Cuando Lancôme inició en el universo aromático lo hizo a través de seis fragancias. Ahora, más de 80 años después, redescubre el mundo de la perfumería de la misma manera con el lanzamiento de su colección más exclusiva hasta el momento: Les Parfums Grands Crus.

La colección de seis perfumes llegará en un par de meses a México, exclusivamente en el Palacio de los Palacios, pero para descubrirla por primera vez visitamos la Maison Lancôme en la Ciudad de México. En el marco de las celebraciones del 50 aniversario de la marca en México, realizaron un ambicioso proyecto en la colonia Jardines del Pedregal. Durante el mes de marzo adaptaron una casona totalmente cubierta de la filosofía de la firma francesa (Rosemania), con paredes rosas, bellos candelabros y arreglos de las tradicionales rosas rosas que los han hecho destacar. Cada uno de sus cuartos transmite la experiencia de sus distintas líneas de productos para que sus exclusivos invitados puedan vivirlo de cerca y a puerta cerrada.

Maison Lancôme

Uno de esos cuartos es el dedicado a esta colección en donde cada uno de los perfumes se coloca en seis pedestales, como si se tratara de un museo aromático. La compilación nace de una colaboración de la marca con seis de los mejores perfumistas del mundo. Cada uno de los perfumes tiene un aroma predominante creado con los ingredientes más selectos que hay y que se relacionen con Francia. La flor que resalta en cada fragancia se plasma también como parte del diseño de frasco creado por los artistas A&M, quienes a la vez intervendrán las boutiques en donde se encuentre la colección.

  • Tubéreuses Castane – ensamble por Shyamala Maisondieu. La combinación de dos tipos de nardos se mezcla con castañas tostadas. El nardo tipo Absolute es cosechado al caer la noche para obtener el aroma más intenso, mientras que el Distillate tiene un olor más suave, delicado y fresco.
  • Lavandes Trianon – ensamble por Shyamala Maisondieu y Olivier Gillotin. Dos flores francesas de lavanda se mezclan en este perfume con un toque de vainilla. Las notas frescas nacen de las flores que nacen en lo más alto de Provence, mientras que las cálidas provienen de aquellas que son típicas de los valles franceses.
  • Jasmins Marzipane – ensamble por Dominique Ropion. Los dos jazmines naturales que conforman esta fragancia fueron elegidos a mano – flor por flor – y después se combinó con notas amaderadas y almendradas. El Jazmín Sambac es de la primera cosecha de la estación y brinda notas más herbales, mientras que el Grandiflorum es de la última cosecha de verano, por lo que crea aromas más hacia cuero.
  • L’Autre Ôud – ensamble por Christophe Raynaud. 17 ingredientes conforman esta mezcla, a la cual al final se le agrega un incienso de rosa. Predomina la madera de ôud que brinda un acercamiento a las notas animales, cálidas y de ámbar. El incienso proviene de los arbustos y se inclina a aromas ahumados y especiados.
  • Ôud Bouquet – ensamble por Fabrice Pellegrin. La fragancia con más inclinación hacia la rosa Praline tiene un trío de maderas combinadas. La de ôud no deja de estar presente junto con la esencia de madera Gaiac que es una especie salvaje de Sudamérica con un carácter balsámico.
  • Ôud Ambroisie – ensamble por Ilias Ermenidis. Las notas de madera se mezclan con miel y rosas. El extracto de la madera de ôud seleccionada tiene 20 años, por lo que da un aroma cálido, ámbar y con toques animalescos. La del cedro rojo es antigua por lo que evoca acentos balsámicos y de cuero.

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