Coco Chanel decía que Cristóbal Balenciaga era «el único que es un verdadero couturier». Su legado peligra. Después de que Kering, propietario de la marca, terminó el contrato con su último director creativo. ¿Qué sigue? 

Cristóbal Balenciaga (Getaria, España, 1895) comenzó su andadura en 1917, cuando estableció junto a dos socias Balenciaga y Compañía. Duró seis años. En 1924, con la reina española María Cristina y la infanta Isabel Alfonsa como clientas, el modisto camina en solitario. Abrió varios establecimientos dedicados a la alta costura tanto en el País Vasco como en Madrid y Barcelona. En 1936, con la Guerra Civil, abandonó el país y se refugió —literal y creativamente— en París. En la Ciudad de la Luz arrasó en 1939 con sus vestidos estilo «Infanta». El resto es historia.  Hoy, la firma es una de las joyas de la corona del grupo Kering, pero su futuro pende de un hilo: hallar al creativo idóneo para continuar con el legado del modisto español no es tarea fácil.

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«No voy a estar aquí siempre. Balenciaga ya era relevante cuando llegué y debe seguir siéndolo cuando me vaya. Mi labor es hacer que su legado evolucione hasta el siguiente capítulo», decía Wang a principios de año. El 31 de julio Kering confirmaba que el creador estadounidense abandonaba la casa francesa de la que era director creativo desde 2012. Un día después Wang inauguraba en Londres la tienda más grande de su firma homónima, que creció un 20% en 2014 y sigue los senderos empresariales de Michael Kors. Según wwd, el diseñador californiano está negociando la entrada del primer inversor externo, General Atlanctic, un grupo neoyorquino con participación en empresas como Airbnb y BuzzFedd.

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Alexander Wang (San Francisco, 1983) tomó las riendas de la marca en 2012 sucediendo a Nicolas Ghesquière, quien renunció después de 15 años para tomar las riendas creativas de Louis Vuitton. Con el fichaje de Wang se buscaba actualizar la marca y posicionarla en el mercado chino. Lo primero que hizo el diseñador fue sumergirse en los archivos de la casa y visitar el museo dedicado al histórico creador en Getaria. La crítica detectó esa reverencia hacia el fundador en su primera colección otorgándole su beneplácito, pero no sucedió lo mismo en las últimas donde impuso el estilo deportivo que le ha hecho mundialmente conocido.

Wang firmará la colección primavera-verano 2016 que se verá el próximo octubre en París y será su despedida de la maison. Aunque Kering no libera resultados financieros específicos para Balenciaga, fuentes consultadas afirman que la marca posee ingresos anuales superiores a 350 millones de euros (alrededor de 387 millones de dólares), lo que supone algo menos del 3% de los ingresos totales de Kering. En 2014, el grupo tuvo un beneficio de de 529 millones de euros (más de 600 millones de dólares) y aumentó un 4% sus ventas, hasta 10,000 millones de euros (casi 11,500 millones de dólares), a pesar del freno de Gucci, su marca más emblemática.

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