Un diamante en grupo que brilla con luz propia o la historia de un hombre que se ha hecho a sí mismo.

 

Graff levantó un imperio de la nada. Después de abandonar la escuela a los 14 años, se convirtió en el aprendiz de Schindler, un joyero especializado en la reparación de anillos en el barrio londinense de Hatton Garden. Al poco tiempo, Laurence comenzó a vender sus diseños de joyas de forma independiente por toda Inglaterra. En 1960, fundó Graff Diamonds. En 1970, se dio a conocer Hair & Jewel, una estrategia publicitaria ideada por él mismo: publicó una foto de una modelo llevando un tocado adornado con un millón de dólares en diamantes y piedras preciosas. Automáticamente esa imagen captó atención mediática y se convirtió en el  punto de referencia para su firma.

Su salida a Bolsa en 1973 –con la venta de una tercera parte de la empresa– no le convenció lo  suficiente. Odiaba hacer frente a los accionistas. Cinco años más tarde había recomprado todas las acciones. Se estima que posee una fortuna valorada en 4.8 billones de dólares. Según la lista Forbes se encuentra en el décimo lugar de los multimillonarios en Reino Unido. Graff ha expandido la compañía con más de 35 tiendas que ahora abarcan Estados Unidos, Europa, Asia, África y el Medio Oriente.

Entre sus clientes más reconocidos se encuentra el príncipe saudí Turki bin Abdulaziz que, en 1974, entró sin anunciarse en su joyería y compró toda la tienda, incluyendo el diamante más grande de 14 quilates. También Oprah Winfrey, Imelda Marcos, Elizabeth Taylor, y David Beckham y su esposa Victoria. El mismo Donald Trump –que compró la esmeralda de 12 quilates para el anillo de compromiso de Melania– ha dicho: «Laurence es un joyero espectacular. La calidad de sus piedras, del servicio y su reputación son inimitables».

Entre sus posesiones se incluyen sus residencias en Ginebra, Londres, Nueva York y Cap Ferrat. Su nuevo yate, el Feadship, un avión Global Express XRS; una bodega y viñedo en Stellenbosch, Sudáfrica, y una colección de arte moderno y contemporáneo con valor de 250 millones de dórales. En junio de 2013, Laurence celebró 60 años de estar en el negocio de la joyería con el nombramiento por parte de la reina Isabel de Inglaterra como Oficial de la excelentísima Orden del Imperio Británico. Un honor que le sitúa dos peldaños por debajo del título de caballero.

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