Por Ivan Pérez

Barcelona.- Nigel Stepney per­dió la vida en la carretera de Kent, en Londres, cuando su camioneta Volkswagen colisionó con un camión de mercancías. No se pudo hacer nada para salvarle aquella primavera de 2014. Ésa fue su segunda muerte.

La primera ocurrió siete años antes, cuando entregó un documento de 780 páginas con información de Ferrari al jefe de diseño de McLaren, Mike Coughlan.

Nigel estaba resentido con la escudería italiana porque no le nombraron jefe en pista y los ‘beneficiados’ fueron los ingle­ses. Stepney era un mecánico catalogado como miembro del dream team de Ferrari en la era en que Michael Schumacher dominaba la Fórmula Uno.

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El espionaje se descubrió en primera instancia porque la esposa de Coughlan, Trudy, fotocopió el documento comple­to y lo guardó electrónicamente. El encargado de la fotocopiado­ra fue quien llamó a Ferrari para reportarle el caso. Luego llegaron los careos, correos electrónicos, cateos, juicios.

Nigel y Coughlan fueron despedidos de Ferrari y McLa­ren. La imagen de la escudería inglesa quedó destrozada y de paso le cobraron 100 mdd de multa y perdió al menos otros 40 mdd por lo que le correspon­día en el Campeonato Mundial de Constructores de la F1.

Más de 140 mdd perdidos no son cualquier cosa en el Gran Circo. Un año después, en 2008, se viviría la crisis económica más fuerte desde el crack de 1929 en el mundo. Se fueron escuderías como Toyota y muchas más sufrieron para conseguir patrocinadores.

La última vez que McLaren ganó el campeonato de constructo­res fue en 1998. Desde 2012 no han ganado una sola carrera. La tem­porada pasada fue su peor año con 27 puntos (sólo superada por la de 1980, cuando únicamente tuvo 11 unidades) e inclusive uno de sus pilotos, Fernando Alonso, dudó sobre su continuidad en la escudería dados los malos resultados.

En resumen, los últimos 20 años no han sido sencillos para uno de los equipos más importan­tes y tradicionales del automovi­lismo. Se han ido sponsors, no le pagan los más de 40 mdd que pide por año para ser socio principal y tiene que conformarse con contra­tos menores a 18 mdd.

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Pilotos de McLaren. 

En caravana

Pero McLaren no ha estado solo. A su lado marcha una compañía que, pese a los escándalos, malos resul­tados, polémicas y frustración, se mantiene desde hace 22 años. Esa compañía es ExxonMobil.

¿Por qué? “Nosotros vamos más allá de ganar o perder. Claro que nos interesa el triunfo, pero nues­tra visión es mucho más amplia”, dice Rogelio Spindola, gerente de marketing de ExxonMobil México.

Previo al inicio de la temporada 2016, en Barcelona, se realizaron los últimos test antes del arranque en Australia. El equipo venía de una de sus peores campañas de la historia, y en la recta principal del circuito de Montmeló apareció el auto de McLaren, y detrás –un poco lejos en realidad– se miraba el vehículo de Ferrari. Cuando pasaron por el mismo sitio una vuelta después, los italia­nos ya los rebasan, y en el tercer giro el monoplaza italiano ya tenía una buena distancia respecto del McLaren. ¿Será otro año difícil?

Bruce Crawley, quien funge como Mobil-McLaren Tech­nical Team Lead, es uno de los responsables de que todo vaya mejor para 2016. Asegura que la Fórmula 1 es un “laboratorio” que evoluciona constante. Por ejemplo, en marzo pasado anunciaron un nuevo combustible para el auto que les ayudará a mejorar hasta en dos dígitos el aumento en caballos de fuerza.

Eso significa que ExxonMobil invierte en un año no menos de 20 mdd para desarrollar tecnología en su proyecto de F1. Crawley son­ríe cuando Forbes le pregunta la cantidad exacta. “Es de dos dígitos de millones”, responde.

Pero los dos dígitos van entre 10 y 99 mdd…

―Lanza una carcajada y acota la cifra.

No es más de 50…

―El equipo de ExxonMobil que trabaja para el proyecto de McLaren es de ocho personas.

“Es el núcleo científico e in­telectual”, señala Crawley. En la primera carrera de la temporada, en Australia, los autos McLaren fueron 12 y 13. Un año antes, en la misma competencia, terminaron 11, y uno no completó la carrera.

 

Dolores de cabeza

McLaren ha tenido varias jaque­cas. Además del caso de espionaje en 2007, llegó la problemática de conseguir sponsors, sumado a la carencia de victorias y títulos.

David Coulthard –ex piloto de F1 y de McLaren entre 1996 y 2004, donde ganó 12 carreras– afirma que aunque la escudería inglesa esté en una crisis de resultados, “no quiere decir que no se haya tenido éxito en nada. Entendemos que el público quiere ver espectáculo, queremos ver a nuestro equipo compitiendo, ahora es un momento difícil, pero lo superarán”.

McLaren es tan perfeccionista que obliga a sus pilotos a tener 8% de grasa corporal; es tan obsesiva que puede pasar más de 10 horas practicando únicamente paradas de pits, y tan imperialista que se autoproclama: “No hay nadie como nosotros”.

