El diseñador originario de Costa Rica, Fabrizzio Berrocal, se define como “autodidacta y empírico” y es que antes de dedicarse a diseñar ropa de hombre y destacar en los mercados internacionales, él era programador. Te presentamos un poco de la historia y los logros de este increíble diseñador con quien platicamos en entrevista. 

Su carrera como diseñador empezó de manera muy interesante. él estudió administración e hizo una maestría en Ingeniería Industrial. Terminando, trabajo en INTEL durante 10 años en donde se dedicaba al área de compras y adquiría insumos para hacer microprocesadores. El área era completamente distinta, y en palabras del diseñador: “fue un giro de 360 grados”.

Su padre tenía una fábrica de uniformes, por lo que creció entre máquinas de coser. “De chiquillo corría entre las máquinas de coser y mi padre me regañaba porque las desajustaba”, nos platicó Fabrizzio. Cuando salía de vacaciones “trabajaba” de bodeguero en la empresa. Ahí le quedó todo el arraigo del departamento textil. También cuenta que viene de una familia artística, ya que su abuelo era pintor. En los años ochenta la fábrica de su padre quebró y tuvo que buscar en otros lados para poder pagar sus estudios. Trabajó como recepcionista, como aeromozo, personas de ventas, entre otras cosas.

Después de trabajar 10 años en Intel, estaba en Malasia y uno de sus jefes le preguntó, ¿en dónde te ves en diez años? y él respondió: “No sé a mí me encanta la moda, algo relacionado con eso”, y  su jefe le aconsejó hacer algo ya, porque sino desaprovecharía su tiempo en algo que no le apasionaba.

Entonces, renunció y comenzó a estudiar sastrería en Costa Rica y ahí empezó a diseñar cosas pequeñas y a exponerlas. En una feria de novios un profesor le dijo que tenía mucho talento y que iba a haber un desfile y le gustaría que expusiera ahí. El presentó una pequeña colección, la cual se convirtió en un éxito y lo hizo destacar como diseñador.

En el 2014 expuso en el Mercedes Fashion Week de San José  y vistió al presidente Don Luis Guillermo Solís en su traspaso de poderes. En el desfile la marca San Pellegrino le dio el premio a la mejor colección.

Más adelante, la marca Epson lo invitó al Digital Couture Show en Nueva York, donde expuso una colección titulada biodiversidad. La colección tuvo un gran impactó positivo mediático en Latinoamérica.

Cuando regresó a Costa Rica, después de su gran éxito, el Comité Olímpico lo invitó a diseñar el uniforme de los atletas para Río 2016.

Atletas olímpicos vestidos por el costarricense

Berrocal diseña ropa masculina, pero tenía algunas prendas de mujer y ropa andrógina que pueden usar ambos sexos. Los materiales con los que trabaja son importados de Italia e Inglaterra y trabaja con los proveedores que les venden a las grandes casas de lujo y moda internacionales.

Él cuenta con una tienda en San José, Costa Rica, que busca convertir en una Flagship Store. Su propuesta es ropa a medida con cita previa y prendas personalizadas, además de tener una línea Ready To Wear disponible en boutiques y en almacenes.

Fabrizzio define su marca como una que: “cuenta historias con pasión y la historia que cuentan es la de los clientes, a través de ropa a la medida”. Por ello, él trata de vestir a los clientes de acuerdo a su historia, a lo que hacen y a lo que quieren reflejar.

El hombre que viste es elegante y sofisticado, se preocupaba por el lujo y la elegancia. Su target es el hombre clase media, media-alta que busca diferenciarse. Pero, a Fabrizzio le gusta vestir a ese hombre “atrevido, que le gusta la elegancia, el buen vestir, los buenos materiales y que aprecia la calidad. Aquel que está empoderado pero al mismo tiempo busca hacer una diferencia en su país”.

 

Los principales retos de la moda en Costa Rica

Costa Rica es un mercado pequeño, sólo hay cuatro millones de personas y el consumo en general es de marcas internacionales. Pero Fabrizzio menciona que en los últimos tres años la gente ha empezado a apreciar el diseño local y es un nicho que cada vez crece más. El diseñador cree que el poder crecer no se encuentra sólo en su país de origen, sino en otros países de Latinoamérica. Él actualmente vende en Chile y Lima.

La capacidad de producción también fue un proceso complicado para Fabrizzio, ya que iba a las tiendas y éstas le levantaban pedidos y él tenía que desarrollar una logística y una capacidad de producción de acuerdo a sus ventas.

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El tema de insumos también es un gran reto, argumenta Berrocal, ya que en Costa Rica no sé producen telas y las tienen que importar, por ello tienen una desventaja competitiva. Ellos deben de encontrar un valor que los diferencie, un concepto moderno y una muy buena concepción, que sea un producto de muy alta calidad, para destacar y motivar a los distintos tipos de clientes.

Su mayor reto internacionalmente es romper y destacar entre los diseñadores europeos y americanos y el poder hacer que los medios se fijen el diseño latino. Pero, a la vez Fabrizzio cree que: “hay una gran oportunidad para el diseño latino, hay una primavera, por así decirlo, ya que éste se valora más y los mercados internacionales se fijan en los latinos por su visión distinta, basada en la experiencia, en los valores y en la cultura. Si logramos apoderarnos de la idiosincrasia latina, podemos hacer una gran diferencia, que inspira a otros diseñadores en el mundo”.

¿Qué depara el futuro para Fabrizzio?

Fabrizzio está en negociaciones para meter su ropa a Nueva York, pero él quiere dedicar su esfuerzo y pasión al mercado Latinoamericano, para tener un soporte más grande internacionalmente. México es una de sus grandes apuestas, incluso mnciona que va a comenzar a viajar cada dos meses al país para que el cliente mexicano que quiera mandarse a hacer sus prendas a la medida con él pueda hacerlo.

 

Fabrizzio Berrocal cuenta con tres líneas:

  1. Hecho a la medida, con trajes que van desde 700 dólares hasta 3000.
  2. Casual Wear o Ready To Wear.
  3. Resort: camisas de linos, shorts, una línea para playa. Los precios van desde 120 dólares en adelante.

Sus propuestas tienen una raíz de los sastres, pero tienen una elegancia chic, ya que se atreven, buscan que los hombres vayan una milla extra, algo más diferente. Su inspiración de los estampados viene de Costa Rica y él trabaja con artistas visuales y plásticos, ya que no dibuja y sólo conceptualiza.

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