Una personalidad totalmente desenfadada, un atuendo más de rockstar que de relojero suizo y una actitud dispuesta a romper todos los estereotipos. Así es como nos recibe Yvan Arpa, el creador de una firma de alta relojería cuya propuesta es totalmente distinta e innovadora.

Artya es el nombre de esta firma que representa el punto de encuentro entre complicaciones de alta relojería con estética irreverente. El CEO y fundador de la misma conversó con Forbes Life sobre esta propuesta que tan sólo en unos años ya ha llevado sus relojes hasta 30 países.

Algo que los ha distinguido desde su fundación en 2010 es la unicidad de sus piezas. Arpa es el diseñador de las mismas y procura que cada reloj sea una pieza única. Aunque sí manejan algunas ediciones limitadas con varias unidades, la mayoría de sus creaciones son irrepetibles. Ello, aunado a la complicación técnica y la rareza de los materiales que utiliza, las ha convertido en objeto de deseo de coleccionistas. Tanto así que uno de sus relojes, producido con materia orgánica, cuyo precio inicial estaba en 12,000 USD alcanzó en una subasta la cantidad de 121,000 USD.

Artya Russian Roulette

Artya Russian Roulette

“Las piezas son únicas porque la gente es única. Los relojeros lo que quieren hacer es producción masiva porque pueden obtener más dinero de esta forma, es más fácil de hacer y también de comunicar. Yo con Artya tengo una filosofía muy diferente, no quiero hacer muchas piezas de un solo modelo, sino hacer muchas piezas únicas”, comenta Yvan en entrevista.

A pesar de que la firma tiene apenas seis años, la experiencia de Arpa en el mercado de la relojería suiza va mucho más atrás y es de aquellos años de trabajo que ha desarrollado una filosofía determinada a romper con los esquemas tradicionales. El ahora CEO de Artya fue director General de Baume & Mercier y de Hublot, y fue presidente y socio fundador de Romain Jerome.

Race

Race

“El mensaje es que nadie necesita un reloj. Hoy la gente mira la hora en el teléfono, en la computadora, en cualquier otro lado. En la muñeca debes poner otros valores, y si no lo hacemos estamos muertos”. La pasión y la mentalidad de hacer algo único y diferente es lo que lo inspira para sus diseños. Razón por la cual incluso su línea de relojes “Race” no da la hora a menos que se gire el disco sobre la esfera del reloj con mucha velocidad.

Balas verdaderas al interior del bisel, alas de mariposa en la cara del reloj o una pieza en la forma de una guitarra, son algunas de las excentricidades que lo han puesto bajo los reflectores. Tanto así que su reloj Son of Sound se expuso en el Museo MoMa de Nueva York por ser una pieza de diseño iconica.

Para la creación de cada pieza Yvan invierte mucho tiempo de investigación – aunque nos comenta que no sabe con exactitud cuánto, ya que nunca cuantifica lo que invierte en su trabajo ni en horas ni en dinero, sólo en pasión – y posterior a ello una gran cantidad de horas en la fabricación. Aunque la mayoría se tardan algunos meses en lograr, tienen piezas que han tomado más de tres años en llevar a la luz, entre ellas un tourbillon esqueletizado con más de 500 pequeñas partes al interior.

Artya

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