La decimoprimera edición del FICM comprobó su posicionamiento y cada vez más exposición a nivel mundial dentro de la industria cinematográfica mundial. Aquí revisamos 5 cintas imperdibles que vimos de cara a 2014.

No sabemos a bien qué sea, si la hospitalidad moreliana, la excelente selección de películas que se dan cita en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) o la conjunción de todas las actividades, las viejas y nuevas caras conocidas que son, como nosotros, amantes del séptimo arte, al grado de tener la seguridad de regresar por más tiempo cada año.

La decimoprimera edición del FICM ha llegado a su fin, al igual que la selección con lo mejor del festival en la Ciudad de México, con lo cual pudimos detectar cuáles serán los platos fuertes que veremos estrenados en las salas comerciales los próximos meses, durante buena parte del 2014. Aquí les mostramos cinco cintas representativas que no se pueden perder por nada del mundo.

1.- Blue Jasmine (Woody Allen). El maestro neoyorquino retoma el humor ácido y la espontaneidad perdida desde Vicky Cristina Barcelona (2008), y regresa con una estupenda Kate Blanchett en plan de aristócrata venida a menos, que se resiste a aceptar su situación. La película no está desprovista de un drama ácido y crudo, con la impronta humorística habitual de Allen.

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2.- La vie d´Adèle: Chapitres 1 & 2 (Abdellatif Kechiche). La revelación francesa, a través del tórrido romance entre dos chicas. Lo fuerte acá no son las extensas y controversiales escenas de sexo, sino la honestidad, gusto y naturalidad con la que está contada la historia.

El director tunecino Abdellatif Kechiche nos presenta un filme en el que el amor está expuesto desde diferentes aristas, todas ellas íntimas y sutiles, en la que nos remite a la belleza de una juventud en la que se van forjando nuestras creencias ideológicas y la contraposición con la naturalidad burguesa. Curiosidad y exploración, dulce agonía y confusión. La Vida de Adèle es sin duda una de las grandes películas del año.

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3.- All is Lost (J.C. Chandor). Segunda película de J.C. Chandor (Margin Call, 2011), en la que da la vuelta a su estilo de drama clásico y tenso para aterrizar en una película que se presume como minimal, sin caer en las abigarradas sobrelecturas del cine intimista de la época. Al lis Lost es la historia de un marinero, estelarizado por un aún estupendo Robert Redford, quien tiene que vérselas contra el mar, a bordo de un bote que va cediendo de a poco ante los embates del océano.

El eterno conflicto aristotélico del hombre contra la naturaleza es retomado con maestría y una fotografía espectacular sin caer en exageraciones de héroe norteamericano. Pese a tener ese halo hollywoodense, Al lis Lost es íntima, tensa dramáticamente hablando, y excelente en muchos sentidos. Seguro irá por una estatuilla en la próxima entrega de los Oscar.

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4.- Les Salauds (Claire Denis). La directora francesa de culto Claire Denis regresa a la pantalla grande tras cuatro años de ausencia, para entregarnos un drama oscuro y fuerte, elegante y sumamente poderoso. Las actuaciones de Vincent Lindon, Chiara Mastroianni (sí, hija de Marcello Mastroianni y Catherine Deneuve) y la nueva y bella promesa Lola Créton, son francamente impecables, y posicionan a esta película dentro de las mejores producciones del año.

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5.- Inside Llewyn Davis (Ethan Coen, Joel Coen). Garantía asegurada, una vez más los Coen miran, no sin cierto dejo de crítica, corrosivo y elegante humor a la sociedad norteamericana. En este caso, la historia de Llewyn Davis es la de un trovador con un mal sino, de corte melancólico y pesimista. Sin embargo, como en la mayoría de las cintas de los Coen, los guiños y las complejidades de lo que en apariencia vemos en pantalla, vienen hasta después, con las segundas lecturas y la atención puesta en los simbolismos.

¿Un homenaje folk a los perdedores hermosos de finales de los cincuenta y principios de los sesenta? ¿Una aguja clavada en todo lo detestable de la fama? Ethan y Joel Coen logran una vez más una película de altos vuelos, sutil y elegante, y enteramente disfrutable.

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¿Qué sigue?

El FICM se percibe cada año más grande, mejor organizado, y cada vez se va percibiendo más la internacionalización en forma y contenido. Las películas que contemplan sus highlights suelen ser de lo mejor del año y fuertes contendientes a los Oscar. En tanto que su propuesta nacional, de documental y más de nicho o de culto también crece a pasos agigantados. Esperemos que dure muchos, muchos años más.

 

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