México es famoso por su cultura y tradiciones, dentro de todo eso se encuentran pueblos mágicos en los que los viajeros conocedores no se pueden perder. En Forbes Life seleccionamos los más llamativos para un viaje de fin de semana. 

Malinalco

Se encuentra localizado en el Estado de México  y su nombre es originario de la palabra náhuatl que significa “hierba torcida”, pero también tiene que ver con la noción de “malinticac” que es un objeto en espiral que representa el vínculo entre el inframundo, el mundo terrenal y el que se enlazan dichas partes. Malinalco posee un encanto en cada una de sus calles empedradas, en uno de sus riachuelos que se atraviesan camino a la zona arqueológica y hacen de una caminata un lugar encantador para disfrutar una de sus imperdibles nieves tradicionales con ese cálido clima que lo caracteriza; uno de sus sitios turísticos es el Cerro de Tlaxcaltepec que se encuentra a 125 mts., de altura; también conocido como cerro de los ídolos y dicho centro ceremonial tiene una réplica exacta en el Museo Dr. Luis Mario Schneider, (antigua casa del escritor y poeta argentino) un lugar imperdible en el que nos encontramos con la historia de dicho sitio, algo de su gastronomía mexiquense; Malinalco también cuenta con un club de golf y un convento que fue fundado en 1540 por frailes agustinos que tiene una hermosa fachada renacentista.

Xilitla

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San Luis Potosí es sede de tan exuberante pueblo que conquisto a Edward James y que dio rienda suelta a la creación escultórica con inspiración de la vanguardia surrealista, la abundante vegetación se funde  con la sofisticación de sus construcciones e invitan a la aventura de un viaje onírico en “Las Pozas” ya que es el único que existe en el mundo.

Xilitla invita a perderse en “La escalera al cielo” o indagar en “El camino de las 7 serpientes” para abrir el apetito y posteriormente deleitarse con un zacahuil (típicos tamales de hasta dos metros de largo, elaborados de masa, chile chino y carne) o bien, ponerse a prueba en “La cueva del salitre” o practicar montañismo en “La silleta”. Pero tambien tiene su tradicional mercado en el que se pueden adquirir hermosas artesanías.

Angangueo

Ubicado a una hora y media de la capital michoacana (Morelia) y a una hora y cuarto aproximadamente en auto de la Ciudad de México. Agangueo es un pueblo de  arquitectura colonial en el que destaca el templo de La Inmaculada Concepción. Este pintoresco pueblo se dedicaba a la minería y de ello quedan sus tuneles que aún se pueden recorrer; también posee uno de los más famosos santuarios de la mariposa monarca, dicha reserva sirve de refugio a millones de lepidópteros que viajan hasta 4000 kilómetros cada año desde Canadá hasta los bosques de oyameles de la sierra de Angangueo  y tal espectáculo natural le adjudico ser parte del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Chignahuapan

En la sierra norte de puebla puedes descubrir este pueblo mágico que se caracteriza por ser uno de los más grandes productores de esferas navideñas, cuenta con un colorido quiosco de estilo mudéjar (aquel que mezcla elementos o materiales de estilo hispano-musulmán) y que data del año 1871;

Chignahuapan aloja uno de los mejores trabajos en madera, ya que tienen a la virgen más grande del mundo con sus 12 metros de altura en su Basílica de la Inmaculada Concepción, pero también se puede visitar, la zona de la laguna, ya que es el escenario de la máxima fiesta que se realiza en los días de muertos: el Festival de la Luz y la vida.

Para los amantes de los deportes extremos Chignahuapan se encuentra a 9 kilómetros de distancia del Salto de Quetzalapan que es una hermosa cascada que nos deleita con su caída de casi 200 metros y en dicho sitio se puede practicar el senderismo, rappel o tirolesa.

Tepoztlán

En Morelos un gran cerro llamado el Tepozteco nos da la bienvenida y no sólo ha sido inspirador literario (como en un cuento del reconocido escritor José Agustín), sino que también a sus imperdibles Tepoznieves, se puede ascender a tan magnánimo cerro, o visitar su ex convento de La Natividad que data a mediados del siglo XVI, que también es sede del Museo de Arte Prehispanico Carlos Pellicer; Tepoztlán cuenta con varios spas que dan la bienvenida al viajero y sus calles son tan coloridas que comienza una nueva apertura al arte urbano que realza las tradiciones mexicanas y que convive armoniosamente con sus fiestas patronales y los bailes de los chinelos.

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