Hay que fundamentar la estrategia de comunicación con base en insights, en el público objetivo y, sobre todo, en un plan tanto de corto como de largo plazo. Hace siete años, Zuckerberg afirmaba que era un error contratar a personas mayores de 30 años; ahora, él mismo ha alcanzado esa edad y no parece ser demasiado lento para dirigir la red social más poderosa del planeta.

 

 

Allá por el año de 2007, un joven emprendedor, prepotente y muy sobrado de sí mismo, dijo: “Las compañías deberían de pensar seriamente el contratar a personas mayores de 30 años; si tienes más de 30 años eres un hombre lento, mucho menos inteligente que un joven, y las compañías exitosas no deberían contratarte”.

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Cualquier joven de 22 años podría estar más que de acuerdo con tal comentario, que no fue hecho por cualquier joven, sino ni más ni menos que por Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, quien acaba de cumplir precisamente 30 años, el 14 de mayo de 2014, y ¿qué creen! No ha renunciado aún a su propia empresa. ¿Será que ya se volvió el lento tonto que, según él, hace homogéneos a los mayores de 30 años y se les olvidan ya las cosas?

Incluso parece haber cambiado su actitud acerca de la contratación ante la entrada a Facebook, en marzo de 2008, de Sheryl Sandberg, hoy de 44 años de edad, como presidenta de Operaciones o mejor conocida como COO, quien –después de todo– por fin ha llevado a la empresa a la ruta de la rentabilidad. Y tampoco me parece probable que Mark vaya a cerrar Facebook y despedir a todos sus viejos amigos de 30 años.

Como bien reza el dicho: “El pez por su boca muere”, y es precisamente el mayor instrumento de comunicación que tenemos en marketing y la mayor herramienta de gloria y fracaso de la que disponemos.

Por ello hay que conectar el estómago con el cerebro y luego con la boca, y no al revés. Pero para ponerlo en términos de marketing, “hay que fundamentar nuestra estrategia de comunicación con base en insights, en el público objetivo y, sobre todo, en un plan tanto de corto como de largo plazo”, ya que la idea creativa sobre la cual vamos a fundar nuestra comunicación puede sonar de lo más disruptiva, llamativa y original a la hora de hacerla, o cuando la agencia nos la propone, pero pensemos: ¿esta idea me llevará a la gloria también en el largo plazo? o ¿será mi propia tumba en el mismo tiempo? Lo que hace sentido hoy, muy probablemente no lo tendrá en el futuro, y he ahí la importancia de radicar nuestra estrategia en la innovación y no en el producto en sí.

Pero el gran día de Zuckerberg es también un recordatorio del problema de discriminación por edad en varias industrias, sobre todo en mercadotecnia y publicidad, lo cual está por demás decirlo: es francamente ridículo. Así pues, esta fecha tan importante la podemos tomar de base para un buen recordatorio de que siempre habrá alguien más joven, más fresco y más “inteligente” que cualquiera de nosotros, y la soberbia no nos llevará a nada bueno, ya que en las aulas de alguna universidad seguramente podremos encontrar la construcción del próximo Facebook. Así que al joven Mark le deseamos larga vida en su día especial, y al hombre de edad le aconsejamos que se cuide la espalda.

 

 

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