En pleno corazón de Florencia, una de las ciudades más bellas del mundo, cuna del Síndrome de Stendhal, se encuentra un templo dedicado a la belleza: el hotel Savoy, un clásico renovado que sabe reciclar el pasado con el confort del futuro.

Por Álvaro Retana

Si, como decía Angela Carter, las ciudades tienen sexo: “Londres es un hombre, París una mujer y Nueva York un transexual bien adaptado”, escribió, Florencia es una vieja dama, como Carmen Dell’Orefice. En Una habitación con vistas, Helena Bonham Carter contempla fascinada la Piazza della Signoria desde una habitación de la Pensione Bartolini —en realidad, la escena se rodó en la habitación 22 de la desaparecida pensión Quisisana—, mientras siente cómo la posee el espíritu de la ciudad.

Los huéspedes de la suite Reppublica del hotel Savoy, en Florencia, podrán revivir el impacto que la soberana belleza de esta ciudad produce sobre la heroína de E. M. Forster —no en vano es la cuna del síndrome de Stendhal— cuando contemplen la majestuosa Piazza della Repubblica desde alguno de sus cuatro balcones, rodeados de antigüedades y textiles italianos en tonos rojos y azules, que remiten a los pendones de la nobleza florentina en el Renacimiento.

La decoración de la suite, así como del resto del hotel, lleva la firma de una de las cinco hijas del difunto Lord Forte, Olga Polizzi, hermana de Sir Rocco, directora de Diseño y vicepresidenta de la cadena de lujo Rocco Forte Hotels. “No quería ser banal reproduciendo lo que cualquiera puede disfrutar fuera, en la calle. Por eso decidí explorar el tema de la moda, no en vano la alta moda italiana nació en la Sala Bianca del Palazzo Pitti. Elegí para las habitaciones dos temas: los zapatos y los sombreros, interpretados por artistas contemporáneos, desde Andy Warhol hasta Lisa Milroy”, señala.

El hotel Savoy logra preservar la atmósfera de un palazzo del siglo XIX con los últimos adelantos técnicos del nuevo milenio en un ambiente luminoso y cálido con toques arty. La original propuesta de Polizzi se traslada a todas las habitaciones, pero también a los espacios públicos del hotel y a su restaurante, Irene, un bistró en el corazón de la ciudad, que rinde homenaje a la madre de Sir Rocco Forte y Olga Polizzi, Irene Chierico, una consumada cocinera y perfecta anfitriona.

Se trata de un restaurante con elementos vintage y espíritu cosmopolita cuya carta, donde prima el producto local en la reinvención de clásicos de la gastronomía toscana, ha sido elaborada por Fulvio Pierangelini (dos estrellas Michelin), en colaboración con el chef ejecutivo, Giovanni Cosmai. Recomendamos la sopa de stracciatella de limón y parmesano, los tagliolini con habas y queso fresco de oveja y la lubina con patatas y alcachofas, acompañados de alguno de los vinos de la región.

El edificio se encuentra en un entorno privilegiado, a escasos metros de la Galería de los Uffici, el Duomo y el Ponte Vechio, tres de los íconos de la ciudad. Se levanta sobre el antiguo Mercado Viejo y la iglesia de Santo Tomás, y desde 1893 ya albergaba uno de los hoteles más modernos y lujosos de la Florencia decimonónica, con elevador, luz eléctrica y calefacción central.

El grupo Rocco Forte quiso preservar su estatus deluxe tras su remodelación, con servicios como una amplia carta de almohadas y blancos —que incluye linos, algodones y edredones—, así como amenities a cargo del célebre perfumista florentino Lorenzo Villoresi. Además de detalles históricos como un hermoso frontón de madera tallada del siglo xvii, originario de la capilla privada Hanbury-Williams, o el par de estatuas de temática mitológica que reciben a los huéspedes en la recepción del hotel. Si Stendhal regresase hoy a la capital toscana, sin duda elegiría el Savoy.

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El placer de cuidarse

El Savoy ha encontrado en la marca francesa Carita al aliado ideal para ofrecer los mejores tratamientos en su spa, ubicado en dos de las suites más bellas del hotel: la Signoria y Brunelleschi. Además de los beneficios de un baño turco, los clientes pueden disfrutar de tratamientos de aromaterapia y cromoterapia, así como de un facial con agua polinesia para hidratar la piel del rostro tras una jornada bajo el inclemente sol toscano, recorriendo los monumentos de Florencia. Entre los clásicos del spa destaca el Carita 14, que emplea el célebre fluido de belleza de esta maison francesa para rostro, pelo y cuerpo.

Los hombres también pueden consentirse con un tratamiendo especialmente dedicado para ellos, L’Homme Ideal, mientras degustan un menú que, hasta ahora, sólo podía disfrutarse en Carita House, la sede parisina de la marca.

Hotel Savoy Florence- INSTITUTIONAL Piazza della Repubblica

Arte en primera persona

En una ciudad donde se compuso la primera ópera del Renacimiento, Daphne —hoy perdida—, no podía faltar un guiño al Bel Canto. El Savoy ofrece clases personales tanto de ópera como de pintura a sus huéspedes, a cargo de reputados expertos residentes en Florencia, como la soprano Susanna Rigacci, el artista Carlo Tarani o la escenógrafa Camilla Bacherini. No se trata tanto de clases prácticas, aunque se puede solicitar la presencia de profesores de canto y pintura, como de visitas guiadas su misura a los grandes templos artísticos que alberga la capital toscana.

Un imperio en expansión

La cadena Rocco Forte Hotels, fundada por Sir Rocco y su hermana Olga en 1996, cuenta con leyendas de la hotelería deluxe, como el Hotel de Rusia, en Roma; el Verdura Golf & Spa Resort, en Sicilia; el Balmoral, en Edimburgo; el Brown’s Hotel, en Londres; The Charles Hotel, en Munich; Villa Kennedy, en Frankfut; el mítico Hotel de Roma, en Berlín; el Hotel Amigo, en Bruselas; y el Astoria, en San Petersburgo. La última joya que ha añadido a su portfolio no está ubicado en Europa, sino en Arabia Saudita: es el Assila Jeddah, diseñado por Olga Polizzi y Martin Brudnizki.

Hotel Savoy Florence- SUITE Carita Spa Suite bedroom

 

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