La isla británica, en su pobla­do de Woking, acoge uno de los equipos con más glamour de la F1. En aquel sitio de 500 hectáreas tra­bajan 1,000 personas en el centro tecnológico de McLaren; todos ellos tienen una filosofía que se determina en cinco puntos clave: desarrollo del talento interno, inversión en el futuro, desarrollo diario, desarrollo del equipo y la creación de redes de oportunida­des. Por eso ver a un poderoso tomando la cena en la mesa de todos es complicado de entender.

La última vez que uno de sus pilotos se coronó campeón fue con Lewis Hamilton (actual monarca con Mercedes), justo un año después del caso de espiona­je. Luego, todo ha venido a peor en términos de resultados. Por ejemplo, en 2015, según datos de la FOM (dueña de la F1), tuvieron ingresos en premios por 104 mdd, pero para 2016 los malos momen­tos deportivos cobraron factura y recibirán 82 mdd.

A eso hay que sumar que desde la salida de Vodafone en 2013, McLaren no ha tenido un patroci­nador principal. ¿El motivo? Nadie está dispuesto a pagar 40 mdd; a lo mucho dan 15… y si quieren. Pero de los pocos que se mantienen en la tormenta es ExxonMobil, que hace algunos meses anunció una renovación de contrato y ha esta­do con ellos desde hace 22 años.

“¿Perdí el sueño por tener menos patrocinadores?… No, claro que no. Somos una com­pañía fuerte financieramente y estamos valuados en más de 1,000 mdd. Todos los negocios van desarrollándose”, dijo Ron Dennis, presidente ejecutivo de McLaren, en diciembre pasado, cuando se le cuestionaba sobre la situación financiera de la escudería.

Es posible que Dennis tenga razón. McLaren es la tercera escude­ría que más presupuesto tiene al año, según Business Book GP, de 530 mdd.

“Cuando compites quieres ganar sí o sí, independientemente del dinero que tengas o no. Sin duda tener más presupuesto es más fácil, pero creo que es más importante los socios que tengas. Por ejemplo, nosotros contamos con Exxon, al que necesitamos y debemos sacarle todo el provecho”, reflexiona Eric Boullier, director de carreras de McLaren.

Entonces, si como dice el CEO del equipo, las finanzas son saludables en McLaren, ¿por qué nadie ha querido asociarse con ellos? ¿Tiene que ver con lo que ocurre en la econo­mía mundial y anun­ciarse en cualquier equipo de la F1 es ya muy caro?

La situa­ción pasa por cómo gastan su dinero las empresas, afirma Boulier. En términos de sponsors, hace 10 años las compañías estaban contentas con sólo estar, con mostrarse, agrega. Ahora tienes que ser muy creativo. Además, la F1 es un deporte global y se necesitan grandes compañías con estrategia global. La gente espera más a la hora de gastar su dinero, indica.

Así define Boulier la complica­ción de sumar aliados en la época moderna. En diciembre pasado recibieron una buena noticia: Banco Santander decidió renovar con ellos hasta 2020. En épocas difíciles, esto es maravilloso.

 

Trabajo bajo presión

Jenson Button es uno de los dos campeones mundiales que están en McLaren. Su compañero, Fernando Alonso, también lo es. La victoria y el protagonismo –en algún momento– se volvió una rutina. No lo es más, al menos no en McLaren. Además de su título en 2009, fue subcampeón en 2011, tercero en 2004 y quinto en 2010 y 2012. No gana una carrera desde hace cuatro años y en 2015 firmó su peor temporada desde 2008.

Jenson es amable. Todavía no inicia la temporada y se le mira relajado en la sala donde atiende la entrevista.

–¿Cómo manejas la presión de una temporada mala, de ser cam­peón y que las cosas no se den?

–La F1 es un gran negocio, masivo, y en cada carrera se juega mucho. Hay mucha presión por­que sólo hay dos pilotos para dar resultados, pero te acostumbras; si no lo haces, no creo que sirvas para esto.

McLaren está entusiasmado para la presente temporada. Es verdad que en un principio las co­sas no han marchado con triunfos, pero sí mejoraron sus registros, se sienten con mayor confianza y en gran medida, dice Boullier, director de carreras del equipo, todo radica en cómo gestionas los recursos humanos.

“Una de las mejores formas de gestionar la frustración es el trabajo, involucrar a todas las personas que están en la escu­dería para que cada una de ellas dé su mejor esfuerzo y capaci­dad, sólo así se sale de los malos momentos.”

También Crawley es fan de la filosofía del trabajo al máximo. Por ejemplo, el último carbu­rante a Exxon les llevó desde mediados del verano pasado fabricarlo, y hasta ahora pueden ponerlo a prueba en la pista. “El periodo de pruebas, de traba­jo, es muy largo, extenuante. Hay veces que no resulta en las pruebas y hay que volver a trabajar, y así nos vamos. Pero en promedio es entre cinco y nueve meses entre que se descubre, se hacen los análisis y lo ponemos en práctica.”

El 16 de marzo de 2014 parecía que todo iría bien para McLaren, después de una tem­porada irregular, en la que uno de sus pilotos era el mexicano Sergio Pérez (quien salió al final de la temporada). Ese día en Austra­lia –en el inicio de la campaña–, Kevin Magnussen y Jenson Button terminaron el Gran Premio en los sitios dos y tres. Pero luego llegó de nuevo la sequía, y desde esa fecha los vanidosos ingleses no han subido más al podio. ¿Dónde terminará esta reconstrucción?, ¿será exitosa?, ¿en algún momen­to sus aliados más fieles como ExxonMobil dirán no va más? Ya lo veremos.

 

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