Desde su inauguración, El Villa Magna se ha convertido en uno de los hoteles más exclusivos de Madrid. Por sus suites han pasado celebrities, gobernantes y miembros de las casas reales de todo el mundo. Pero, para este establecimiento, cada huésped es único. Ahí radica el secreto de su éxito. 

El año pasado, el turco Dogus Group, propiedad del multimillonario Ferit Sahenk, compró el Villa Magna, un referente en la hospitalidad de alta gama en Madrid, al holding portugués Sodim, propiedad de Pedro Queiroz Pereria, por 180 millones de euros. Se abría, así, un nuevo capítulo en este hotel de lujo, donde se han alojado estrellas como Madonna, Michael Jackson, Angelina Jolie, Brad Pritt, Salma Hayek y Tom Cruise; mandatarios de todo el planeta en visita oficial, jeques árabes y miembros de las casas reales de medio mundo.

Su origen remite directamente a una de las mayores fortunas de España: la del duque de Anglada, quien en la década de los años 70 del siglo XIX, encargó al arquitecto Emilio Rodríguez Ayuso la construcción de un suntuoso palacio en el Paseo de la Castellana de Madrid. Casi 100 años después, en 1962, el palacio fue demolido y, en su lugar, se construyó el actual edificio para albergar un hotel de lujo. Desde el momento de su inauguración, en 1972, éste se convirtió en punto de encuentro de la alta sociedad madrileña. En 2007, el Villa Magna cerró sus puertas para someterse a una profunda reforma y, dos años después, volvió a abrirlas tal y como lo conocemos hoy, como uno de los hoteles más exclusivos de Madrid, donde elementos clásicos, como sus sillas imperio, consolas de palisandro y biombos chinos, conviven armoniosamente con una decoración cálida con toques Bauhaus.

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Entre sus 150 habitaciones y suites, destaca la Suite Real, una de las mejores de Madrid, con espectaculares vistas sobre el Paseo de la Castellana. Sus 290 metros cuadrados de super cie albergan un salón, comedor, dos habitaciones, vestidor con isla central, dos baños de mármol blanco, doble ducha con dos pediluvios con termostatos independientes, un despacho con conexión a internet de alta velocidad y una habitación wellness con baño turco y máquina de tness bajo pedido. ¿Mayordomo? La duda ofende. ¿Algo más? Sí, una terraza de 120 metros cuadrados con una panorámica desde la que se puede ver uno de los atardeceres más bonitos de la capital de España.

La oferta gastronómica del Villa Magna, con el restaurante regentado por Amalio Prados como chef ejecutivo, es una de las más exquisitas de Madrid, centrada en la cocina de proximidad y de producto, con lo mejor de cada temporada. Además, el Villa Magna invitó al napolitano Andrea Migliaccio, dos estrellas Michelin en su restaurante L’Olivo, y una en Il Riccio, en la isla de Capri, y brand chef de Mytha Hotel Anthology (colección de hoteles únicos creada por el grupo Dogus), para que elaborara una selección de sus mejores platillos en el Villa Magna el pasado mes de mayo. Además, el hotel cuenta con un segundo restaurante, Tse Yang, especializado en cocina cantonesa. Ubicado en la planta noble, en una de las terrazas secretas de la ciudad (el menú se cocina y se sirve al aire libre), se ha convertido en uno de los mejores lugares de gastronomía asiática de Madrid.

SHOPPING DELUXE

Gracias a su excelente ubicación en pleno corazón del Barrio de Salamanca, a un paso de la llamada Milla de Oro, comprendida entre Serrano y la calle Ortega y Gasset, donde se encuentran las boutiques más exclusivas de Madrid, el Villa Magna ha forjado, a lo largo de los años, una relación muy especial con algunas de las firmas más importantes que lo rodean. Los huéspedes pueden disfrutar de un trato único (y especial) en las tiendas de marcas como Audemars Piguet, Chopard, Ermenegildo Zegna, Massumeh, Omega, Peter Millar, Silvia Tscherassi, Zadig et Volatire y el centro comercial El Jardín de Serrano.

HACER POSIBLE LO IMPOSIBLE 

Desde que entra por la puerta, el huésped disfruta en todo momento de la empatía del equipo humano, que se adelanta a cumplir sus deseos. No en vano, llevan en la solapa una insignia de oro, la distinción que otorga la organización Clefs d’Or a los mejores servicios de concierge de hotelería de lujo. El mejor ejemplo es Manuel Pizarro, primer conserje del hotel, quien lleva trabajando más de 30 años en el Villa Magna. Él es capaz de que los sueños de los huéspedes se hagan realidad. Un ejemplo: “Hace años, un empresario mexicano quería ir, el 5 enero, a la ópera para ver a Plácido Domingo. Las entradas, agotadas. Ni una. Así que hicimos unas gestiones para colocarle… ¡en el coro! El hombre tuvo que estar de pie, pero vio la ópera y a Plácido”

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