Por el hecho de situarse en el centro de lo que es conocida como la temporada de premios que concluye con la entrega de los Premios de la Academia, el Festival Internacional de Cine de Toronto ofrece una envidiable plataforma para varias películas que buscan figurar dentro de la temporada y ganar una recepción positiva que pueda impulsarlos.

Uno de los primeros títulos que busca tener presencia es la película The Personal History of David Copperfield del cineasta escocés Armando Ianucci, conocido por sus hilarantes comedias políticas en cine (In the loop, 2008) y en televisión (Veep).

Su nueva película reúne a un elenco encabezado por Dev Patel (Quisiera ser millonario, 2008) en una nueva versión del libro de Charles Dickens, cuyo héroe no debe ser confundido con el famoso mago.

La historia es narrada por el mismo Copperfield (Patel) un hombre que como cualquier protagonista de Dickens padece los terribles sufrimientos de la pobreza en Inglaterra después de haber nacido en condiciones de relativa fortuna.

El reparto de la película es complementado por una serie de caras reconocibles en el cine británico como Hugh Laurie (célebre por su interpretación del Dr. House), Tilda Swinton, Gwendoline Christie de Game of Thrones y Peter Capaldi, quien actualmente da vida al Dr. Who en la serie de TV británica.

La película de Ianucci dista de ser una adaptación fiel o tradicional de la obra de Dickens en dos puntos. Por un lado, muchos de los personajes son reinterpretados por minorías étnicas, comenzando por el protagonista mismo, lo que da cabida a ver incluso a un actor asiático (el popular B.D. Wong) como distinguidos miembros de la sociedad inglesa, algo que rompe con la hegemonía caucásica en las adaptaciones literarias de “prestigio”.

Por otra parte, el montaje de la película remite a la adaptación fílmica que Joe Wright hiciera de la novela rusa Anna Karenina (2012) con Keira Knightley, usando vistosas transiciones entre escenas en lugar de cortes tradicionales, dándole a la película la sensación de estar hojeando un ricamente ilustrado libro.

La película cuenta además con generosas dosis de humor e ingenio británico que quizá no sean del total agrado de la audiencia pero que apoyan el ritmo de la inusual adaptación literaria aunque Ianucci deja de lado el agudo y ácido humor que ha caracterizado sus anteriores trabajos, dulcificando el tono en un esfuerzo que busca cortejar una audiencia más amplía que la que logró su última película La muerte de Stalin (2017) aún si en esta adaptación de David Copperfield se echa de menos la densidad y riqueza de la prosa de Dickens. Quizá la película de Ianucci logre estar dentro de la conversación cuando se estén dando los premios en Hollywood.

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