La estética clásica, el calibre mecánico con más de una complicación en cada pieza y la artesanía excepcional distinguen a la colección Rendez-Vous Ivy de Jaeger-LeCoultre.

 Con la gracia de las hiedras como la inspiración de esta línea los guardatiempos muestran las plantas envolviendo los números y las correas. Una forma de hacerle una oda a un jardín secreto deslumbrando con engastes de diamantes y detalles pintados a mano.

La hiedra ha sido símbolo de opulencia real desde siglos atrás y es por ello que la casa suiza la ha tomado como inspiración desde 1890 en relojes de bolsillo y, más adelante, en líneas completas de joyería.

La más reciente presencia de este elemento se da en dos modelos llenos de detalle y elegancia. Piedras preciosas decoran los guardatiempos femeninos en su versión de día y de noche.

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  • Rendez-Vous Ivy Tourbillon. En esta pieza se realiza un efecto realista de las venas de la hiedra envolviendo la cara del reloj. Por si fuera poco, el tourbillon que ostenta un color ciruela se engalana con un engaste en la corona de oro blanco.
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  • Rendez-Vous Ivy Secret. Se trata de un brazalete de 305 diamantes de distintos cortes como baguette y marquise. Al centro, las gemas realizan una flor que al abrirse deja ver la cara del reloj que se adorna con hojas pintadas a mano.

 

 

Más información;

www.jaeger-lecoultre.com

 

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