Robbie y Daisy Walker son la sexta y la séptima generación de descendientes de John Walker, quien en 1876 fundó la marca que se ha convertido en sinónimo de whisky escocés en todo el mundo: Johnnie Walker. Forbes Life compartió con ellos café… y algunas bromas.

Daisy Walker tiene una sonrisa preciosa y lo sabe. Tal vez por eso no deja de sonreír durante todo el desayuno. Frente a ella, su padre, Robbie Walker, conversa con algunos de los periodistas que nos reunimos en un desayuno informal para conocer a los últimos descendientes de esta saga ligada a una etiqueta mítica, Johnnie Walker, que dejó de pertenecer a la familia en las primeras décadas del pasado siglo —actualmente, es propiedad de Diageo—, pero a la que siguen ligados en calidad de embajadores y memoria viva… en sentido literal. Ella es la séptima generación. “¿Quién sabe? Tal vez la dinastía acabe conmigo”, bromea. “Debe ser maravilloso cuando te preguntan tu nombre y respondes: Daisy Walker. Sí, como el whisky; de hecho, era nuestro”, respondo. Y Daisy estalla en una carcajada.

Robbie y Daisy Walker

Robbie y Daisy Walker

Es su primera visita a la Ciudad de México y, aunque tiene muchos amigos aquí, también cuenta con una agenda muy apretada, ya que no se trata de un viaje de placer, sino de trabajo. Johnnie Walker Blue Label ha querido contar con ellos para dar el pistoletazo de salida a la campaña organizada para el próximo día del padre, que reconoce el valor de las enseñanzas que los padres brindan a sus hijos. “No tengo un minuto libre, ¿hay algo que no me pueda perder? Me han dicho que el Museo de Antropología es fantástico. ¿Alguna recomendación?”, pregunta. Le advierto que, pase lo que pase, trate de encontrar un hueco para visitar la Casa Azul de Frida Kahlo.

blue label walker

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Al otro lado de la mesa, su padre explica cómo heredó de su padre su amor por el whisky y por los autos antiguos. De hecho, él personalmente —me cuenta— enseñó a Jude Law a pilotar el modelo vintage que protagoniza el segundo capítulo de la serie La apuesta del caballero. Si en la primera entrega era un velero el que se disputaba con Giancarlo Giannini, en la segunda es un clásico Delahaye 135S, que en la vida real perteneció al padre de Robbie. “A mi padre le encantaban las carreras y yo heredé su gusto por la velocidad. 20 minutos antes de empezar a rodar, le enseñé a Jude Law los rudimentos para manejar el auto. “Mi esposa me preguntó: ‘¿Crees que habrá aprendido tan rápido?’. ‘Más le vale’, le dije. Y la verdad es que lo hizo fenomenal”, recuerda.

Familia Walker

Preparación de la coctelería en el Hote Four Seasons, Ciudad de México

Y Daisy, ¿qué ha aprendido de su padre? “A disfrutar cada momento y cada reto a lo largo de la vida”, responde antes de fotografiarse, sin perder la sonrisa, con cada uno de los periodistas que acudimos a conocerles. Cada vez que brinde con un Johnnie Walker, me acordaré de ella, la última de su estirpe.

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