Por Jorge Arturi

Si existe un elemento enigmático dentro del universo del “glassware” dedicado a los vinos y que gana la mesa siempre que una buena botella está en discusión, es el decantador. En Forbes Life vamos a desmitificar a este noble elemento y aclaramos que no se trata de algo meramente decorativo, pues su principal función, desde sus orígenes en el imperio romano y la edad media, es oxigenar ligeramente el caldo, potenciando algunos aromas en ejemplares añejos y más jóvenes.

Se utilizan, además, para evitar que los posos -sedimentos naturales- y cristales o sales de tartárico que surgen de la cáscara y el tejido exterior de la uva (que en elevadas concentraciones se sedimentan en cada botella) lleguen al paladar del consumidor. Esto no implica que el vino sea de baja calidad, sino más bien, refleja la celosa crianza y bajo filtrado de estos ácidos que son parte fundamental del perfil organoléptico o bien de las sensaciones que la bebida produce durante su cata o degustación.

Desde tiempos antiguos se han empleado diversos filtros, tapones piña que dan múltiples hilos del chorro del vino, o bien boquillas y serpentinas con la misión de airearlo rápidamente.

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La oxigenación es todo

Los decantadores, existen de dos tipos: de máxima y de mínima oxigenación. Los primeros son los que permiten que la bebida rompa al caer en el recipiente y se oxigene, lo cual se logra gracias a la anchura de boca y estructura de sus paredes, pues no es aconsejable que el caldo toque éstas al caer en él: de la boca hasta el final del recipiente sin contacto alguno, ya que el impacto contra el cristal cumplirá la tarea.

Aquí recomendamos el elegido de sommeliers y aquellos que hacen culto al decantado: el premiado diseño minimalista de Antonio Citterio de 2004, que es de los más vistos y copiados alrededor del mundo.

Los de mínima oxigenación son los que poseen bocas más estrechas y paredes menos pronunciadas, de modo que al verter el líquido éste entra en contacto con el vidrio, consiguiendo un decantado más suave sin generar oxidaciones indebidas.

 

Decantador

El decantador del diseñador y arquitecto Antonio Citterio es una de las piezas más elogiadas por sommeliers y aficionados del vino.

En este caso, recomendamos un decantador de los alemanes Riedel: el Mamba, en alusión a la serpiente más venenosa del África y cuyo cuerpo simula al bífido, brindando un tallo largo de entrada donde el vino entra en contacto con el cristal fácilmente.

Decantador

El decantador Mamba de Riedel, uno de los más deseados del universo de los decantadores.

Es válido resaltar que el material por excelencia del cual se manufacturan estos dispositivos es vidrio, por sus inocuas cualidades. No obstante, en la historia figuran barro, madera, plata, cristal de roca y porcelana china hasta el siglo XVI, cuando el vidrio se transformó en un elemento insustituible en la fabricación de estos recipientes. Así fue que los artesanos de Alemania, Francia y Gran Bretaña comenzaron a innovar, generando toda una corriente artística de estos objetos.

Cómo decantar un vino tinto añejo

 

Si bien el buen filtrado que hoy brindan las bodegas y el tratamiento con frío ha quitado protagonismo a estos elementos, en muchas ocasiones encontramos sedimentos, sobre todo en los ejemplares más añejos. Por esto mismo, la recomendación es dejar reposar la botella en vertical antes de descorcharla y abrirla dos horas antes de ser consumida.

Si el caldo no tiene defectos, los olores añejos y los posos no son más que una garantía de calidad, como mencionamos al comienzo de la nota, y ahí es donde los decantadores juegan un papel preponderante.

Más allá de su uso en toda mesa elegante que se precie de tal cualidad, el culto a estos elementos se ha visto influido por el marketing que los ha pensado en diferentes variantes, e incluso, en personalizaciones, como los de Waterford que los ofrece grabados con iniciales, o bien en colecciones como la que ostenta tapas de cristal con formas de diferentes razas de perros, entre ellos los Beagle irlandeses.

Por supuesto no pueden faltar los de cristal checo y hasta Swarovski, como los que ofrece la web de Diamond Affair, e inclusive los decantadores vendidos en pos de una buena causa, como el Amadeo Double Magnum Rainbow de Riedel, de 50 piezas en edición limitada en apoyo a la Fundación Elton John que atiende a enfermos con SIDA y con cuyas ventas han logrado recaudar unos 25,000 Euros. Según el cantante, “el arco iris posee maravillosas asociaciones, como la esperanza de una promesa de tolerancia e inclusión”, y desde aquí, brindamos por ello.

Decantador

Maximilian J. Riedel, CEO de la marca junto a uno de los decantadores Amadeo vendidos en apoyo a la Fundación Elton John.

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