*Fernando Rau*

El Fit Cultural es un concepto que en principio resulta un poco difícil de definir, pero que se entiende y reconoce cuando hace falta. Se puede definir como la capacidad con la que se ajusta o adapta un nuevo elemento a una cultura empresarial determinada.

Pero, al momento de sumar elementos a un equipo, ¿Se le debe de dar prioridad a su ajuste cultural o a sus habilidades técnicas?

Una reciente investigación muestra a los líderes de las empresas más importantes indicando que, ya conociendo a sus colaboradores, hubieran contratado a sólo el 60% de ellos. Indicando que las razones por las que se contrata a un nuevo colaborador son, por lo general, muy distintas a las que llevan luego a arrepentirse de esa contratación.

Una elección de trabajo poco acertada puede descarrilar la carrera de cualquiera. La elección debe ser mutua, consensuada y debe considerar la necesidad de un buen Fit Cultural, tanto para el bien de la persona que ingresa como por el equipo que ya está en funciones. Si no hay ese Fit, el equipo tendrá sus complicaciones y distracciones al intentar asimilar a un nuevo integrante que no encaja.

En este sentido, la forma de contratar debe cambiar. Antes de que se produzca cualquier nueva contratación en un equipo, su líder debe asegurarse personalmente que el candidato en cuestión embone con la cultura y, además de buscar ciertos años de experiencia en una habilidad, se plantee también la búsqueda en términos culturales, que dedique un segmento importante de una entrevista a hablar de la cultura, y que, de hecho, éste sea el principal argumento de venta al momento de ofrecer una posición.

Además de hacer preguntas que apunten a determinar la compatibilidad cultural es clave intentar mostrarle al candidato la cultura de la organización en tiempo real. Llevarlo a caminar por el lugar de trabajo, permitirle conocer a los miembros clave del equipo, mostrarle el lugar donde trabajaría dada su incorporación son prácticas que permiten hacer una inmersión en la cultura, beneficiando tanto a los potenciales nuevos colaboradores, como a la organización.

También es importante considerar que el ajuste técnico a la posición, por supuesto. Sin embargo, es más fácil de reparar si no es perfecto. Por contrario, un colaborador que presente un buen ajuste cultural lucirá satisfecho con su trabajo y permanecerá más tiempo en la compañía.

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El objetivo final es identificar y contratar a aquel o aquella candidata que comparta la pasión de aquellos con y para los que trabajará, que comulgue con la visión, la misión y el propósito de la organización.

La cultura finalmente diferencia a una organización de otra. Aprovecha la oportunidad de presentar todo aquello que define a tu organización para que, aquellas personas que empaten con tu visión puedan tener la oportunidad de integrarse a un ambiente donde las personas puedan sentir que pueden ser ellos mismos y puedan ser potencializadas, así como aquellas habilidades técnicas que pueden ser desarrolladas.

*Fernando Rau, es Learning Innovation VP en Great Place to Work® México.

 

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Correo: [email protected]

Página web: greatplacetowork.com.mx

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