Katharina Mack, directora de marketing, nos guía por el ADN de una firma que tuvo que reconstruirse por completo después de la Segunda Guerra Mundial: A. Lange & Söhne.

“¿Sajonia? ¿Dónde?”, pregunta uno de los viajeros. “Donde hacen esto”, responde el otro señalando su muñeca. Los vuelos transoceánicos a veces son eternos y cada pasajero se distrae como puede. Sajonia, ciudad alemana, es famosa entre los connaisseurs de la alta relojería que ven más allá de las fronteras suizas. Y todo gracias a la perseverancia.

Desde hace varias generaciones siguen la regla que Walter Lange formuló una vez: “Hay algo que uno debería esperar no sólo de un reloj, sino también de sí mismo: no detenerse nunca”. Algo que también es aplicable a su filosofía. En 1830 Ferdinand A. Lange comienza su aventura como relojero, graduándose con honores en mecanismo de cronometraje. Quince años más tarde establece la compañía Lange & Cie. en Sajonia. En mayo de 1945 la casa relojera es casi destruida en su totalidad después de sufrir un bombardeo aéreo durante la Segunda Guerra Mundial. Es Walter Lange quien revive la firma dejando atónito al mundo con ‘el rostro’ de la firma, el Lange 1.

Katharina enuncia los valores que guían a la marca. “Son tres: historia, que comienza cuando en 1845 Ferdinand quiso fabricar un reloj de bolsillo de alta calidad; calidad artesanal, porque fabricamos cada parte del reloj, aunque no se vea no nos importa, es lo correcto; y una permanente insatisfacción que nos lleva a exigirnos mejorar más y más. Este año pensamos: ¿qué es lo que guía a la innovación? La funcionalidad”.

Cuando le preguntamos cómo ve el matrimonio entre tecnología y alta relojería responde que para algunas marcas puede ser interesante. “Sin embargo, nos mantendremos firmes en los valores tradicionales. Es en lo que somos buenos”.

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Inversión segura

Richard Lange Segundero Saltante destacó en SIHH 2016. Interpreta el reloj científico de observación. El segundero muerto o saltante forma parte de las complicaciones de la relojería clásica. En la historia de A. Lange & Söhne juega un papel destacado. En 1867 Ferdinand Adolph Lange desarrolló un mecanismo de segundero con aguja saltante por el que la empresa, diez años más tarde, logró una de las primeras patentes. “Se puede sincronizar de manera rápida y cómoda. Al sacar la corona, la aguja del segundero pasa a cero”, afirma nuestra anfitriona.El gran círculo del segundero domina la esfera en la parte superior. Debajo se encuentran las horas, con estilizados índices romanos, y los minutos a la derecha. La entalladura triangular entre estos dos círculos indica la reserva de marcha. Si su color es rojo recuerda que es momento de dar cuerda al reloj. Edición limitada a 100 piezas.

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