¿Felicitaciones o condolencias a los recién electos?

(Foto: Reuters)

De que ganaron, ganaron, pero ¿debemos felicitarlos o tenerles lástima?, pues debido al comportamiento de partidos y muchos candidatos, la victoria de la mayoría de funcionarios electos estará manchada, cuestionada.

 

¿Debemos felicitarlos, darles nuestras condolencias o lanzarles nuestro desprecio? Todo depende cómo asuman sus funciones los legisladores, presidentes municipales y gobernadores recién electos en el proceso electoral más controvertido, cuestionado y, sobre todo, de los más caros. La autoridad electoral y los partidos gastaron 18,582.6 millones de pesos (mdp), sin considerar que seguramente muchos de ustedes le invirtieron dinero propio, ajeno, de su familia y amigos, y quizá de algún grupo que se encuentre al margen de la ley.

Pero de que ganaron, ganaron, y esto impactará su vida personal, su familia y amigos. Pero, como ustedes se imaginarán, el impacto no necesariamente será positivo. El problema es que debido al comportamiento de los partidos y de muchos candidatos, la victoria de la mayoría de ustedes estará manchada, cuestionada.

Hace algunos números publiqué el Manual de liderazgo para no ser un líder jurásico, con algunas recomendaciones para funcionarios electos. Retomamos algunos. No está por demás recordarles a los nuevos funcionarios que el puesto es pasajero y que no le apuesten a que será un escalafón para una carrera vitalicia. De hecho, muchos líderes jurásicos soñaron con legarles su cargo a cónyuges o hijos. Al igual que el empresario que deja el negocio en manos de familiares, bajo el argumento de que son quienes mejor conocen el negocio, por el hecho de ser familia. Todo familiar que recibe un puesto en una empresa, inevitablemente tendrá que luchar contra la falta de credibilidad y la imagen de incompetencia; crítica muy común cuando se sabe que el puesto es heredado. El político moderno tiene que asumir que al momento de tomar posesión de un cargo, el hecho es pasajero, es un trabajo temporal.

En una democracia, los puestos políticos se ocupan durante un tiempo, y por otro los asume la oposición. El líder moderno debería entender esta dinámica, saber que tiene el tiempo medido y que se debe aprovechar al máximo para sacar adelante su visión. Por eso también los líderes modernos tienen vida de camaleón, pasan algunos años en el sector público y otros los transcurren en el sector privado o académico. En el siglo XXI, pensar que en un México democrático alguien puede dedicarse toda la vida rotando de puesto en puesto es una fantasía y hasta algo peligroso.

Es casi imposible tener una carrera política vitalicia. Con la fortaleza de los partidos de la oposición, no hay garantías de que un presidente municipal sea legislador, después gobernador, senador y más tarde ocupar un puesto en el Poder Ejecutivo. Para muchos políticos, en adelante su carrera será relativamente corta.

En una democracia, el político sano deberá apostarle a que no tendrá un puesto (o un hueso) en el futuro. En cualquier puesto, ya sea privado o político, puede uno ser removido y hay que tener opciones de solvencia económica. ¡Y robar no es una opción! Planear el futuro y saber que puede uno satisfacer sus necesidades personales, es una de las transformaciones más importantes e inminentes en la política moderna. Lo importante es saber abandonar un cargo cuando se le ordena tomar decisiones que van en contra de la ética o de la ley.

Urge, estimados ganadores de la contienda del 2015, que tengan esa difícil e incómoda conversación con sus familiares y amigos cercanos. Hoy, más que nunca, la conducta de la familia y del círculo íntimo de un gobernante se considera no sólo extensión de su estilo de liderazgo, sino que se suma como un elemento que permite anticipar el tipo de gobernante que será.

De nuevo, esta situación tal vez sea injusta porque nadie tiene familiares perfectos ni puede ser responsable de sus acciones. Pero también los gobernantes tienen que reconocer que uno de sus flancos más débiles es la familia. El escrutinio público puede ser brutal y hasta injusto. Por ello, quien aspire a ocupar un puesto que lo expondrá a la vigilancia constante del público, tiene que preparar a sus allegados para que, juntos, enfrenten un tsunami de ataques personales. Preguntemos directamente a los candidatos si ya hablaron con sus allegados y les advirtieron que no robarán y no abusarán de sus cargos y que deberán llevar una vida discreta y de perfil bajo. Porque, de lo contrario, sufrirán, y mucho. ¿Será que esta conversación íntima se dificulta porque los candidatos también tendrán que comprometerse a no robar y a no abusar y a no ser unos cínicos? ¡Felicidades a todos! ¡Y suerte! La van a necesitar.

 

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