Platicamos con Olivier Courtin-Clarins, el heredero de Clarins, una marca cosmética que recurre a la investigación botánica para detener el tiempo.

 

Por Mercedes Martínez Cossío 

 

Dentro del sector premium hallamos joyería, moda, artículos de piel, accesorios, vinos, entre otros productos de elevada calidad. la industria de la belleza, sin duda, es parte de dicho sector y Francia es la matriz de los negocios vinculados a la vanidad. La industria cosmética francesa aglutina 81% de las pyme y se esparce por 80% del territorio nacional, siendo el tercer sector exportador del país después de la industria aeroespacial y la de bebidas. en términos de empleo, las casi 300 empresas de belleza representan 54,000 empleos directos y 25,000 empleos indirectos en Francia. Se trata de una industria que impulsa la innovación, aunque muchos no se den cuenta.

La industria cosmética es, diríamos, el orgullo de Francia. Una de las empresas representativas del sector es clarins, fundada en 1954 por Jacques Courtin-Clarins.Desde su origen familiar ha recorrido un largo camino para convertirse en un gigante en la cosmética internacional con ingresos declarados de cientos de millones de euros, 22 compañías subsidiarias y con distribución en más de 150 países.

Hoy en día el timón está controlado por el Dr. Olivier Courtin-Clarins, director general de Grupo Clarins y médico cirujano ortopedista. El hijo del fundador comenzó trabajando en investigación en el mismo momento en el que la empresa entró a cotizar en Bolsa. Entusiasmado con la aventura, decidió trabajar sólo media jornada en el Hospital Foch de París. Junto a Lionel de Benetti creó una red de laboratorios de investigación pionera. Finalmente, en 1995, se integró a la empresa familiar.

Oliver nos relata que desde muy pequeño su padre lo convenció de que la medicina era una profesión extraordinaria. “La belleza y la salud están estrechamente relacionadas. Descubrí el universo de las perfumerías y los institutos de belleza junto a él. Al comenzar en una empresa familiar le fue necesario demostrar sus capacidades. Sin embargo, todo fue más natural cuando se dio cuenta de que el hospital y Clarins tenían los mismos valores. “En el hospital todos eran importantes, desde las enfermeras hasta los fisioterapeutas. Sucede igual en Clarins, donde cuentan tanto las esteticistas como los dirigentes, señala el actual director general de la marca cosmética.

En junio de 2008, la familia Courtin-Clarins hizo una oferta para comprar sus acciones a los accionistas minoritarios de Clarins S. A. Querían una compañía privada, como en sus orígenes. El acuerdo se completó en septiembre del mismo año y el 30 de diciembre de 2011 Clarins dejó de existir como una entidad jurídica independiente asumiendo el control Financière Fc S.A., el holding de la familia Courtin, que se hace cargo de las operaciones y activos de Clarins.

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El poder de la naturaleza

Uno de los productos que aseguraron el éxito de la marca francesa fue un aceite a base las plantas llamado Aminsvite, primera crema adelgazante en la historia de la cosmética. En 1968, hicieron su entrada en perfumería. Además, extendieron sus tentáculos hasta los protocolos en cabina, y tradujeron la innovación en lanzamientos como L’Eau Dynamisante, otro producto emblemático de Clarins a medio camino entre per- fume y tratamiento tonificante, que celebró su 27 aniversario este año.

En Clarins el lema «plantas y nada más que plantas» sigue vigente, no en vano una de las claves de esta compañía es la constante búsqueda de principios activos eficientes para el cuidado de la piel. “No utilizamos animales. Cada nueva formulación de una crema, loción o maquillaje es rigurosamente analizada y probada in vitro. Es una empresa altamente respetuosa con el medio ambiente», nos indica Oliver. A fin de dominar nuevos mercados cambian las fórmulas en cada país, ya que la piel no es igual. “La piel asiática tiene una mayor cantidad de grasa en su capa externa que sirve como un lubricante natural y es una barrera contra el envejecimiento, además de la melanina, que hace que ese tipo de piel tenga señales de envejecimiento diez años después que las personas de piel blanca. Esto, desde luego, afecta los costos de investigación y producción. Son dos formulaciones diferentes para un mismo producto”.

Dado que lo que más afecta al envejecimiento de la piel es el maquillaje, Clarins se centra en los productos de limpieza y en productos que protejan del sol, humectantes e hidratantes. en el libro escrito por Oliver, The Courtin Concept: Six Keys to Great Skin at Any Age (Addicus Books inc, 2007), se habla de cuales son las claves para tener una buena piel a cualquier edad si se actúa como un «entrenador personal» con ella. Los seis secretos incluyen una exposición segura al sol, la importancia del ejercicio físico regular acompañado de una alimentación equilibrada, evitar enemigos como la contaminación y el estrés y el uso de cosméticos de calidad, entre otros.

 

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