No es ningún secreto que el vestido de novia es uno de los atuendos más importantes en la vida de la mujer. Es por ello que la multimillonaria industria del vestido de novia no para de evolucionar con el paso de los años. Precios, estilos y colores y cambian con regularidad para adaptarse a las necesidades de toda mujer. 

El vestido de novia ha experimentado distintos cambios en cuanto a colores, diseños y precios. Pero para apreciar un poco más sobre esta tradición hay que regresar al origen.

En la antigüedad, en imperios como el romano y el egipcio, ya se podía ver que el vestido de novia era un elemento simbólico en los rituales religiosos. Aunque en esas épocas el color blanco no era el predominante, en cambio lo que predominaba en las ceremonias reales eran los ricos bordados a mano.

Los vestidos de color blanco como los conocemos hoy en día fueron impulsados en el siglo IV por la Reina Victoria, cuando contrajo matrimonio con Alberto de Sajonia. A partir de esta celebración, esta tonalidad comenzó a popularizarse e interpretase como símbolo de pureza e inocencia.

Sin embargo, no fue sino hasta el siglo XX cuando la industria de los vestidos de novia comenzó su auge al adaptarse a las tecnologías y necesidades de cada época.

Cortesía: Rosa Clara

Los años 80 marcaron un parteaguas para los vestidos de novia, en especial gracias el traje de boda de la Princesa Diana, que recorrió el mundo y sirvió como inspiración para varios diseñadores dentro del gremio.

Actualmente existen incontables casas y diseñadores centrados en crear una amplia variedad de estilos y colores – sobre todo los derivados del blanco-, que ofrecen a cualquier mujer un vestido elegante y especial para ese día tan importante.

Una industria romántica

Las casas que más resaltan hoy en día son las españolas Pronovias y Rosa Clará; y la americana David Bridal, donde compran sus vestidos el 85% de las novias Estadounidenses.

La casa Pronovias que comenzó como una fabrica de textiles y tejidos, hoy en día es una marca internacional con más de 4 mil puntos de venta en 150 países. Aunque España sigue siendo su más grande facturación – con un 22% del total de sus ventas -la facturación mundial ha dado grandes pasos desde el año 2007. Eso ha impulsado a que para ser más atractivos para otros mercados, como México, los vestidos de novia de la casa sean tropicalizados, más tradicionales en el caso de Latinoamérica, por respeto a las compradoras del país. La boutique de Pronovias en México, ubicada en Polanco, calcula una venta anual de 1,200 vestidos para un sector económico alto.

Cortesía: Pronovias

 

No obstante, no son sólo las casas de novias las que han tenido un mayor impacto en la economía de las fiestas matrimoniales, cade vez crece más el interés por los vestidos creados por diseñadores de moda reconocidos. Las diseñadoras más renombradas dentro de este ámbito son Vera Wang y Monique Lhuillier, quien han vestido a grandes personalidades como Victoria Beckham y Chelsea Clinton.

Estados Unidos rompe récord

La empresa estadounidense The Knot, especialista en creación y planeación de bodas, realizó una encuesta en 2014 en donde encontró que el promedio de gasto de la boda en Estados Unidos rompe récord mundial e histórico, con un cantidad de 31,214 dólares por celebración.

De esta cantidad, el 4% equivale al vestido de novia, con un costo promedio entre los 1,500 y 2,000 dólares.

La encuesta también reveló que Manhattan es la ubicación más cara para realizar una boda dentro de los Estados Unidos, con un promedio de gasto de 76,326 dólares. En esta localidad se cree que las novias pueden llegar a comprar vestidos más caros, que se estiman entre los 10 y 12 mil dólares.

Telas lujosas

Mucha gente no logra entender por que los vestidos de novia – que solamente se utilizan una vez- pueden llegar a costar una gran cantidad de dinero. La respuesta a su costo proviene del precio de las telas, del tiempo que se invierte en cada diseño, las alteraciones que requiere el vestido de cada novia y su traslado.

Se estima que las alteraciones del vestido se encuentran alrededor de los 700 dólares, dependiendo de la complejidad de adornos y bordados que contenga el vestido. De igual manera existen especialistas en lavar los vestidos de novia después del evento; este servicio puede llegar a costar entre 100 y mil dólares, según la complejidad del vestido.

Cortesía: Pronovias

A continuación presentamos los precios de las telas por yarda que se utilizan para crear hermosos vestidos de novia.

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English Netting- 5.95 dólares.

Gasa- 6.95 dólares.

Organza- 6.95 dólares.

Satin Duchess- 6.95 dólares.

Doly Poplin- 7.95 dólares.

Taffeta de novia- 8.95 dólares.

Satin francés-  12.95 dólares.

Seda de gasa- 14.95 dólares.

Seda de organza- 15.95 dólares.

Seda dupioni- 19.95 dólares.

Seda taffeta- 24.95

Seda noble Duchess satin- 29.95 dólares.

Seda Charmeuse- 34.95 dólares.

El vestido de novia más caro de mundo 

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El vestido de novia llamado “El diamante” fue un diseño realizado en colaboración entre el la diseñadora Renne Strauss y el joyero Martin Katz. Este opulento vestido creado en 2006 cuenta con un total de 150 quilates de diamantes. El vestido diamante tiene un costo de 12 millones de dólares, lo que lo hace a este vestido el más caro del mundo.

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