Por Jorge Arturi

Cuando en 1999 la alianza sónica por excelencia de Sony y Phillips sacó al mercado el Super Audio CD -o SACD de ahora en más-, con la intención de transformarlo en el sucesor del Compact Disc, palabras como “streaming” o “webcasting” eran prácticamente un sueño para algunos y una completa utopía tecnológica para otros. Y mucho menos hablar de siglas como DSD -Direct Stream Digital-, que es parte de la historia que desarrollaremos en esta oportunidad.

El SACD, o menos popularmente llamado Súper CD, posee la notable característica de ser el formato digital que ofrece la calidad y precisión tímbrica más cercana al disco de vinilo. Sin duda las potentes especificaciones del SACD superan al nivel de información que maneja el acetato, ofreciendo una experiencia no mejor, pero sí diferente basada en el realismo que ofrece un formato cuya bondad principal radica en reproducir información hasta los 100 kHz. Si tomamos en cuenta que el Compact Disc puede llegar a reproducir un rango de frecuencia de 20 a 25 Hz o 30k Hz en el mejor de los casos, y el vinilo lo hace de 40 a 13 o 14 kHz, observamos a simple vista que los archivos DSD, que son los que reproduce el Súper CD, poseen un 60% de información más en el peor de los casos.

Entonces, te preguntarás ¿qué es mejor: el SACD o el vinilo? Pues son diferentes, ya que en el digital la experiencia pasa por un audio prístino, como si el oyente estuviese en el estudio durante la grabación o como si escucháramos directo de los “masters”. El Súper CD ofrece una escucha suprema para todo melómano que se precie. Algo similar brinda el vinilo, pero su calidad se limita a la reproducción del contacto del fonocaptor -o púa u aguja- sobre el surco del acetato, cosa que en el CD no ocurre, ya que la información es leída por un lector láser que sólo decodifica la información contenida en ceros y unos.

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Por este motivo nos atrevemos a decir que el SACD o el DSD es el formato audiófilo por excelencia debido a que es el que más data derrama sobre los oídos. El vinilo, por sus especificaciones de masterización, restringe la información no útil para el formato, acotando el espectro de frecuencia a la “magia” que brinda el acetato, siendo a la vez más óptimo para entornos de reproducción, tales como discotecas o sonidos en vivo.

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Y ¿el rango dinámico?

Más allá de las diferencias de frecuencias existe el rango dinámico, ya que el sonido lo medimos en amplitud y longitud. Rápidamente decimos que éste es la diferencia entre el sonido más suave al pico mayor de un fonograma. Y aquí existe otra diferencia fundamental entre los formatos y donde el SACD es el ganador con 120 dB, sobre los 96 dB del CD y los 65 dB del vinilo. Si escuchas mejor un disco que un CD eso pertenece a otro tema de conversación. Pero queda claro que el Súper CD queda a la altura del oído humano, ya que el rango dinámico del hombre alcanza la misma cantidad, por lo tanto es una experiencia similar de escucha.

De modo que si la tendencia popular de hoy es oír música a través de los servicios de streaming, para uso audiófilo la descarga de archivos Direct Stream Digital es la respuesta. Y para ello existen sitios como HDTracks -http://www.hdtracks.co.uk-, HiResAudio -https://www.highresaudio.com/en/site/index- o Primephonic -https://www.primephonic.com-, la startup americano-alemana cuya app permite streaming en alta calidad (24 bits Loseless). Eso sí, todos estos sitios posibilitan descargar la música vía web, por lo cual requiere conectar el computador al reproductor específico para la transferencia de los ficheros, salvo Primephonic, que promueve un sistema similar a iTunesStore.

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DSD a la carta

Como oír SACDs o archivos DSD sigue tratándose de una novedad, vale decir que es necesario poseer un reproductor específico cuyo DAC -Digital to Analog Converter-, debe soportar rangos de alta calidad de audio y no es posible ejecutarlos en CD players normales, ya que estos poseen “consumer” DACs que sólo leen archivos tradicionales de 16 bits a 44.1 kHz de “ratio de sampleo” o “sample rate”, cuando para dar una referencia en los DSD, esta tasa asciende a 2822.4 khz, por lo tanto precisamos un conversor Digital a Análogo mucho más potente.

Explicado el porqué el SACD y los DSD files son el formato audiófilo por excelencia, revelamos el mejor Súper CD o DSD player que el dinero puede comprar… y corresponde a los ingleses de ATC -Acoustic Transducer Company-, con su reciente CDA2 Mk2 -U$D 3900- que en un sólo y elegante aparato incluye CD, pre amplificador y conversor Digital a Análogo con un chip premium AKM de 32 bits y conectividad USB para reproducir ficheros directo desde una computadora utilizando el DAC para una calidad de sonido suprema.

Obviamente existen otros dispositivos, como los que ofrece Cambridge Audio o bien PS Audio, pero en Forbes Life nos quedamos con el de ATC, que es una marca pionera en la fabricación de bocinas de referencia y cuyos productos se encuentran en los principales estudios de grabación y mastering del mundo, caso de Abbey Road o Metropolis Mastering.

Sin duda la experiencia del SACD no se ha popularizado lo suficiente debido a que es necesario contar con el hardware adecuado para poder reproducirlo, pero año tras año este formato ha ido ganando adeptos en el campo del Hi-Fi y si bien se postula como una alternativa destacada ante el sostenido resurgimiento del vinilo, la magia del acetato no deja de perder aficionados.

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Nota: El autor es periodista, productor musical, ingeniero de mezcla y mastering en TTTStudio.

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