El dinero juega un papel crucial en el mundo artístico. Críticos, amantes y observadores han hecho hincapié en el papel del papel-moneda dentro del arte, tanto en forma como en discurso. Aquí 10 obras que no existirían sin el sistema financiero de la oferta y la demanda.

Este texto fue publicado originalmente el 22 de mayo de 2015. 

 

Desde que el arte le dio mayor peso al autor como creador de algo único y se deslindó de la misma palestra que ocupaban las artesanías y las manualidades, el dinero ha jugado un rol fundamental en la compra-venta de obra, posicionamiento y posterior encumbramiento de los artistas, gestando un mercado abundante y —casi siempre— rentable.

A través de la inversión y la buena cotización de la obra de un artista, el dinero ha llegado a sobredimensionar el fenómeno en muchos casos, convirtiendo el sector en un mercado en el que la especulación y la interpretación juegan un papel crucial.

El mercado del arte está rebosante de salud. En 2014 se registró un incremento de 26% en ventas, que se tradujeron en cerca de 15,200 millones de dólares (mdd) contra los 12,500 millones de 2013.

Mientras el dinero inunda el mercado del arte, hay artistas que en más de una ocasión han sido críticos del sistema monetario como artífice de una suerte de decadencia artística. No han sido pocos los que alaban, critican o articulan su discurso en torno al dinero.

¿El dinero como discurso del arte? Los alcances, ambigüedades y transformaciones que detona también son tema relevante para los artistas, ya sea de forma indirecta y asimilada en las grandes figuras, como Jeff Koons o Andy Warhol, o bien como detonante de una crítica severa de la desigualdad y el absurdo en algunos artistas emergentes. Aquí te presentamos 10 casos que llaman mucho la atención por el calado de su forma y contenido en torno al papel del dinero dentro del mundo del arte e incluso más allá.

 

1. Damien Hirst- For the Love of God

Algunos sólo ven un cráneo ornamental de mal gusto, otros más perciben que la apoteosis del kitsch está muy cerca, y algunos más dan fe y legalidad de una de las obras más importantes y controversiales en la historia del arte contemporáneo. For the Love of God vio la luz en 2007, año en que la economía mundial comenzó su quiebre más considerable y en el que el artista británico comenzó a estar en boca de todos.

Se trata una calavera forjada en un molde de platino con dientes humanos, procedentes del cadáver de un hombre europeo del siglo XVIII, cubierto por 8,600 diamantes en total, con una incrustación de una de las piedras preciosas más grandes del mundo, de 52.4 quilates. La obra en total tuvo un costo de producción en su momento de 12 a 15 millones de libras, y contiene tres veces más diamantes que la Corona Imperial del Estado británico, convirtiéndola así en la pieza más cara del mercado del arte mundial. A eso habría que sumar su constante valuación como la obra maestra de Hirst. La lectura del cráneo ha ido desde nuestra propia mortalidad hasta la muerte del arte mismo derivado de su uso mercantil, como activo de lujo, desenmascarando a su vez el artificio y la trampa del mismo. Si se trata de una estrategia de marketing aplicada al arte, Hirst ha superado con creces a Dalí y Warhol. Si se trata de una crítica al arte, es una muy cara, lujosa, puntual y exorbitante en sí misma, de dentro hacia afuera.

Demian Hirst

 

2. Miltos Manetas-Neen Art

En la primavera de 2000, el artista griego Miltos Manetas encomendó a la prestigiosa agencia de branding afincada en California, Lexicon, una tarea algo peculiar: crear un nuevo término que no sólo acarrearía un cambio radical a su trabajo sino a su identidad misma como artista. Millones de dólares y controversias después, la palabra fue creada: Neen.

Neen en griego significa “exactamente ahora”, el presente absoluto. En valor numérico es 5555. Las palabras claves para el número cinco son: actividad, influencia, valor, motivación, libertad de cambio, telepatía, el intelecto y la experiencia. Pero lo más importante del vocablo (para el artista) es que es un palíndromo, una palabra-espejo.

El Neen art pasó de ser una comisión de lógicas de marca, a una exposición que marcaba el cambio radical de un artista que es una de las primeras figuras del Internet Art y el arte multimedia, hasta ser una suerte de movimiento cultural en el que las lógicas del diseño, el marketing y la publicidad no están ni de lejos peleadas con el acto creativo. ¿Qué tan legítimo es el arte de Milton? Al final, costó millones de dólares llegar a eso…

 

3. Miguel Monroy-Equivalente

¿Discurso de la desigualdad? ¿Lo que vales aquí, allá es menos? El mexicano Miguel Monroy hizo un ejercicio en 2005: cambió mil pesos mexicanos por su equivalente en dólares estadounidenses. Los dólares que obtuvo fueron a su vez cambiados otra vez por pesos y así sucesivamente hasta que el dinero se terminó. Nada es para siempre, cuesta saberlo. La exposición, al final, fueron los recibos de las transacciones.

 

4. Tracey Emin-I got it all

La artista británica siempre ha sido controversial, personalidad difícil al trato, extremista en su discurso e incisiva a la hora de “soltar” la mordida contra aquellas cosas que tenemos atesoradas, llámese arte inmaculado o sentimientos.

En el año 2000, Emin contraatacó la publicación de un texto polémico, Empire, de Michael Hardt y Antonio Negri, el cual fue considerado como “El Manifiesto Comunista del siglo XXI” y que en su tesis primordial asevera la prevalencia del trabajo inmaterial como sino del sustento de la globalización, gente que brindaba sus servicios en torno a la comunicación, la carencia afectiva y necesidades emocionales de la gente.

