Los objetivos son como un faro, donde el diámetro del mismo y su intensidad permitirán vislumbrar en mayor o menor grado la brecha que separa a los barcos del puerto. 

 

Fijar objetivos es un tema primordial para el desempeño.  Un objetivo no sólo es indicador de la meta a alcanzar, sino una luz que ilumina el camino a recorrer. He notado que muchos empresarios e incluso gerentes en organizaciones no saben fijar objetivos.

En mi experiencia como coach he notado que los objetivos son como un faro, donde el diámetro del mismo y su intensidad permitirán vislumbrar en mayor o menor grado la brecha que separa a los barcos del puerto.

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Aquí las 7 máximas para que hacer faros, no fogatas, ni “linternitas”. Buscando la recordación que ilumine, con mayor profundidad, un camino claro y de amplio rango, pudiendo así identificar lo que hay alrededor del barco.

1.- Contundencia: Sólo tres líneas

En mi experiencia el fijar objetivos  en más de tres líneas incita a la dispersión mental. El número tres parece cabalístico para esto. Escribir un objetivo conciso y puntual resulta de vital importancia para tres fines; comunicarlo, revisarlo o incluso memorizarlo.

2.-Claridad: Palabras simples

Procura en la medida de lo posible evitar tecnicismos, frases elaboradas y palabras en otro idioma. En las organizaciones la fijación de objetivos  se realiza en distintos niveles y áreas, recuerda que cada una  tiene dominios propios. Ejercicio: Pásalo a revisión a nivel bajo.

3.-Temporalidad: Límite de tiempo

Con un objetivo se busca la concreción, de esta manera evitamos soñar.  Actualmente la velocidad con la que se trabaja en la industria del consumo, ha estado marcando otros tiempos, ojo con perder a tu gente con objetivos a plazos no cerrados.

4.-Tropicalízalo: Busca conexión mediante acepciones

Si al reporte  de contabilidad le llaman “tambache” o “mamotreto” se vale nombrarlo así sólo procura poner entre paréntesis a que te refieres por si algún despistado lo requiere. La melodía y el ritmo entre las palabras, ayuda. Hay quienes hasta le buscan rima.

5.- Medible: Hazlo posible

No sólo el tiempo hace posibles las cosas, también requerimos medirlas. Hay muchos objetivos que se trazan las organizaciones que no generan un clic porque sencillamente no hay manera de medirlo o una forma que permita inclusive estructurarlo.

Los siguientes dos puntos surgieron de una mecánica con un gerente de ventas. Aquí la explicación.

6.-“Pégalo en la frente de todos”: Haz que lo tengan muy presente

A un gerente de ventas le puse un sencillo ejercicio: escribir en primera persona y a manera de afirmación un objetivo pensado a ocho semanas para sus vendedores y lo pegamos en la puerta de su oficina, lugar que identificamos como clave en el flujo de su personal.  Él sencillamente les pedía que lo leyeran cada vez antes de entrar. Las primeras dos semanas logró que lo leyeran todos, al menos dos veces por semana, en ocasiones hasta más. A la tercera semana la gente dejó de frecuentar el espacio, lo que a él le incrementó la productividad por no ser altamente interrumpido, dejamos así fuera por esa semana.

A la cuarta semana le pedí que de manera casual hablara con cada uno, sirviéndose un café o regresando del baño hasta conducirlos hasta su puerta para, en son de broma, leer el objetivo. En la quinta semana le pedí dejara descansar a su personal del “jueguito este”

En la sexta le hice que mandara un juego vía mail y a los primeros tres que le contestaran les daría un premio. Era el objetivo encriptado con números donde cada uno de los números correspondía a una letra hasta formar el objetivo.

Al principio de la octava semana  le pedí hiciera el siguiente punto.

7.-Dales una cuenta regresiva: Haz que la gente pedalee más rápido aún con tiempo.

Después de ello le solicité les hiciera una cuenta regresiva a todos vía mail, únicamente con una imagen de un número a color, que iban de tonos azules hacia tonos rojos. Siendo el 10 el color más azul y el 1 el color más rojo. A su vez ponía también los números en su puerta sin quitar el anterior.

Cuando la gente preguntó por ello visitaba su oficina y él sencillamente había cambiado la hoja pegada en su puerta por un número en color. No decía nada sencillamente les hacía ver el número. Y les daba un sobre que abrían y en el que encontraban el objetivo acompañado de un chocolate, con la frase, “para que no te falten energías”.

La gente, en el trayecto, lo tomó de distintas formas. Primero les pareció curioso, luego se alejaron, luego lo tomaron a broma, después se hicieron cómplices para que otros cayeran y les tocara leerlo, luego hasta les gustó e iban por chocolates. Al final los resultados fueron sorprendentes, pedalearon más rápido e incrementaron sus números.

 

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