Mantener una rutina regular de ejercicio es una tarea que requiere de motivación y constancia. Después de todo, obstáculos como tiempo, aburrimiento, lesiones y confianza, entre otros, se pueden cruzar en el camino. Por ello, te compartimos algunas estrategias prácticas de Mayo Clinic para superar impedimentos frecuentes y ponerte en forma en poco tiempo. Rompe los mitos en torno al ejercicio.

1. No tengo suficiente tiempo para hacer ejercicio: Darte tiempo puede ser un desafío. Pero puedes aprovechar al máximo el tiempo con un poco de creatividad.

Hazte un hueco para caminatas cortas a lo largo del día y aumenta la actividad gradualmente hasta llegar al objetivo de 30 minutos de actividad física la mayoría de los días. Levántate más temprano un par de días a la semana para hacer ejercicio. Una vez que te hayas adaptado, añade días a la rutina. Otra sugerencia es dejar el automóvil en la última fila del estacionamiento, o incluso a unas cuadras de distancia, y caminar hasta tu destino.

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Foto: EcoBici

2. Me parece aburrido hacer ejercicio: Es natural que te aburras haciendo un entrenamiento repetitivo todos los días, especialmente si lo haces solo. Pero la actividad física no necesariamente tiene que ser aburrida.

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Elige actividades que disfrutes para no perder el interés, tomando en cuenta que todo lo que te ponga en movimiento tiene importancia. Alterna entre varias actividades —como caminar, nadar y andar en bicicleta— para mantenerte en movimiento mientras trabajas diferentes grupos de músculos. Haz ejercicio con amigos, familiares, vecinos o compañeros de trabajo.

3. Estoy muy consciente de cómo me veo: ¡No te mortifiques! Recuerda que estás mejorando tu salud cardiovascular o piensa en lo fuerte que te sientes después del ejercicio.

Si te sientes incómodo ejercitándote alrededor de otras personas, ve solo al principio o considera invertir en una bicicleta fija, en una caminadora, en una escaladora o en algún otro equipo de ejercicio para la casa. Elógiate a ti mismo por comprometerte con tu salud. A medida que estés más en forma y que te sientas más cómodo haciendo ejercicio, probablemente también mejore tu confianza en ti mismo.

4. Después del trabajo, estoy demasiado cansado para hacer ejercicio: ¿No tienes energía? Sin ejercicios, no tendrás energía. Es un ciclo que puedes romper con actividad física y con el tiempo el ejercicio mejorará tu calidad de vida y tu nivel de energía.

Intenta ejercitarte por la mañana o sal a caminar durante la hora del almuerzo. Asegúrate de siempre tener cerca calzado cómodo y ropa suelta para hacer ejercicio, incluso cuando viajas.

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5. Soy demasiado perezoso para hacer ejercicio: Si la idea de trotar por la mañana te hace sentir cansado, considera otras opciones.

Si fijas objetivos demasiado ambiciosos, es posible que desistas sin incluso intentarlo, así que comienza con una vuelta a la manzana. Con el tiempo podrás dar más vueltas o hacer otras actividades y ya no te sentirás agotado. Planifica la actividad física para los momentos del día en que tienes más energía, y programa una sesión de ejercicio como lo harías con una cita importante.

6. No soy deportista: No es necesario tender naturalmente hacia el deporte para hacer actividad física, y aunque hayas estado inactivo por un tiempo, nunca es demasiado tarde para ser más activo.

Intenta algo básico, como una caminata diaria. Elige una actividad que te guste, como bailar o hacer jardinería, e invita a tus amigos a que te acompañen. Y no te preocupes por convertirte en una estrella del deporte, pero concéntrate en los cambios positivos que estás logrando en tu cuerpo y en tu mente.

7. Intenté hacer ejercicio antes, pero no me fue bien: No te des por vencido. Aunque no puedas observar la disminución en tu riesgo para diabetes, presión arterial alta o una enfermedad del corazón, el ejercicio regular puede repercutir positivamente sobre tu salud.

Comienza despacio y después aumenta la intensidad y la frecuencia de los ejercicios. Establece metas manejables que puedas alcanzar, como hacer ejercicio 20 minutos por día, tres días a la semana, durante el primer mes. Deja que tus metas personales sean tu motivación y recompénsate a medida que las alcances.

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Foto: UACJ

8. No quiero ir a un gimnasio: Considera alternativas. Haz ejercicios de fortalecimiento muscular en casa o crea un grupo para salir a caminar. Usa las escaleras cuando sea posible o haz que subir escaleras sea un ejercicio en sí. Salta la cuerda, da un paseo en bici. Piensa en otras opciones…

9. Tengo miedo de lastimarme si hago ejercicio: Comienza con el pie derecho y tómatelo con calma.

Realiza un precalentamiento antes de hacer ejercicio y un enfriamiento cuando hayas terminado. A medida que te sientas más seguro con tus habilidades, añade nuevas actividades a tu rutina. Obtén el tutorial de entrenamiento de un experto certificado, quien puede supervisar tus movimientos y guiarte en la dirección adecuada. En todo momento, es conveniente que consultes con tu médico o un fisioterapeuta para que te ayuden a crear un programa de entrenamiento adecuado para ti.

10. Mi familia no colabora: Recuérdales a tus seres queridos los beneficios de la actividad física y haz que te acompañen a hacer ejercicio.

“Ser físicamente activo reduce la ansiedad, mejora tu humor, evita el cansancio y genera mayor productividad. Es una decisión que tiene cambios beneficiosos en tu calidad de vida, más barata que los medicamentos y sin efectos secundarios”, apuntó el Dr. Edward R. Laskowski, experto en Medicina Física y Rehabilitación de Mayo Clinic.

 

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