Emin respondió con una suerte de autorretrato fotográfico que parodiaba el éxito de esas cosas que a veces criticamos en el mundo globalizado. Tracey sostiene que el mundo capitalista se sostiene, en buena medida, por el trabajo no remunerado de las mujeres, quienes crían y dan vida. Ser buena madre y artista de éxitos, según la artista, es un binomio excluyente uno del otro. Irónicamente ella propone: mejor ser una artista valorada y no una madre infravalorada.

I got it all es el retrato de una mujer, de alguna manera “atrapada” en la economía del arte y la creación, pero la subjetividad discursiva hace énfasis justamente en la imposibilidad del título: tenerlo todo. Tener dinero en vez de un bebé. El éxito (sobre todo financiero) de una artista engendra una vida abortada como madre, pilar de la sociedad moderna.

Emin

 

5. Gabriel Kuri- Sin Título (Superama)

Al igual que su contemporáneo Gabriel Orozco, Gabriel Kuri resignifica objetos que va comprando y se va encontrando: de alguna forma, los bloquea de su función primigenia para recontextualizarlos en una forma que a veces podría ser poética, en otras es un detalle gestual. Gabriel Kuri ha visto desde otras perspectivas el mundo del consumo: billetes y recibos, artículos de venta al por menor, etcétera.

Sus recibos del súper, hechos a gran escala en una especia de tela de manta, son una mirada íntima a la relación que existe entre el arte y el consumismo. Los tickets de compra son de alguna manera los residuos de una actividad cotidiana y trivial: ir de compras. El arte suele elevar al nivel de lo bello y sublime lo que algunos estiman como basura. Los tapices-tickets fueron hechos por artesanos de Guadalajara, lo cual completa el discurso y la forma: el gran formato de la obra permite analizar de cerca lo que usualmente es efímero (papel) y posteriormente basura.

super

 

6. Roman Ondák- Swap

Al artista de Europa del Este Roman Ondák le gusta cuestionar las convenciones detonadas por el espacio y lugar en el los que se contextualizan las cosas. Swap (Intercambio) es un performance que apela al deseo y la imposibilidad, justo como ocurre en el afán materialista del consumo y su insaciabilidad. Swap ofrece un objeto que tiene sobre la mesa a los asistentes de una galería (los asistentes no saben que es un performance), a cambio de otro que los asistentes oferten. El siguiente visitante debe ofrecer algo por el objeto que era del visitante anterior, así sucesivamente hasta que terminan dando algo muy costoso, por algo que en realidad no lo era tanto. ¿Oferta y demanda habitual o pervertida? ¿Trueque injusto? ¿O una alegoría maravillosa de las cosas?

Se trata de expectativas y perspectivas, de rituales, códigos y comunicaciones en un mundo acostumbrado a las convenciones.

 

7. Fritzia Irízar-Sin título (Naturaleza de Imitación)

La mexicana Fritzia suele ser muy incisiva con el valor del dinero como mecanismo de poder adquisitivo. En Naturaleza de Imitación, la artista convocó a indígenas tarahumaras para que donaran su cabello con el fin de crear posteriormente un diamante, a través de la extracción de moléculas de carbono.

Hay simbolismo y resignificación: el cabello de alguna manera representa el registro biológico de la situación precaria en la que viven estas comunidades, afectadas por años de carencia alimentaria. El diamante es, por su parte, uno de los elementos causantes de guerras intestinas e inhumanas en pos de los símbolos de estatus, elegancia y poder. ¿Ostentarías ese diamante oneroso creado a partir de la podredumbre humana?

Fritzia Iriz

 

8. Andrea Fraser-Untitled

El performance que Estados Unidos no soportó por ser demasiado shockeante. La neoyorquina Andrea Fraser no sólo hinca el diente sobre el funcionamiento de las instituciones, sino de los individuos que conforman las mismas. En 2003 mostró un video de una hora de duración, en el que Fraser tuvo un encuentro sexual con un coleccionista privado por 20,000 dólares, al cual había invitado a un proyecto no sexual, sino artístico. Se produjeron cinco copias en DVD del video, tres de ellas están en colecciones privadas, las dos restantes las poseen los implicados.

El video destaca el poder masculino en el mundo del arte, conectado con la prostitución femenina y la creación artística, en un mundo en donde lo que impera sobre toda actividad humana es el dinero.

 

9. Vincent Gallo-Todo se vende

Gallo es amado y odiado por igual, ya sea por su personalidad excéntrica y siempre controvertida, por las películas que actúa y dirige, por su cercanía creativa con la escena artística de Nueva York de los ochenta o sencillamente por sus ganas de molestar.

El protagonista de Buffalo 66 entiende que todo esto del arte se reduce a la oferta y demanda, a cuánto cuesta y cuánto puedes obtener, así que ¿para qué seguir repitiendo las convenciones del arte contemporáneo?

En una suerte-arranque de prostitución artística, Gallo decidió que todo se puede vender y monetizar: desde revistas, libros, películas y discos, hasta el cuerpo mismo. Gallo, a través del sitio VG Merchandise, ofrece un rato de placer con él mismo por 500,000 dólares. ¿Quieres un hijo del otrora compañero de grupo de Jean Michel Basquiat? Si te sobra un millón de dólares, puedes tener un poco del esperma de Vincent, quien para este servicio no recibe tarjetas de crédito: sólo dinero.

VG

 

10. Santiago Sierra-Diamond traffic kills

El español Santiago Sierra suele reivindicar a los grupos marginados social, racial y políticamente. Trata de evidenciar en sus obras los mecanismos de explotación, injusticia y alienación. En Diamond traffic kills (2006), Sierra confecciona un collar de oro blanco y diamantes con la leyenda que da título a la obra (el tráfico de diamantes mata), ironizando y contraponiendo los discursos del desgaste del arte con lo que acontece en la vida misma.

santiago

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