Un viaje en autobús a través de la música y las canciones que la protagonista de esta historia va escuchando en el trayecto. ¿Hacia dónde viaja? Nadie sabe.

 

Me gusta ir de un lado a otro y mucho más saber que tengo la posibilidad de hacerlo. No me siento encadenada a ningún lugar. Pero primero lo primero: reservar los boletos y el hotel. La sorpresa vino cuando me enteré de que el viaje era demasiado largo como para que alguno de los convocados a la expedición manejara y demasiado corto como para hacerlo en avión, ni siquiera era factible. Sí, el éxodo iba a ser en autobús.

Fue un alivio saber que, aunque es considerablemente más pequeña, mi destino era otra metrópoli. La posibilidad de salir de una urbe a respirar aire puro y a reencontrarme conmigo no me parece tan atractiva como a otros. No. Yo soy de las que aman las ciudades grandes donde cuesta escucharse a una misma y todos nos ignoramos en paz. Así que el problema vendría con el trayecto, cuando llegara la temida hora de restablecer el diálogo y las negociaciones que tengo pendientes conmigo; tenía que prepararme.

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Después, a empacar como si me dirigiera al fin del mundo. Porque sí, a eso iba. Para mí los lugares más lejanos que conozco se convierten en esa orillita donde se desborda todo, e ir más allá sería el camino directo para encontrar a los cuatro elefantes y a la tortuga en la que éstos se apoyan.

Con todo lo anterior resuelto, era momento de pensar en qué iba a invertir el tiempo estimado del viaje. A mí la mera idea de leer mientras voy en un vehículo en movimiento me marea, por más pastillitas para prevenir las náuseas que tome, mucho menos pensar en escribir. Entonces, estaba resuelto: mi dispositivo de música iba conmigo y sólo era cuestión de subirle el volumen cuando alguno de los otros pasajeros estuviera pasando tiempo de calidad con su familia o con su amor en turno y no tuvieran el menor reparo en externarlo, como siempre pasa en esas situaciones. ¡Agh!

Y bueno, en el camión no había lugares asignados, y por eso tenía que llegar temprano para elegir el asiento en donde pasaría las próximas tres horas y veinticinco minutos de mi vida. Ya agonizaba de sólo pensar en el recorrido. Esperaba en la plataforma, cuando la aparición se develó ante mis ojos: un ómnibus de doble piso, con todo un parabrisas panorámico al frente del nivel superior, se aproximaba hacia mí. Todavía no tengo claro cómo fue la lucha encarnizada en la que gané uno de los cuatro lugares que me daban acceso total al camino que se abría frente a mí y sin la necesidad de preocuparme por el volante.

Empecemos con un pensamiento positivo: al menos el autobús no se va a caer.

 

241.35 kilómetros

[…I never gave you my number, I only gave you my situation. And in the middle of investigation I break down…]

 

Prefiero sentarme con desconocidos, es más fácil no hacerles caso. Mi compañero de asiento inicia con extraños movimientos de relajación. Voy a imitarlo.

 

-OBEY THE SPEED LIMIT-

[…Psycho killer, qu’est que q’est. Fa fa fa fa fa fa fa fa fa far, better run run run run run run run away…]

 

¿Cómo le hacían en los tiempos ancestrales para viajar cuando había que compartir la música con los demás? La voy a repetir. Ajá, otra vez.

 

217 kilómetros

[…Leva-me pra Lua, quero ficar entre as estrelas. Deixa-me voar em direção a este lugar. Dá-me tuas mãos, vem comigo. Vem me encontrar nesta viagem…]

 

Debí traer un sándwich de cualquier cosa y dejar la dignidad de lado.

 

-PAVEMENT NARROWS AHEAD-

[…Os livros na estante já não tem mais tanta importância, do muito que li, do pouco que eu sei, nada me resta. A não ser, a vontade de te encontrar o motivo eu já nem sei, nem que seja só para estar, ao seu lado…]

 

Lo extraño y extraño a la que soy cuando estoy con él, pero no me lo quiero decir.

 

183 kilómetros

[…En un abismo yo te esperé, en un abismo yo me enamoré. Pájaro, me despertaste. Pájaro, no sé por qué…]

 

No sé si esos hoteles se anuncian o sólo presumen sus oasis de camas, su wi-fi de alta velocidad y sus cuartos de baño con tinas de hidromasaje.

 

-DEER REGULARLY CROSS; BE ALERT WIHT ANIMALS-

[…Nostalgias de escuchar su risa loca y sentir junto a mi boca como un fuego su respiración…]

 

Con él no sería necesario hablar porque entiende que es parte de mi silencio.

 

135 kilómetros

[…I’ll be there with a love that will shelter you. I’ll be there with a love that will see you through…]

 

Espero que eso sea una vaca dándole cariño a otra y no el chupacabras.

 

-SLIGHT BEND OR CURVE IN THE ROAD AHEAD-

[…I never wanted you to be my men, I just need your company…]

 

Por supuesto que me tenían que dar ganas de hacer pipí, cuando todos los otros pasajeros ya visitaron el baño. ¡Pff!

 

98 kilómetros

[…I put a spell on you because you’re mine, you’re mine…]

 

El cielo cada vez se pone más negro y esos truenos no me gustan nadita. Mal momento para darme cuenta que no debí viajar sola.

 

-SLOW DOWN AND DRIVE WITH CAUTION-

[…You want me? Well come on and break the door down. You want me? Fucking come on and break the door down, I’m ready…]

 

 

Nada como que llueva para que el agua se lleve los despojos de los insectos que quedaron en el parabrisas. En serio, tantos años de evolución y los mosquitos siguen cruzando la carretera sin fijarse.

 

43 kilómetros

[…Dreams aren’t bad, I had turned back. I love the girl, but God only knows it’s getting harder to see the sun coming through. I love you, but what are we going to do?…]

 

 

No voy sola, voy conmigo y eso es más que suficiente en este momento.

 

-WELCOME

BIENVENUE-

 

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Contacto:

Correo: recien@recienmentero.com

Twitter: @Recienmentero

 

 

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