Poco después de las 11 de la mañana, Frédérick Libaud coloca un marco de acero sobre seda sujetada a la mesa de impresión. Después toma un recipiente con pintura, y con un raspador de hule, distribuye el color sobre la gasa plana que lleva el marco.

El artesano mantiene una sonrisa al esparcir la pintura, pero no titubea: la tolerancia de error en el proceso de impresión es una décima de milímetro. Pero sus 27 años de experiencia lo respaldan. Cada cuadro recibe dos movimientos de pintura. Un sol comienza a teñirse de rojo, y forma parte de otros 45 colores que lleva la mascada. Este proceso se conoce como marco plano o marco de Lyon, desarrollado en Francia durante 1930.

La muestra de Frédérick forma parte de la exhibición A Puertas abiertas: encuentro con los artesanos de la casa de moda francesa, Hermès, ubicada sobre una estructura de 63 toneladas montada sobre el espejo de agua del Parque Lincoln en Polanco y que permanecerá del 3 al 12 de junio de 2016 de 11 a 6 de la tarde.

La intención de la exposición es mostrar la tradición y destreza de los artesanos al hacer productos hechos a mano, que van desde sillas para montar caballos, sus emblemáticos bolsos, pasando por relojes, pintura en porcelana, corbatas, grabado en seda, hasta mascadas como las que imprime el artesano.

“Lo que queremos es mostrar el valor de sus manos”, explica a Forbes México la directora general de Hermès México, Lorena Combe.

La directiva detalla que todos los productos de Hermès son hechos en Francia, con excepción de los relojes, que tienen su taller en Suiza. Además, Combe comenta que uno de los valores agregados de la exhibición es que los ocho artesanos se encuentran en un mismo espacio, circunstancia que no ocurre en Francia.

El tiempo es parte del lujo que aplican los artesanos de la empresa fundada en 1837 por Thierry Hermès. Entre el trabajo de diseño, grabado, fabricación de la seda, impresión, bordado, acabado y enrollado, una mascada se termina en 24 meses.

La exposición también une la tradición con la tecnología. Los artesanos seleccionan cuidadosamente cada pliego de piel para cada material que usarán en las bolsas y relojes. Éste puede explorarse a través de un iPad que muestra las venas y arrugas que hay en el cuero como parte del proceso de selección.

Dentro la exhibición, hay otros siete artesanos que muestran a los visitantes cómo elaboran a mano los productos. Pierre Grosperrin elabora un bolso Kelly que tomará 20 horas de trabajo manual.

Estos bolsos de Hermès son tan codiciados que generan guerras en las casas de subastas. Por ejemplo, un bolso Birkin Himalayan Niloticus Crocodile Diamond fue subastado a finales de mayo en casi 300,000 dólares por Christie’s.

Además de la exposición, Hermès colocó aparadores diseñados por la artista belga Isabelle De Borchgrave en su boutique de Palacio de Hierro Polanco, que muestra escenas de los talleres de talabartería y seda de Hermès a través de de una técnica denominada trampantojo, que consiste en imágenes de papel que crean la ilusión de objetos en tercera dimensión.

A puertas abiertas: encuentro con artesanos estará disponible hasta el 12 de junio. Si deseas ver cómo Fredérick imprime color a las mascadas, hay tres horarios: a las 11 de la mañana, 1:30 y 4 de la tarde.

Forbes Life realizará una cobertura completa con los personajes más relevantes de esta casa de lujo originaria de Francia.

 

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