Llegadas sorpresa

Durante el cuarto y quinto día del Festival de Cannes; además de Jessica Chastain y Pedro Almodóvar, miembros del Jurado del año pasado, una flamante alineación de 82 mujeres de la industria entre las que se encontraban Salma Hayek, Cate Blanchett, Kristen Stewart, Marion Cotillard y Agnes Vardá se pronunciaron en un minuto de silencio en la alfombra roja de la película “Las hijas del sol” de Eva Husson, para demandar igualdad de salarios y trato digno en un acto simbólico teniendo como telón de fondo el 50 aniversario de la revuelta de mayo del 68 que alcanzó al Festival.

De los que en el 68 pidieron que se detuviera el festival en solidaridad a los movimientos estudiantiles estaba el legendario cineasta Jean Luc Godard quién hoy regresó al evento de Cannes, en forma de celular a través de Skype para la conferencia de prensa de su nuevo trabajo, el desafiante y estimulante ensayo Le livre d’ image. Sin perder la oportunidad de polemizar, Godard equiparó la situación del cine actual con lo que sucede en Cataluña y rápidamente se convirtió en el centro de las conversaciones de invitados y periodistas de la Croisette.

 

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La competencia continúa

El cineasta polaco Pawel Pawlikowski fue el responsable de entregar la primera película sobresaliente de la competencia. Tomando como fondo la Polonia de inicios de los 50, “Cold War” expone el romance entre una cantante y un músico en un tono de pulcra sobriedad formal, velado cinismo a la “Casablanca” (1941) y un oportuno comentario sobre los peligros de las agendas políticas en el arte. Yendo de Polonia a París, pasando por Yugoslavia y Berlín, la película es estelarizada por una reveladora Joanna Kulig, quien se pone a la cabeza de las contendientes al premio de actuación femenina interpretando a Zula, una cantante cuyo talento se ve ensombrecido por presiones políticas y personales que vive al lado de Wiktor (Tomasz Kot).

La ominosa figura del socialismo persigue la historia de amor a lo largo de la breve duración de la película, crean una película que posee un refinado cinismo que se contrasta con una pasión contenida, tensión creada por la imposición de agendas políticas que coartan la libertad del arte. La guerra fría de la que habla Pawlikowski no ha sido superada, sino resignificada para nuestros tiempos.

 

Un fino recuento de la China actual

Por otro lado, “Ash is the purest white”, la nueva película del cineasta chino Zhangke Jia se inspira en figuras mayores del cine asiático moderno como John Woo y Johnnie To y toma como punto de partida la historia de una pareja conformada por la siempre enorme Zhao Thao (ya, denle su premio por favor) y Fan Liao haciendo de forma simultánea un fino recuento de la historia de la China contemporánea, que acaba de pasar por un radical proceso político.

Jia borda una historia que desarrolla con holgura y comodidad, con el riesgo de comenzar a repetirse a sí mismo y enfrascarse en ciertas temáticas que sin duda maneja como nadie, pero quizá ya sea momento de buscar otros puntos de exploración, aunque su país, aparentemente, elija la riesgosa perpetuidad de un sistema.

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