Hace unos meses se estrenó en las salas de cine la película Kingsman: El Servicio Secreto, y en entrevista, Colin Firth, su protagonista, con motivo del lanzamiento de esta historia en DVD, Blu-ray y formato digital, compartió lo que significó ser parte del proyecto.

 

Quizá nuestro primer acercamiento con Colin fue gracias a Mark Darcy, el abogado frío y reservado que se enamora perdidamente de Bridget Jones, la soltera empedernida favorita de las mujeres del nuevo milenio y que se convirtió en un estandarte. Posteriormente dio muestras de su verdadera capacidad actoral en El discurso del Rey, película que le valió su primer Oscar. Ahora Hollywood lo considera uno de sus actores consentidos, y gracias a su amplio registro, Firth ha demostrado que puede convertirse en un espía de personalidad única, como lo que hace en Kingsman: El Servicio Secreto.

KingsmanMJM: Tu personaje, Harry, es un superespía que en su personalidad ha incorporado mucho de los espías que hemos visto en la historia del cine. Tiene un poco de Jason Bourne, un poco de James Bond…

CF: Creo que es una de las cosas que Matthew Vaughn (director de la cinta) hace mejor, y esto es especializarse en usar todo lo que él ama. Mezcla las cosas con las que él creció y las cosas que sabe que la gente identificará como parte de su pasado. Con ese punto de vista, esta película puede sentirse, en parte, como un homenaje o también como una sátira. Definitivamente, en mi personaje hay mucho de Bond, mucho de John Steed, de Harry Palmer, de David Niven. Lo que es un hecho es que el Bond que quisimos recrear es el que estaba en la idea original de Ian Fleming, y ésta es la de dar vida a un espía que es todo un caballero.

Kingsman3MJM: ¿Te llevó mucho tiempo que Matthew te convenciera de que eras el indicado para el personaje? Este papel involucra mucha acción y no te habíamos visto en un rol similar.

CF: Me llevó bastante tiempo tomar esta decisión; de hecho, fue un momento de debilidad en el que dije “OK, vamos a hacerlo y a ver qué pasa”, porque ni siquiera había visto el guión cuando acepté. Así que fui completamente a ciegas. Conocí a Matthew un año y medio antes de que empezáramos a filmar, y él me dio una visión general, me compartió los comics y me intrigó, pero también me preguntó si estaba listo para lidiar con una buena dosis de dolor. Me dijo: “Pensé en ti porque eres el actor con menos condición física en el Reino Unido.” En ese momento creí que la conversación se iba a acabar, pero me dijo: “Eres la última persona que cualquiera pensaría que haría esto, cambiarías las expectativas de todos.” Y ahí fue donde me atrapó.

“Al final me dijo: ‘Vas a tener que entrenar; no vas a tener credibilidad si en todo momento cortamos para que el doble haga tus escenas.” Así que aprendí a hacer las cosas: entrené tres horas diarias cada día y seis meses después estaba listo.

TCFHE_KINGSMAN_Still2_PRMJM: Después de toda esa preparación, cuando llegaste a filmar las escenas, ¿te sentiste cómodo?

CF: Creo que nunca fue cómodo para ninguno de los involucrados, incluso para los que estaban en forma. Era una hazaña en la que la memoria tenía mucho que ver. Todo era una coreografía en la que había que recordar diálogos y movimientos; incluso, el encargado de la cámara tenía que saber hacia dónde dirigirse en cada paso.

“No habían cortes en las secuencias. Por eso teníamos que ser muy precisos en cada movimiento, como en el teatro, y si equivocabas el pie derecho por el pie izquierdo podías terminar con el trabajo de todos. Fue muy intenso y por lo mismo muy limitado. De repente tuve que convertirme en un tipo fuerte, en forma y ágil. Fue un reto, pero creo que lo conseguí.”

 

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