Si quieres pujar por un Adolf Schreyer o un John William Godward, en realidad ya no tienes que ir hasta una casa de subastas. De hecho, para capitalizar el auge de las subastas en línea, Sotheby’s espera ampliar su público mediante la inclusión de postores que pueden seguir la subasta desde la comodidad de su hogar.

Por Keren Blankfeld

En la venta de arte moderno e impresionista del 5 de mayo, invitó al público que los acompañaba vía streaming a participar a distancia, pero debido a los altos precios de los lotes, los espectadores aún no pudieron pujar en línea.

Entonces llegaron las ofertas del día. El año pasado, Sotheby’s anunció una asociación con eBay, y el 1 de abril, la casa celebró su primera subasta en vivo a través de esa plataforma, que incluyó una litografía de Robert Longo que fue vendida por 40,000 dólares. En un número selecto de ofertas del día, los usuarios registrados de eBay pueden hacer una oferta en línea, después de pasar por el filtro de Sotheby’s para asegurarse de que realmente pueden pagar por un objeto. Estas ventas están diseñadas para que los postores virtuales sientan que son parte de la experiencia: una cuarta parte de la pantalla muestra una transmisión en vivo de la subasta de Nueva York, y se invita al usuario a hacer clic sobre el arte, examinarlo de cerca a través de un “zoom” y ver cómo lucen en diferentes contextos. El 7 de mayo, Sotheby’s y eBay se asociarán de nuevo en una venta de arte europeo del siglo XIX que incluye piezas de Jules Breton, Jean Beraud y otros.

“Es una experiencia en un destino personalizado con características únicas”, dijo Megan Ford, directora de verticales emergentes y subastas en vivo de eBay Norteamérica. “Hay imágenes en movimiento, artículos y una experiencia de video que es muy inmersiva.”

Por supuesto, gran parte del atractivo de asistir a una gran subasta reside en el espectáculo tangible: La sutil emoción que se genera cuando los precios establecen nuevos récords, el suave susurro cuando un postor cae a medida que la puja sube, el encogimiento de hombros cuando uno se da por vencido, la envidiable sonrisa del ganador.

 

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La venta del 5 de mayo de Sotheby’s, generó 368.3 millones, el segundo total más alto en la historia de la casa. Y había drama en cada rincón.

La chica en Louboutins sentada junto a la dama en tenis (con decenas de diamantes incrustados en sus enormes lentes) en un salón que era más una Torre de Babel: montones de franceses, italianos y españoles. Y por supuesto un montón de números. La estrella de la noche, L’Allee des Alyscamps, de Vincent van Gogh, se vendió por 66.3 millones de dólares (mdd) a un coleccionista privado asiático. (Aunque hubo rumores de que otra estrella –Leonardo DiCaprio–, atestiguaba la acción desde un palco.)

Durante la subasta, los corredores pujaban mientras se aferraban a sus teléfonos celulares susurrando precios. Detrás de mí un hombre hablaba en un francés sin aliento cuando Crépuscule ou La Maison Rouge de Marc Chagall salió a la venta: “Está en 4, ¿quieres hacer una oferta? –Dos…– ¿Quieres? –Tres. Vendido–. “Con una oferta ganadora de 4.3 mdd antes del final, el francés salió de la habitación.

Entonces, ¿podrá la venta virtual de Sotheby’s replicar la experiencia de asistir a una subasta real, o de estar al teléfono mientras tu corredor hace una oferta? Probablemente no, pero la puja en línea tiene sus propias emociones, por no hablar de un elemento de sorpresa: el momento en el que ves el objeto que has comprado en persona. Con suerte, el ganador tendrá la misma emoción al ver el objeto tangible como cuando hizo la oferta en línea. De cualquier manera, Ford señala que “No hay devoluciones”.

 

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