Un empresario canadiense fue detenido por el FBI acusado de vender teléfonos inteligentes encriptados a “altos miembros” del cártel de Sinaloa, liderado por Joaquín “El Chapo Guzmán” hasta su detención y extradición a Estados Unidos, y lo cual permitía a estos permanecer fuera del radar de las autoridades.

De acuerdo con Motherboard, el empresario Vincent Ramos, dueño de Phantom Secure, modificaba los móviles, como deshabilitar la cámara y el navegador; y encriptaba todo su sistema operativo antes de venderlos a miembros del cártel del Sinaloa, sus principales compradores, y otros grupos criminales transnacionales.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas inglés), según a la información publicada por la revista estadounidense, sabía que el empresario canadiense estaba enterado del tipo de personas a las que les vendía sus productos.

La investigación señaló que la empresa de Ramos podía eliminar micrófonos, cámaras, servicios de localización GPS y navegación por internet de teléfonos Android y BlackBerry, de acuerdo con las necesidades de sus clientes, entre los que también se encontraban cubanos y venezolanos.

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También instalaban el software Pretty Good Privacy (PGP), que les permitía enviar mensajes encriptados a través de servidores en el extranjero, lo que complicó las tareas de inteligencia en contra de la red de narcotraficantes.

Ante agentes infiltrados de la Real Policía Montada Canadiense, Ramos reveló también que sus dispositivos tenían la capacidad de eliminar a la distancia todos los datos que pudieran incriminar a sus propietarios.

Según Motherboard, existen al menos 20,000 smartphones de Phantom Secure activos alrededor del mundo y casi la mitad de ellos se encuentran en Australia; aunque también se distribuyeron en México, Cuba y Venezuela.

 

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