Para dar crédito a quien lo merece, el genial concepto de “rentabilidad sobre el fracaso” o return on failure (en inglés) fue acuñado por los profesores Martine Haas, de Wharton, y Julian Birkinshaw, de London Business School.

En un paper que publicaron en Harvard Business Review explican que si intentáramos imaginar la fórmula de la rentabilidad sobre el fracaso, en el denominador estarían los recursos que invertiste en el proyecto fracasado. Por lo tanto, una forma de aumentar tu retorno es mantener ese número lo más bajo posible, es decir, cuidar la cantidad de tiempo y dinero que inviertes.

En el numerador estarían los “activos” que obtuviste de ese fracaso. Por ejemplo, información del mercado, conocimiento de tu equipo o acerca de ti mismo. Otra forma de aumentar tu retorno sobre el fracaso es mantener este número lo más alto posible.

Haas y Birkinshaw sugieren tres pasos para aumentar la rentabilidad del fracaso en las empresas:

  1. Reunir tantos puntos de vista como sea posible acerca de lo que causó el fracaso y los potenciales resultados positivos del mismo.
  2. Compartir la sabiduría.
  3. Hacer una encuesta a nivel corporativo para asegurarse de que este enfoque hacia el fracaso está ayudando a tomar mejores decisiones.

Mi experiencia con emprendedores que fracasaron me ha enseñado que el paso más difícil es el número uno. Muchos, ni siquiera intentan darlo.

Sin embargo, si quieres exprimir al máximo tu fracaso tienes que atreverte a hacer una lista exhaustiva de todos los “subproductos” de tu fracaso, los buenos y los malos.

Para eso, involucra a la mayor cantidad de personas y considera entre los aspectos positivos lo que aprendiste de los clientes y la dinámica del mercado; estrategia, la cultura y los procesos de la organización; tu equipo y tu estilo de liderazgo, y las tendencias futuras. Recuerda que todo esto va en la parte de abajo de la fórmula y quieres que sea lo más amplio posible.

En cuanto a la parte negativa que hay que considerar, están todos los costos directos e indirectos del fracaso. Por ejemplo, tiempo, dinero, costos externos como la reputación, y costos internos como que el proyecto haya sido una distracción del core del negocio. Para exprimir al máximo tu rentabilidad sobre el fracaso quieres que este número sea lo más bajo posible. Recuérdalo en el próximo proyecto que arranques.

 

La verdadera recompensa

Hacer el recuento de los daños y beneficios puede ser doloroso, pero el verdadero beneficio viene cuando compartes el resultado de ese balance.

La misión de Fuckup Nights incluye un párrafo que explica nuestra determinación de lograr un cambio cultural que se refleje en cambios de comportamientos. Por ejemplo, que así como las empresas publican su informe anual (o su “informe del éxito”), que publiquen su failure report.

Algunas organizaciones ya lo hacemos. Por ejemplo, Ingenieros Sin Fronteras cada año publica un informe con los fracasos que tuvieron en ese periodo. Sin duda, un gran ejercicio de transparencia que cada vez será más común.

 

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