Hablar de un viaje a Washington capital es mucho más complejo de lo que parece, pues su oferta no se limita a las ventajas que ofrece una capital cosmopolita. Como complemento perfecto, a pocos kilómetros de distancia te ofrece la posibilidad de conectarte con la naturaleza y realizar intrépidas actividades.

 

“Estamos en el lugar más seguro del mundo”, mencionó una persona en el aeropuerto, al poco tiempo de haber aterrizado en el Distrito de Columbia, afirmación que es real, pues es un hecho conocido que en esta ciudad habita el hombre más poderoso del mundo (el presidente de Estados Unidos) y en ella se han tomado decisiones que han afectado el rumbo de la historia de forma drástica, por lo que resulta imposible no estremecerse al pasar frente a la Casa Blanca, quizás uno de los iconos históricos más representativos de la era moderna y, sin duda, uno de los lugares más fotografiados por turistas de todo el mundo.

Inevitablemente, al recorrer las calles de Washington, DC, comienzan los flashblacks que nos remiten a escenas de películas que hemos visto una y otra vez. El Capitolio, el Monumento a Lincoln, el Cementerio de Arlington, el Monumento a Washington o el Museo Smithsonian de Arte Americano son aún más imponentes al verlos frente a frente que en una pantalla de cine. La ciudad tiene un aire especial, y la única forma de entenderlo es aceptando que desde aquí se mueven los hilos de la historia.

Monumento a Washington.

Monumento a Washington.

 

Ciudad sibarita

El orden es una de las características principales de la capital estadounidense. Si se pudiera describir de una forma general, los calificativos serían: blanca, limpia y sofisticada. Así es Washington, ciudad en la que por motivos de seguridad, pero también estéticos, ningún edificio puede rebasar la altura del obelisco y existe una uniformidad en sus construcciones. A pesar de la seriedad que la envuelve, puede describirse como un lugar joven y lleno de vida, pues las personas están apostadas en sus plazas públicas disfrutando de actividades al aire libre o simplemente recorriendo barrios como Georgetown, donde se pueden encontrar exquisitos restaurantes, tiendas de marcas conocidas o pequeñas y originales boutiques locales.

Una de las mejores opciones de hospedaje, ideal para entender completamente el mood capitalino, es el hotel W, pues además del sofisticado diseño que caracteriza a estas propiedades alrededor del mundo, éste se encuentra ubicado justo frente a la Casa Blanca, y su situación privilegiada ofrece desde el POV Lounge (bar ubicado en el punto más alto del hotel) las mejores vistas de la ciudad, acompañadas por una exquisita selección de música lounge y cocteles originales de manufactura propia. Una visita a éste en la primera noche resulta ser la mejor bienvenida; su panorámica nocturna es la mejor postal que puedes captar de la ciudad y a tu alrededor convivirás con elegantes turistas y locales.

 

El placer gourmet

La oferta gastronómica de Washington es muy amplia. La diversidad cultural de la ciudad promueve que existan restaurantes de comida internacional, en los que la calidad de sus ingredientes y la originalidad de sus recetas se convierten en factores claves para disfrutarlos.

Disfrutar una cena en el restaurante J&G Steak del hotel W es una actividad indispensable, pues aquí podrás probar exquisitos cortes de carne y postres creados especialmente para este lugar, galardonado por la Guía Michelin. Su ambiente casual invita a tener una larga sobremesa mientras disfrutas de su exquisita cava y coctelería, y al terminar resulta ideal dar un paseo por el parque que rodea a la Casa Blanca, con toda la seguridad que transmite saber que el Servicio Secreto está cuidando tus pasos.

Otro lugar que no puedes dejar de visitar es Ping Pong Dim Sum, un restaurante de comida oriental ubicado en el Barrio Chino, donde el plan ideal, por lo pequeñas de sus porciones, es pedir varios platillos para compartir, y así poder probar todo. La estrella del lugar son las chicken puffs o los tradicionales rollos primavera. No dejes de probar su gran variedad de tés.

El broche de oro lo conseguirás visitando Nora, el primer restaurante orgánico certificado de Estados Unidos, en el que cada día su menú cambia por especialidades creadas para cada ocasión, teniendo como materia prima ingredientes recolectados de granjas cercanas, asegurándote así que absolutamente todo lo que se usa para dar vida a los platillos es fresco y de la mejor calidad. No dejes de probar el pato y sus vastas ensaladas.

 

Vive la historia

Smithsonian Castle.

Smithsonian Castle.

Uno de los mayores atractivos de esta ciudad son sus imponentes museos. Aquí habita Smithsonian Institution, que alberga 19 galerías y museos con más de 137 millones de piezas de arte contemporáneo, local y de antaño.

Si decides continuar con esta ruta de museos, no puedes dejar de visitar el Newseum, una edificación dedicada a hacer un recuento de la historia de la humanidad a través de los ojos e imágenes de periodistas que han retratado estas realidades. En él encontrarás objetos que van desde memorabilia de los principales actores políticos, culturales y del mundo del entretenimiento, primeras planas de los principales diarios alrededor del mundo y lo que expresó cada uno de éstos para narrar sucesos relevantes, una sobrecogedora exposición de las fotografías que han ganado el Premio Pulitzer en los últimos sesenta años (con imágenes que retratan tanto la belleza como la crueldad del mundo), un ala entera dedicada a exponer la evolución del periodismo a través de las nuevas tecnologías, un salón dedicado a las investigaciones de la FBI para encontrar a asesinos seriales y a los principales psicópatas de la época, hasta una estremecedora exposición de todo el material gráfico y piezas que sirvieron como cronistas de uno de los episodios más dramáticos y sobrecogedores de la historia del mundo actual: el atentado del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas de Nueva York, exposición que termina con la proyección de un video tan crudo y fuerte que incluso el staff del museo tuvo la cortesía de colocar pañuelos desechables a la salida de éste para que el público pueda secar sus lágrimas.

La tienda de regalos de Newseum, lejos de ser un cliché, es un punto imperdonable en la visita. Te aseguramos que los souvenirs que se venden aquí son distintos de lo que has visto en cualquier otro museo, y sus originales leyendas en libretas, imanes, cuadernos y plumas harán que, aunque no suelas comprar estas cosas, te resulten inevitables, aunque sea para enseñarlas a tu regreso.

 

Washington sobre ruedas

Capitolio.

Capitolio.

La mejor manera y, por el momento, la más innovadora de conocer la capital estadounidense es sobre un segway, una plataforma individual de batería que puede alcanzar hasta 50 kilómetros por hora y que te permite recorrer la ciudad y vivir la experiencia de conducir este medio de transporte completamente intuitivo, que dominarás en menos tiempo de lo que te imaginas. Ya a bordo, a través de un sistema de radio, un guía compartirá contigo datos curiosos de los principales puntos turísticos de la ciudad, mientras te deslizas por las calles de Washington. Es la mejor forma de llegar al Capitolio, al obelisco, al monumento a Lincoln y de pasear por sus perfectos parques.

 

Dato curioso

Cada uno de los lugares de Washington tiene una historia que contar, y no todos albergan una anécdota seria o formal. Por ejemplo, en el restaurante Coeur de Lion, situado en el interior del hotel Henley Park, los meseros tienen la costumbre de indicarle al comensal quién ha estado sentado en el mismo sitio en anteriores ocasiones, por lo que resulta normal y una conversación casual que se acerque el responsable de la mesa a compartir con los clientes frases como: “En el lugar en el que está usted desayunando se solía sentar Bill Clinton los domingos mientras comía este exquisito omelette de queso cheddar.”

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @mariagiuseppina

 

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