Hyde Park prepara una exhibición para promover las formas provenientes de la arquitectura y aprovecha sus tonos brillantes, dignos del verano. En México, dos exposiciones de formato internacional ofrecen: arte italiano y sus influencias en artistas novohispanos y la cosmogonía del arte islámico engalana al Palacio de Bellas Artes. Éstas muestras son parte de nuestra Agenda de la Semana.

 

 

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Serpentine Pavilion 

Hasta el 18 de octubre de 2015.

Hyde Park, Londres.

La Serpentine Gallery aprovecha los colores del verano para extender su programa a los jardines de Kensington Gardens en Hyde Park, y promover la exploración arquitectónica con un pabellón que durante 15 años ha sido comisionado a diferentes starchitects. Este año el seleccionado es el despacho español Selgascano, quienes hicieron una crisálida en la que, en palabras de José Selgas: “Hay muchas salidas y entradas, con pasadizos secretos”.

 

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Miguel Ángel Buonarroti, un artista entre dos mundos

Hasta el 27 de septiembre.

Museo del Palacio de Bellas Artes, México.

El nombre de Miguel Ángel resulta familiar para casi todos puesto que aglutinó gran parte de las nociones estéticas de su tiempo, y fue padre de muchas técnicas y perfeccionamientos en el arte con los que convivimos en la actualidad en las academias. El Museo del Palacio de Bellas Artes presenta la trayectoria de Buonarroti mediante una serie de dibujos, óleos, maquetas, documentos y esculturas bajo la curaduría conjunta de Francesco Buranelli y Luis Javier Cuesta. Entre las piezas que sobresalen para esta magna exposición están el David (1532-1534), y el Cristo Portacroce (1514-1516), así como una reproducción de La piedad (el original se encuentra en el Vaticano). La exposición además busca mostrar la influencia del artista italiano en los talleres y los gustos de los artistas novohispanos del siglo XVI.

 

F1Lo Terrenal y lo divino,  arte islámico

Hasta el 4 de octubre.

Antiguo Colegio de San Ildefonso, México.

Hayuna vieja historia sufí donde dos amigos quieren saber sobre el Bien y el Mal, para lo cual acuden con un viejo sabio que les cuenta una historia: “Había dos montañas de arroz recién cocinado rodeadas por personas hambrientas y los palos que usaban para comer eran más largos que sus brazos. En una montaña sentían impotencia por no poder comer y eran impotentes, mientras que en la otra se daban de comer unos a otros y satisfacían su hambre”. La enseñanza islámica pretendía que los hombres cobraran conciencia de que su divinidad inicia en la Tierra. Este año, el Colegio de San Ildefonso, bajo la organización del Museo de Arte del Condado de los Ángeles LACMA, presenta la exposición: Lo terrenal y lo divino: Arte islámico de los siglos VII al XIX. La muestra consta de 191 piezas producidas entre los siglos VII y XIX, que van desde manuscritos, textiles, cerámica y adornos, hasta elementos arquitectónicos provenientes de Marruecos, Siria y Afganistán, entre otros países. El arte islámico tiene la facilidad de fusionar lo terrenal con lo divino, es por ello que en los objetos aparentemente más terrenales existe un toque de divinidad. Así, encontramos vidrios esmaltados y bañados en oro o alfombras tejidas que se convirtieron en elementos de intercambio más allá de las ambiciones políticas, muchas veces como recompensa por algún servicio prestado, en celebraciones como el Año Nuevo o meramente expresiones piadosas.

 

 

 

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