No cabe duda que para verdaderamente disfrutar el consumo de un destilado hay que involucrar más de un sentido. Hay que experimentar, disfrutar y vivir a través de su sabor.

Con esta intención Absolut nos lleva en un viaje multisensorial, en el que se puede entender a la perfección el concepto de farm to table. Esto se logra con un vodka excepcional, que desde su origen hasta el momento de su consumo pasa por procesos artesanales apegados a los más altos estándares de calidad que dan como resultado una bebida única, exclusiva y elegante: Absolut Elyx.

La travesía comienza con los granos de trigo que se cultivan y seleccionan cuidadosamente en un radio de 25 kilómetros en Åhus, al sur de Suecia. Pasan por un alambique de cobre del año 1921, en un proceso de destilación manual en el que la precisión es imprescindible. Todo está controlado para alcanzar la perfección.

 

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Nosotros vivimos The Taste of Elyx de la mano del chef Pedro Martín y el mixólogo Khristian de la Torre, en un viaje a los orígenes donde los ingredientes fueron los protagonistas de la historia.

El primer paso es familiarizarse con los ingredientes, olerlos, tocarlos, entender sus propiedades. Para esto visitamos una finca de café en Coatepec, Veracruz, donde disfrutamos de cócteles con café y vainilla.

Después, degustamos platillos del chef Pedro Martín maridados con cócteles de Elyx en la Isla Salmedina en un ambiente paradisíaco. Y para cerrar con broche de oro visitamos su Restaurante Azafrán en Boca del Río.

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La filosofía de Absolut Elyx es quitar el estigma de que el vodka es sólo una bebida alcohólica, sino relacionarlo con momentos y experiencias gracias al cuidado que existe detrás de los ingredientes con los que se elabora, así como el proceso en el que se destila.

 

Más información:

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