La entrevista con Andrés Fabre se realiza en un avión ATR 42 de 48 plazas, el tipo de naves que la aerolínea mexicana utiliza y le  han permitido alcanzar puntos de equilibrio en rutas que a otras compañías les resulta complicado por utilizar aviones más grandes.

El CEO de Aeromar charló en exclusiva con Forbes México sobre cuáles son los planes de esta firma fundada en 1987.

“Aeromar tiene un rol conector muy importante: por un lado, la interconexión de las regiones sin pasar por la Ciudad de México, y por otro, la interconexión de ciudades que no tendrían salida de no ser por la interconexión de la Ciudad de México al resto del mundo. Somos una empresa que apuesta mucho por la conexión regional, pero a través de nuestro hub de operaciones en la Ciudad de México permitimos que alguien pueda viajar de Ciudad Victoria a Chicago o París.”

El 70% de las rutas de Aeromar pasan actualmente por la Ciudad de México y el plan para el cierre de 2016 es aumentar las frecuencias a Estados Unidos. Actualmente, Aeromar opera un vuelo a McAllen desde la Ciudad de México.

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“Vamos a explorar nuevas rutas a Estados Unidos; vemos mercados de nicho donde Aeromar puede entrar perfectamente. No sólo vamos a atraer más turismo a México; en la parte financiera vamos a tener un porcentaje mayor de ingresos en dólares. Hay al menos cuatro o cinco ciudades donde podríamos operar, pero vamos poco a poco, somos cautelosos. Yo espero que antes de que termine el año al menos una o dos de esas rutas la estemos abriendo y de ahí sigamos evaluando poco a poco”, señala el ejecutivo.

Aeromar opera 28 rutas con 16 aviones que realizan cerca de 100 vuelos al día; anualmente mueven 500,000 pasajeros con 8% de los slots del aeropuerto de la Ciudad de México.

 

Expansión y tipo de cambio

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Turismo, la conectividad aérea de México ha crecido de manera considerable, y aún queda potencial para futuras expansiones.

Entre 2012 y 2015, las rutas nacionales pasaron de 263 a 350, mientras que aquellas que implican conectividad internacional pasaron de 355 a 450.

Sin embargo, entre los mayores retos están la rentabilidad y, por ahora, el tipo de cambio. Andrés Fabre explica que una nueva ruta implica un análisis agudo de cómo se llegará a un punto rentable para mantener la ruta de manera consistente.

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“Aeromar ha sido de las pocas aerolíneas que han sido consistentes. Otras aerolíneas entran a algunos mercados y se salen, puedo ponerte el ejemplo de Ciudad Victoria, hemos operado ahí durante 27 años. Lo importante de una nueva ruta es que sea rentable. Los márgenes de operación de las aerolíneas son bastante más estrechos que de otras industrias. Es difícil que una ruta que no es rentable sea subsidiada porque cada vez que despega un avión tienes un gasto fijo y un variable, los asientos de un avión son perecederos. Cuando cierras la puerta de un avión, los asientos que se quedan vacíos no se aprovechan, no tienes un inventario que puedas liberar a precios de remate y recuperar.”

Por otro lado, para la compra de un avión como el que se utiliza en la recién inaugurada Ruta Mundo Maya y Oaxaca, la inversión alcanza 15 millones de dólares.

“La devaluación afecta a todas las líneas aéreas porque tenemos una gran parte de nuestros costos en dólares, tenemos el tema de propiedad de los aviones, en financiamiento o arrendamiento, ese al final es en dólares. También el mantenimiento es gasto en dólares, una parte importante de nuestros costos son en dólares, de ahí que apostemos por rutas que nos permitan elevar el ingreso que tenemos en divisa extranjera.”

 

Un capitán sin miedo a turbulencias

Andrés Fabre confía en que la filosofía de crecimiento ordenado de la aerolínea puede ayudar a tener una operación que crezca de manera orgánica y saludable.

El directivo conoce cada área del negocio, pues inició su carrera en agencias de viajes, posteriormente trabajó en el aeropuerto y luego se convirtió en piloto. Ha trabajado en empresas como la extinta Mexicana de Aviación, Aviacsa, Aerolíneas Argentinas e incluso fue el primer empleado reclutado por Volaris.

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Su trayectoria también abarca la dirección internacional de Kidzania y desde hace tres meses se convirtió en la cabeza de Aeromar.

La expansión para el futuro implica una ecuación en que figuran los vuelos a Estados Unidos y el aumento en la conexión regional. Fabre explica que  hay cinco ciudades donde, si no volara Aeromar, no habría conectividad aérea: Ciudad Victoria, Poza Rica, Xalapa, Piedras Negras y Lázaro Cárdenas.

“Podemos tener una expansión consistente en rutas determinadas; por ejemplo, con un avión de 48 plazas nos cuesta menos trabajo tomar riesgos que a una aerolínea con un avión de 150 plazas le es muy difícil de tomar. Hay rutas que representan un mercado de 30, 40 o 50 pasajeros; ahí, un avión de 150 personas no tiene cabida.”

Andrés Fabre, CEO de Aeromar

Andrés Fabre, CEO de Aeromar

 

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