Por Oscar González Escárcega

Con la certidumbre de que Brasil, Rusia, India y China tenían el potencial para crecer y desarrollarse a mayor velocidad que otras economías, y basado en tendencias como el crecimiento en el número de habitantes y en sus fortalezas macroeconómicas, el entonces presidente de Gestión de Activos y Economía Global de Goldman Sachs, Jim O’Neill, escribió el documento, “Building Better Global Economic BRIC” (Construyendo Mejores Ladrillos Económicos Globales) a finales de 2001.

Propuso, entre otras cosas, la inclusión de Brasil, Rusia, India y China en el G7 y pronosticó el crecimiento sostenido de más de 7% anual de estas naciones, particularmente de China e India. A O’Neill se le conoció en ese entonces por la frase: “el mundo necesita mejores BRICs”. Sin embargo, fue hasta 2009 cuando los mandatarios de estos países establecieron las bases del ‘club’ en la ciudad rusa de Ekaterimburgo y fue hasta 2011 que se incluyó a Sudáfrica.

Jim O’Neill, es doctor en economía por la Universidad de Surrey, en Reino Unido, y presidente honorario de la Universidad de Manchester; fue Secretario Comercial del Tesoro del gobierno británico de mayo de 2015 a septiembre de 2016 y ocupó puestos directivos, en dos ocasiones, en el equipo de futbol Manchester United. Ahora centra sus esfuerzos en combatir la resistencia microbiana y hace un año contribuyó a un acuerdo de alto nivel en la ONU sobre este tema.

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El ex economista en jefe de Goldman Sachs acuñó también el acrónimo MIST para referirse a México, Indonesia, Corea del Sur y Turquía, y MINT incluyendo a Nigeria. O’Neill comentó hace un par de años a Forbes que “los acrónimos son útiles cuando la importancia de los países traspasa las fronteras continentales”. En una nueva entrevista exclusiva a este medio da su opinión sobre la evolución que han tenido los BRIC, la perspectiva que tiene de éstos, y hace una reflexión sobre el libre comercio global y la importancia que tiene este club para combatir las intenciones proteccionistas que han surgido en varios gobiernos del mundo, como el de Donald Trump, en Estados Unidos.

—¿Los BRICS han cumplido con las expectativas que usted tenía hace 16 años que los ‘bautizó’?

¡Podría pasar muchos días respondiendo a esto! En el más amplio sentido y desde el nivel más alto, después de 16 años, la respuesta es sí, desde luego que sí, más de lo esperado.

Yo no tenía ninguna expectativa de que formarían la base de un club político, no tenía idea de que eso fuera a ocurrir y que además el simple hecho de hacer un acrónimo transformaría para siempre mi vida profesional. No tenía ni idea de que el acrónimo sería tan popular, poderoso y duradero.

En el decenio 2001–2010 los BRICS crecieron colectivamente más de lo que se hubiera esperado en el escenario más optimista, en términos de capital; Brasil, por ejemplo, creció más que Italia hasta finales de la década pasada y eso es algo que se olvida con frecuencia.

Y aún cuando esos dos países (Brasil y Rusia) han tenido años muy difíciles, son más grandes que hace 10 años, en cambio la Unión Europea es colectivamente más pequeña de lo que era en 2007.

Además, India, el otro país de más de 1,000 millones de personas, parece estar creciendo más que China, a 7.3% en 2015 contra 6.7% del dragón asiático en 2016; entonces, estos dos BRICS están haciendo básicamente lo que pensé que iban a hacer.

Por otro lado, el comportamiento de Rusia ha sido muy decepcionante; ha tenido que enfrentar, junto con Brasil, la llamada Enfermedad Holandesa, al ser dependientes de los precios de materias primas y el ciclo de los precios de los commodities.

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—¿Cuáles son los desafíos que los BRIC enfrentarán en los próximos 10 años?

Colectivamente y como un club político, el grupo de los BRIC necesita demostrar que tiene alguna finalidad de beneficio real, más allá de ser sólo un grupo de países grandes y poblados que se definen como economías emergentes o de ser un club que no incluye a Estados Unidos.

Eso no alcanza, no es suficiente; ellos necesitan demostrar áreas de acción política y económica. No es tan fácil porque no tienen un propósito común. Pero si quieren tener más poder y utilidad real, entonces tienen que demostrar algo.

Entre lo que se ha mencionado se encuentra la creación de un banco de desarrollo respaldado por el club, el cual ya existe, la creación de su propia agencia de calificación crediticia, con el objetivo de competir con las tres dominantes (Fitch, Standard & Poor’s y Moody’s), iniciar un debate sobre la globalización frente al regionalismo creciente y combatir la resistencia microbiana.

La resistencia microbiana y la tuberculosis causarán un número muy elevado de muertes con el tiempo en sus poblaciones y serán un factor determinante que les impedirá cumplir con las proyecciones de crecimiento y desarrollo al año 2037 y 2040.

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—Luego de las reiteradas amenazas del presidente Donald Trump de abandonar el TLCAN, ¿cree que vendrá una era de proteccionismo internacional que acabe con el libre comercio?

No tengo idea de cómo juzgar a Donald Trump, para ser honesto. No estoy seguro de que pueda tomar en serio cualquier cosa de las que dice, porque simplemente sus dichos son muy difíciles de entender. En cualquier caso, aquí dos reflexiones:

En primer término considero que Donald Trump es un poco anticuado sobre cómo se comporta en asuntos comerciales; la idea de que Estados Unidos podría beneficiarse de la introducción de restricciones comerciales es ridículo.

Estados Unidos ha tenido varios años de déficit en cuenta corriente, lo que refleja una falta de ahorro interno comparado con la inversión nacional; como resultado, Estados Unidos necesita atraer flujos de capital extranjero, que representan el otro lado de los déficits en cuenta corriente.

Estados Unidos no podrá deshacerse de sus déficits externos a menos que eleve el ahorro interno o se enfrente a una demanda más débil en el país.

En segundo lugar, y es una enorme ironía, desde que Trump apareció como presidente, el comercio mundial se ha acelerado. Esto refleja el hecho de que muchos países, especialmente China, tienen un mayor impacto en el comercio mundial en estos días y Estados Unidos no es tan importante como lo era antes. Sólo hay que mirar, por ejemplo, el hecho de que China se convirtió en el primer socio comercial de Alemania en 2016.

 

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