómo ensamblar pieza por pieza un reloj. “Fue algo muy especial. Todos, incluso los ejecutivos, deben saber cómo hacerlo. Es la única manera de estar seguros que el personal amerita una plaza en la compañía”.

El segundo momento clave fue en 2010, cuando conoció, paso a paso, los procesos que ocurren en la fábrica de cerámica, donde hay moldes que trabajan con cerámica de primera calidad. En ellos se construye la caja de los relojes en mono-bloque, que después se hornea a 1,450 grados centígrados. Una vez que las piezas están listas pasan por un proceso de pulido y por un tratamiento de plasma y cromado. Posteriormente, cada reloj es ensamblado a mano por expertos. El resultado es una pieza de alta tecnología cuyo material se adapta fácilmente a la tem­peratura de la persona que lo usa.

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Durante su paso por México, Breschan compartió con Forbes México uno de los secretos de la firma suiza: el éxito radica en respetar la tradición y el lujo de la alta relojería pero, al mismo tiempo, incorporar la más alta tecnología. “Rado es una empresa relativamente joven cuando se compara con la tradición relojera en Suiza.

La marca nació en 1957, pero la apuesta no fue sólo por la maquinaria, en ese terreno había ya mucho camino andado. La marca inició una revolución en términos de materiales y tecnología de produc­ción”, explica el ceo de Rado. En 1986 se produjo el primer reloj de cerámica. Matthias considera que la construcción en mono-bloque cambió totalmente el panorama de las posibilidades que tenía la cerámica como material en la construc­ción de guardatiempos.

Ahora la familia HyperChrome de Rado brilla en México en versiones con oro y diamantes. La línea Court Collection, dedicada al tenis, tiene variantes para quienes juegan en cancha dura, pasto y arcilla. Sin embargo, uno de los modelos más seductores pertenece a la nueva gama Touch.

El Rado Esenza Ceramic Touch romperá esquemas; basta mantener presionada la carátula para cambiar las manecillas como si se cambiara una canción en un iPod. “México es muy importante para la marca porque es el mercado más grande en América Latina. Rado tiene una larga trayectoria en el país, el público mexicano es bastante demandante y tenemos la responsabilidad de ofrecer alta tecnología y alta calidad. Es la única forma de aprovechar el potencial que ofrece el merca­do”, finaliza Breschan.

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