Hace 140 años Jules Louis Audemars y Edward Auguste Piguet dieron inicio de a leyenda relojera que no sólo ha sabido mantenerse como negocio familiar, sino que ha logrado preservar la filosofía con la que se crea cada máquina.

Hoy día, en un momento en el que las marcas comienzan a voltear hacia las nuevas tecnologías, las generaciones actuales han cambiado sus hábitos de consumo y la economía mundial ha presentado retos importantes para el lujo, François-Henry Bennahmias, CEO mundial de Audemars Piguet desde 2012, ha mantenido a la firma suiza no sólo estable sino con un importante crecimiento que ha roto con los paradigmas. Dos políticas base han regido su estrategia, la primera consiste en «calidad, calidad y calidad», como él acentúa; la segunda es mantenerse fiel a los principios que sentaron la marca y no apelar a un público que busca de gadgets, sino un producto bello y lujoso.

«Mientras pueda encontrar en el planeta 40,000 personas —el número de relojes que hacemos al año— que amen el trabajo artesanal, aprecien la historia detrás de la firma y quieran un producto por la emoción que brinda y no por medir el tiempo, no competiremos ni nos afectarán avances como los smartwatches», afirma el directivo. «Siempre y cuando sigamos haciendo lo que nos ha distinguido y avanzando en este mismo camino, mejorándolo cada vez, aseguraremos la integridad de la compañía».

Con este objetivo en mente el ceo desarrolló una estrategia de resurgimiento de la marca que consistió en bajar el ritmo desde 2012 hasta 2014 para hacer una evaluación profunda de qué funcionaba bien y qué había que mejorar, de manera que en 2015 hubiera un nuevo despertar de Audemars Piguet.

El esfuerzo no fue en vano, ya que las ganancias se han elevado alrededor de un 50%. Los resultados también hablan de un futuro prometedor para la marca que aún tiene su sede en el Vallée de Joux, ya que el CEO reveló que tiene los planes de crecimiento más ambiciosos que se han planteado jamás. «Hubo una junta del comité hace seis semanas y yo planteé mis planes de aquí a tres o cuatro años, y las inversiones en todo: edificios, maquinarias… Al finalizar uno de los miembros me dijo que en dos días los había hecho gastar una cantidad de dinero que les tomó 139 años ganar. Han aprobado una inversión que nunca antes habían realizado».

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Estabilidad de raíz

La mayor fortaleza de Audemars Piguet está en su independencia. El hecho de haberse mantenido durante generaciones dentro de las dos familias fundadoras es lo que ha permitido conservar la libertad de tomar decisiones como estas inversiones millonarias. De igual manera, el ceo ve en esta independencia una guía clara de hacia dónde se dirigen en los próximos diez o 20 años, lo que permite planear estrategias y alianzas que aseguren el éxito a largo plazo. Una de ellas es el cambio en el mix de productos. La idea no es comenzar a fabricar más, sino mejor. «Nunca mantenerse estático», así define Bennahmias la filosofía que rige la maison.

En México se venden al año 1,200 relojes de Audemars Piguet, además de las ediciones especiales que se realizan exclusivamente para el país, como el llamado Pride of Mexico, creado para celebrar el bicentenario de la Independencia del país y del cual se vendieron las 300 unidades producidas. Fueron pocas, el CEO nos confirma que la demanda era tres veces más alta.

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