La cerveza es una bebida repleta de carácter y contraste, lo que la convierte en el elixir perfecto para cualquier gusto y personalidad. Aunque Alemania es reconocida como la nación madre, Bélgica también cuenta con una participación importante en el ámbito cervecero. Incluso, este país europeo se distingue por su experiencia y gran variedad en la elaboración de cervezas.

Bélgica también cuenta con una participación realmente importante en la industria cervecera. Dentro del país existen cerca de 180 cervecerías y se producen más de 700 estilos distintos de cerveza.

La historia de la cerveza en este país inició hace muchos años, cuando las abadías cerveceras se encargaban de la elaboración de cervezas artesanales. Hoy en día, muchas de estas abadías están aún en pie. La Abadía Notre-Dame de Leffe y la Abadía de Floreffe son dos de las más antiguas, fundadas cerca del año 1121.

En el siglo XVIII los monasterios trapenses fueron ocupados por franceses que huían de la Revolución en su país. Años más tarde, en 1836, se estableció la primer fábrica de cerveza trapense en Bélgica, donde se producía un tipo de cerveza llamado Westmalle, únicamente para consumo de los monjes. La primera venta registrada de esta cerveza se dio en el año 1861. Para que una cerveza sea catalogada como trapense debe elaborarse en los monasterios, con una ávida participación de los monjes.

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Un punto especial de Bélgica es Brasserie Cantillon, una cervecería localizada en el municipio de Anderlecht, en la ciudad de Bruselas, Bélgica. Fue inaugurada por Paul Cantillon en 1900 y, actualmente, es la única cervecería familiar que vive en la capital de Bélgica. Este emplazamiento abrió sus puertas al público como Museo Bruselense para la cerveza belga Gauze, en el año 1978. Además de esto, organiza visitas guiadas como museo viviente y demostraciones públicas diversas. Su catálogo está conformado por más de 12 tipos de cerveza distintos de gran calidad y prestigio.

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Cantillon Kriek, mezcla de cervezas lambic con una ligera acidez, frutos rojos y almendra.

El mayor representante de la cerveza belga a nivel mundial ha sido Stella Artois, casa originaria de la ciudad de Lovaina, Bélgica. Es una cerveza lager, cuyo origen data de 1366, cuando se estableció la cervecería Den Hoorn en Lovania, misma que sentó las bases que hoy caracterizan a Stella Artois. En 1708, Sebastián Artois se convirtió en el maestro cervecero de esta casa y, años después, la compró.

Hoy, Stella Artois se ha posicionado como la cerveza belga número uno del mundo pues ha encontrado su espacio en el mercado global como una cerveza premium.

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Para cerrar el 2016 con broche de oro, la marca ha lanzado un exclusivo pack edición especial que dará un toque personal y cautivador a cualquier celebración.

Para la creación de este pack especial, Stella Artois se inspiró en la primera champañera con corcho que la cervecería Artois confeccionó en 1708, misma que contenía la lager dorada “Stella” –estrella en latín– que se desarrolló como regalo de Navidad para el pueblo de Leuven, Bélgica.

Además de esto, la estrella dorada que caracteriza a la marca belga y el logotipo de Stella Artois adornan una serie de chalices de edición especial, fabricados especialmente para el óptimo goce de este elixir.

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Este lanzamiento estará disponible en dos presentaciones: la primera, que contiene una champañera y dos chalices y la segunda, que contiene dos champañeras y dos chalices de 330 mililitros.

 

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