ExxonMobil inauguró sus primeras ocho estaciones de servicio con gasolina propia en Querétaro, el pasado 6 de diciembre de 2017.

Para poder ofrecerla, la firma estadounidense y su socio mexicano Grupo Orsan construyeron terminales de almacenamiento en Guanajuato y San Luis Potosí. La gasolina viaja por tren desde su refinería en Texas y llega a la región del Bajío.

Pero ¿su oferta será más barata? El director general de combustibles de ExxonMobil México, Carlos Rivas, aunque dice que habrá precios competitivos, esquiva una respuesta directa y considera que el precio va a determinarlo los conductores.

La forma en que ingresa su energético refinado es por trenes de la empresa Kansas City Southern. Cada barril de gasolina extranjera que ingresa a nuestro país por tren es seis veces más costoso que si entrara por ductos, según un reporte de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) presentado en junio de 2017.

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“El precio en la calle lo va a determinar el consumidor. Tú no puedes estar disparado de lo que está en el mercado. Por supuesto que hay costos que pueden ser más altos, pero nosotros estamos dispuestos a invertir”, menciona en entrevista con Forbes México.

Al recordarle el gasolinazo de enero de 2017 y los saqueos derivados en múltiples partes del país, Rivas pide no preocuparse por los precios y tener confianza en el libre mercado.

“El gobierno y la CRE han hecho un buen trabajo en la liberalización de precios, dando opciones. El consumidor mexicano es inteligente, va a decidir a dónde ir, quién le da más valor, qué marca va a ser, cuánto está dispuesto a pagar, ya no es el Estado quién fija el precio, eso es libre competencia”, comenta el directivo.

La empresa ha traído a México 120,000 barriles hasta el momento de la inauguración de su gasolinera en la autopista Querérato-San Luis Potosí.

No todo el margen de precio depende de la compañía, pues debe descontar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que estrecha aún más la competencia del combustible entre una gasolinera y otra.

Durante el evento, el titular de Sener, Pedro Joaquín Coldwell, recordó que en México ya hay 30 nuevas marcas distintas a Petróleos Mexicanos (Pemex) con más 2,000 estaciones, que equivalen a 19% del mercado mexicano.

A menos de 100 metros de la estación de Exxon, hay una gasolinera de la compañía BP, pero, como la mayoría de los jugadores nuevos, la molécula del combustible sigue siendo de Petróleos Mexicanos (Pemex), es decir, la competencia es mayoritariamente un cambio cosmético, enfrascado en una guerra de aditivos.

Exxon prevé contar con 50 gasolineras en el primer trimestre de 2018.

El directivo revela que está analizando participar en la temporada abierta de Pemex, proceso en que se subasta capacidad de transporte por ductos y almacenamiento, si las condiciones comerciales son atractivas.

“El país necesita infraestructura, energía y de inversión, y eso es lo que nosotros queremos hacer”.

 

Sin miedo a AMLO

Al preguntarle si considera que las elecciones en 2018 son un riesgo para sus inversiones en nuestro país, con el líder de las encuestas presidenciales, Andrés Manuel López Obrador, prometiendo una consulta pública para decidir si se pone fin a los cambios de la Reforma Energética, el director general de combustibles para ExxonMobil México responde:

“Nosotros hacemos inversiones de largo plazo. No venimos acá a trabajar con un gobierno o estar uno o dos años. Confiamos en los gobiernos, trabajamos en muchos países y nos sentimos cómodos. No tenemos temor, miedo a un cambio de gobierno”.

— ¿Ni con lo que ha propuesto Andrés Manuel López Obrador?

— Para nada— asegura Rivas.

 

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