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Durante los últimos años, Chopard ha adoptado una política de  desarrollo empresarial sostenible que implica el reconocimiento  de los recursos limitados del planeta. Presentamos sus más recientes aportaciones: The Journey y Fleurier Ebauches SA.

 

Por Francis Jacques

 

La economía, la sociedad y la protec­ción del medio ambiente son los tres componentes del desarrollo sosteni­ble, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), «Son pilares interdependien­tes que se refuerzan mutuamente». En la actualidad, empresas de distintos giros han aplicado esta política con gran éxito y, en el ámbito del lujo, Chopard es un ejemplo indiscutible.

La prestigiosa firma de alta joyería y relo­jería recientemente se unió al Green Carpet Challenge, un proyecto conocido en todo el mundo que reúne al mismo tiempo glamour y ética para mostrar la viabilidad de la moda sostenible, involucrando a importantes diseñadores de moda y celebridades de las alfombras rojas. Fue fundado por la direc­tora creativa de Eco-Age, Livia Firth, con quien Chopard se unió para presentar el proyecto The Journey, que incluye las primeras piezas de su nueva Green Car­pet Collection.

Estas joyas (un brazalete y unos pendien­tes de diamantes) fueron fabricadas a mano en los talleres de alta joyería de la marca suiza y, por primera vez, se realizaron en oro Fairmined, obtenido de manera soste­nible en minas de comunidades artesanas de América del Sur, apoyadas por la Alianza para la Minería Responsable (ARM) que ha desarrollado el estándar Fairmined; mien­tras que los diamantes utilizados provienen de minas certificadas de acuerdo con los ele­vados estándares del Responsable Jewe­llery Council (RJC), y adquiridos a IGC Group, importante proveedor de diamantes a nivel internacional.

«Como empresa familiar ya centenaria, somos conscientes de nuestras responsa­bilidades en este viaje hacia el lujo sosteni­ble. No se trata de un viaje fácil, pero es el viaje correcto. The Journey es el comienzo de un nuevo programa emocionante, de varios años, que va a asegurar que estamos trabajando hacia nuestro objetivo de joye­ría sostenible. Uno de los primeros pasos es nuestra asociación con ARM, que va a apo­yar a las familias y a las comunidades de los mineros artesanales de América del Sur», declaró Caroline Scheufele, co-presidenta y directora artística de la firma.

En efecto, la ARM es una organización internacional no gubernamental, con sede en Colombia, que trabaja para conseguir la igualdad y el bienestar de las comunidades mineras artesanales en los países en vías de desarrollo. Chopard se ha unido a ARM para ayudar a conseguir que las comunidades mineras de América Latina obtengan la cer­tificación Fairmined, que proporcionará un sistema de comercialización estable y condi­ciones justas en la venta de oro, además de mejorar su nivel de vida y proteger los recur­sos naturales.

Esta política de desarrollo sostenible tam­bién se extiende a sus edificios corporativos. Como ejemplo inspirador encontramos Fleu­rier Ebauches SA, que después de cinco años de renovaciones y una inversión total de 25 millones de francos suizos (28 millones de dólares aproximadamente), ha sido galardo­nado con el certificado Label Minergie. Por lo tanto, se convierte en el edificio renovado más grande de acuerdo a las normas de construcción de Minergie en Canton de Neu­châtel, con una superficie de 5,100 metros cuadrados.

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Dedicado a la producción industrial de movi­mientos mecánicos, con un objetivo cifrado en 15,000 unidades al año de aquí a 2015, el edificio Fleurier Ebauches SA responde a los estándares ecológicos más exigentes. Su gestión por domótica a través de una esta­ción meteorológica, asegura una tempe­ratura estable a lo largo de todo el año sin necesidad de combustible. De hecho, dos bombas de calor, una para la calefacción del edificio y otra para enfriar las máquinas, uti­lizan el calor natural del subsuelo. Todas las instalaciones eléctricas fueron selecciona­das de acuerdo a los estándares de Minergie y el techo está cubierto de paneles solares. Un total de 25,000 metros cúbicos de volu­men SIA (el cálculo utilizado de acuerdo a las definiciones estándar SIA 116) fueron necesa­rios para concebir este proyecto. En cuanto a los almacenes, estos se mantienen en un ambiente de higrometría controlada para evitar que las piezas presenten cualquier síntoma de oxidación.

Cabe mencionar que esta no es la primera vez que un edificio operado por el fabricante —con sede en Ginebra— ha recibido la certifi­cación Minergie. En 2010 inauguraron un edi­ficio en Meyrin, Suiza, que fue construido en su totalidad siguiendo los criterios de Label Minergie, y que rompió todos los récords de bajo consumo de energía.

Esta clase de proyectos demuestran que una marca de lujo como Chopard es integral en toda la extensión de la palabra. En pri­mer lugar, porque se trata de una empresa comprometida con la protección del medio ambiente y responsable con la sociedad. En segundo, por la filosofía sostenible que emana: desde sus lugares de trabajo hasta las materias prima que utiliza. Consecuente­mente, las piezas poseen un valor agregado y el consumidor se interesa cada vez más en ellas, no sólo por su calidad intrínseca sino por su origen certificado.

 

 

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