Oana Stanescu, una de las 4 arquitectas que se encuentran detrás del plan de crear una alberca pública que purifica el agua la cual vivirá inmersa en el East River de la ciudad de Nueva York. 

Por: Katheryn Thayer

Traducido por: Katy Castro

Durante 10 años de su carrera trabajará para que tal proyecto quede listo. Ella describe el origen del proyecto como un accidente: “La gente sólo reacciona ante esto, hubieron muchos comentarios positivos y retroalimentación, así es que pensamos que se lo debíamos a la gente”. Lo que Stanescu quiso decir es que empezó como un “tonto garabato” que publicaron en línea y ahora está convirtiéndose en algo real.

Stanescu y sus colaboradores crearon un proyecto sin fines de lucro, es decir, público el cual está presupuestado alrededor de $1 millón de dólares. Ellos aprendieron a través de varias pruebas a limpiar el agua del río ganando el apoyo del Senado del Estado Daniel Squadron, el cofundador de High Line Joshua David, la directora del New Museum Deputy Karen Wong, entre otros.

El proyecto inició en 2010 cuando Stanescu, Dong-Ping Wong, Jeff Franklin y Archie Lee Coates comenzaron un diseño más en forma, un proyecto del tamaño de una alberca olímpica que flotará y limpiará el agua del East River. Su concepto consiste en crear un sistema de filtración que remueve las bacterias, contaminantes y olores logrando que el agua pueda ser agradable para nadar, por otro lado, bombeará hacia el río alrededor de 500,000 galones de agua limpia diario. La empresa ‘Kickstarter’ eleva el presupuesto $40,000 dólares más, al querer sumar toallas a tal proyecto. Los desarrolladores comenzaron a construirlo, pero no estuvieron interesados en la profundidad total de esta visión.

Maqueta de la +POOL. Diseñado por PlayLab & Family.

Stanescu dijo: “Ellos quieren una alberca más amena a los habitantes y turistas de la ciudad. Pero nosotros no tenemos interés en ese tema. Aunque respondiendo a eso, si nos hizo pensar acerca de qué es lo verdaderamente importante para nosotros.”

El origen del proyecto en internet le dio a los fundadores un sentido de compromiso hacia sus primeros fans. “La compañía Kickstarter y el apoyo del público fue una parte fundamental de esto, yo no quisiera hacer algo a lo que yo misma no tuviera acceso. Nosotros sentimos que esto debería ser para todos, así como lo es Central Park”, comenta Oana.

Pensaron “es un trabajo totalmente distinto”, que cualquier otra cosa que hayan hecho antes, por lo mismo al crear un proyecto sin así las llevó a pensar como sus propios clientes y también a preservar el ambiente, metas sociales que originalmente había visualizado.

Stanescu explica: “Normalmente, el diseño comienza con un cliente y un presupuesto estimado entre otros enfoques. El cliente probablemente primero compre el terreno y baje a palabras lo que quiere hacer después él junta a su equipo, selecciona y posteriormente se crea un diseño. Lo que nosotros hicimos fue todo lo contrario, primero empezamos con un diseño, después seleccionamos el lugar donde queríamos que viviera tal proyecto y ahora estamos juntando a un gran equipo”.

Oana Stanescu. Crédito: © Brigitte Lacombe

El factor de haber creado su propio proyecto público llevó al equipo a ser capaz de mantener bajo control los elementos que dificultaban su plan, como construir un sistema de filtración que pudiera purificar el agua de río y aplicar un programa en donde se les enseñara a los niños natación.

Ella dice que el equipo a veces se cuestiona, “Si nos hubiéramos esperado a que un cliente se nos acercara y nos preguntara si quisiéramos construir la primer alberca del mundo con un sistema de filtración de agua propio, probablemente nunca hubiera pasado”.

Oana tiene muchísima seguridad y confianza en su proyecto, pero aun así existen muchos retos por cumplir, se planea anunciar esta alberca en verano de 2017 lo cual tomará 2 años más para completar el tema de permisos y finalmente pueda denominarse como nuevo tipo de amenidad pública. Stanescu estima que tomará otros 5 años para culminar el proyecto.

Por lo regular, suelen cuestionarlos con una larga lista acerca de proyectos que harán después. “La idea es encontrar distintas formas de iniciar proyectos que no dependan de los clientes, es básicamente, mirar a nuestro alrededor y pensar acerca de qué otros recursos tiene y nos ofrece la ciudad que el día de hoy todavía no son explotados. Cuestionarnos sobre qué otros problemas están sucediendo en la ciudad. ¿Cómo podemos hacer de este lugar uno mejor?”, dijo Stanescu.

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