El Palacio de Hierro Polanco facilitó la llegada de categorías nuevas como el ready to wear de firmas internacionales: Lanvin o Dolce&Gabbana, entre otras. Carlos Salcido, CMO de El Palacio de Hierro, habla con Forbes Life sobre cómo esta departamental ha impulsado el consumo de bienes de lujo en México. 

¿Cuál es la relación de EPH y el lujo?

En los últimos 15 años, exceptuando 2009, el lujo ha aumentado a un ritmo de doble dígito dentro de Palacio. Aportamos a las marcas flujo de clientes; a través de Palacio un consumidor las conoce de forma menos agresiva. El Palacio de Hierro Polanco es un parteaguas. Se concibió como la máxima expresión de la estrategia de lujo de nuestra empresa. Invitamos a las marcas a realizar su tienda insignia en México y AL. Se comenzó a gestar hace 10 años y tiene vocación internacional: queremos ser un destino en sí mismo.

¿Cómo es el cliente de Palacio?

Tenemos al tarjetahabiente de Palacio, un consumidor aspiracional que supone más del 40% del total de nuestros consumidores. Es recurrente, cautivo. Después está el cliente que antes compraba en el extranjero. Por otro lado, están los turistas: nacionales, que visitan la Ciudad de México, y el turista internacional. Aquí hay un potencial que estamos empezando a explorar. Por ejemplo, nos hemos dado cuenta que quien más utiliza el tax back (devolución de impuestos) son los chinos, seguidos de los americanos y en tercer lugar los españoles.

Carlos Salcido, CMO El Palacio de Hierro

Carlos Salcido, CMO El Palacio de Hierro

¿Por qué una marca abandona avenida Masaryk por EPH Polanco?

Hay más de una marca que encontró a la hora de negociar con nosotros que no había mercado para las dos opciones. Avenida Masaryk no es fácil: una boutique con un guardia en la puerta, el estacionamiento, etcétera. Hay un cliente que quiere estar solo, es muy privado y le gusta. Pero a otro tipo de clientes no. Palacio es un destino para todo el día y ofrece posicionamiento para la marca. Nos definimos como el mejor socio comercial, somos un retailer, no un inmobiliario: tenemos un equipo de relaciones públicas que potencia a las marcas. Todo lo que se factura lo factura Palacio, pero la relación no es nada más transaccional, realizamos acciones comerciales en conjunto.

¿Cómo es el consumo mexicano?

El mexicano está muy acostumbrado a comprar a crédito. La tarjeta de crédito Palacio da acceso puntual al lujo a un tipo de cliente aspiracional. El porcentaje de venta con mensualidades en el sector lujo no es tan alto para nosotros como en tecnología u hogar. Hace 20 años comenzamos con Louis Vuitton y Tiffany, después llegó Ferragamo. Muchos han invertido fortunas en mercados emergentes y no han ganado dinero. Esto ha hecho que, en los dos últimos años, vuelvan a ver a México: es un mercado que ya tiene un tamaño, una solidez y que, finalmente, cada año crece.

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