Audemars Piguet ha confiado en una mujer como Head of Product Management a nivel internacional, Chadi Gruber, quien, con menos de 35 Años, ha logrado llevar a lo más alto la manufactura Suiza y afrontar su año decisivo con un récord de ventas. Objetivo: crecer, pero no a cualquier precio.

En un año especialmente complicado para la industria de la Alta Relojería, en el que las marcas han admitido, finalmente, la existencia de una crisis en el sector, Audemars Piguet ha logrado lo imposible: cerrar el ejercicio de 2016 con unos beneficios que superan los 900 millones de dólares y unas previsiones para este año por arriba de los 1,000 millones. ¿Cómo? Rompiendo las reglas, especialmente una: en una industria dominada básicamente por hombres, la manufactura suiza fundada en 1875 eligió a una mujer, Chadi Gruber, como jefa del Departamento Internacional de Producto (Head of Product Management) con sólo 32 años. Hoy tiene 34 y, aunque confiesa que está cansada en medio del fragor del Salón de Alta Relojería de Ginebra, no lo parece; al contrario. “Supongo que yo también soy una mujer que rompe las reglas”, admite. “Eso sí, para romperlas hay que conocerlas muy bien desde la base; ésa es la clave del éxito”.

Mientras otras casas se enfrentaban a la crisis con un cariz conservador, Audemars Piguet ha preferido ser fiel a su lema: “No es la pieza más fuerte la que sobrevive, sino la que mejor se adapta a los cambios”. Y, dentro de estos cambios, uno de los mayores ha sido la irrupción de un nuevo mercado, el femenino, dentro del universo de las grandes complicaciones. “Es uno de los mercados con mayor crecimiento porque también se habla a la mujer de un modo más directo y menos emocional. Ésta es una industria muy técnica, dominada por hombres, pero la mujer ha descubierto que una sonería mecánica que tarda ocho años en hacerse es tan exclusiva como una pieza recamada de diamantes que esconde un cuarzo. Puedes llevar los diamantes en una ocasión y el reloj mecánico en otra. Eso es lo más interesante: tenemos pocas líneas y pocas referencias; pero, al mismo tiempo, ofrecemos algo para todos”, asegura. Y lo ilustra con un ejemplo: la colección Millenary, que une la Alta Relojería con la Alta Joyería.

Más que una marca, una familia

Otra de las claves del éxito de Audemars Piguet en el incierto panorama de la industria en los dos últimos años (se incorporó a la familia AP en 2015, proveniente de Cartier) radica, a juicio de Gruber, en su carácter familiar. “No es una manera de hablar, sino una manera de ser y de sentir: somos una familia y eso nos ayuda a adaptarnos a los cambios mucho más rápidamente y de manera más eficaz que los grandes grupos. Cuando conoces a Jasmine Audemars te das cuenta de que seguimos manteniendo el espíritu de los creadores de la casa. Ella conoce cada detalle, es muy resolutiva, muy humana; habla a todo el mundo… Es muy refrescante encontrarte con alguien así en la industria”, destaca.

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Gracias a este carácter familiar, Audemars Piguet ha podido desarrollar estrategias de producto a largo plazo, entre las que destaca mantener su volumen de producción (40,000 piezas al año) invariable frente a los vaivenes del mercado. “No queremos aumentar nuestra producción porque no podemos garantizar, si no, la misma calidad. Por eso, para nosotros, la crisis ha sido una oportunidad”, asegura. “Queremos que el negocio crezca, pero no a costa de la excelencia. Por eso, vamos a crecer en retail, pero no en número de piezas. Ésta va a ser nuestra estrategia más visible hasta 2025.

Desde que se incorporó a Audemars Piguet, Chadi Gruber ha podido observar una evolución en el perfil del cliente de la marca. “La base de nuestros clientes se ha hecho más joven, pero también más educada. Por eso eligen piezas que van más allá de las generaciones, porque nuestras piezas son tesoros que se pueden heredar de generación en generación”, sostiene, lo que responde plenamente al ADN de la casa: “Nosotros no queremos seguir las tendencias; las imponemos”.

EL ETERNO FEMENINO

Aunque la industria relojera apunta al mercado femenino como el nuevo El Dorado, Audemars Piguet prefiere no dirigirse a un perfil específico de cliente mujer. “Si me preguntas cómo es la mujer AP, te diré que no tenemos una mujer específica en mente. Las tenemos a todas y, si ves a nuestras embajadoras [la tenista Serena Williams, la actriz Freida Pinto y la diseñadora de joyas Carolina Bucci], notarás que son muy diferentes. Tratamos de ofrecer productos para todas las ocasiones y tiempos”, afirma.

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