Toc, toc. Estoy llamando a Another Space —sólo por cita— y, de pronto, me abre la puerta la coleccionista y filántropa Estrellita B. Brodsky, doctora en Historia del Arte, cofundadora con su marido de la Daniel and Estrellita Brodsky Family Foundation, académica, comisaria independiente, asesora del Consejo Internacional del MoMA, miembro de la Junta de Fondos de Adquisición de Arte Lationamericano y del Caribe, patrocinadora de una curaduría en exclusiva sobre arte latinoamericano del MoMA, de otra similar en la Tate Modern de Londres y una tercera en el Metropolitan Museum de Nueva York… En definitiva: una leyenda.

Naciste en Nueva York, pero eres hija de emigrantes…
Mi padre se fue de Europa a Uruguay y allí conoció a mi madre, luego vinieron a Nueva York en el año 45 y, cuando volvieron a Uruguay, mi madre decidió que no quería vivir allí y pensaron en ir a Europa, pero acababa de terminar la guerra. Tras una segunda estancia, Manhattan se convirtió en su domicilio definitivo. Nosotras nacimos y crecimos en Nueva York, pero siempre viajando a Venezuela por negocios de mi padre y también visitando a la familia de Uruguay de mi madre. Yo crecí hablando en español y aunque estudié en Sarah Lawrence, en Princeton, con un nivel muy alto, por entonces aún se desconocía casi por completo la cultura latinoamericana.

¿Qué relación tenías con el arte?
En términos de cultura mis padres eran muy sensibles. Mi madre venía de una casa muy internacional, viajaba mucho a Europa; eran gente que conocía los grandes museos y muchas grandes colecciones. Tenía tíos que eran embajadores y coleccionaban. Mi padre venía de una familia judía bastante diferente; también coleccionaban, pero no grandes obras, aunque es verdad que había ese interés por la cultura. Mi familia está también muy dedicada a la educación, mis tres hermanas están muy involucradas con Latinoamérica, mi hermana mayor Jackie es CEO de Casita María y mi hermana Marta trabajó para The America Society y The Hispanic Society. Todas nos sentimos orgullosas de ser latinoamericanas.

Tú quisiste ser artista
Sí, me gustaba el arte, fue parte de mi formación; pero no era una gran artista. Decidí estudiar Historia del Arte y empezar a coleccionar.

¿Hay amor en el conocimiento?
Para mí primero fue mi familia: crié a mis hijos y, cuando aún eran pequeños, me fui a la escuela para sacar mi maestría; ahora, de adultos, se acuerdan de mí siempre estudiando. Hice la maestría sobre Gustave Caillebotte, un artista impresionista que fue coleccionista y un gran mecenas que hizo una donación muy importante al Museo d’Orsay. De ahí me fui a trabajar al Museo del Barrio para ayudar con una exposición sobre los Taínos [habitantes precolombinos de las Bahamas, las Antillas Mayores y el norte de las Antillas Menores] y, finalmente, me quedé vinculada al Museo, ayudándoles a recaudar fondos.

(De ayudar con una exposición, pasó a ser chairman, iniciando la tradición de una gala anual; cuando dejó el Museo en 2003, la gala recaudaba una media de medio millón de dólares según publicó The New York Times).

¿Tu gran motivación ha sido contar Latinoamérica?
¡Desde la profundidad! Hay tantas historias que no se han contado aún. Me interesa mucho el arte geométrico desde un enfoque artístico, pero también su lado político; entender de dónde vienen las obras y por qué el artista las ha hecho, como el pop art, que surgió como una reacción a la política del momento.

¿Cómo empezó tu fascinación por el arte Latinoamericano?
Empecé con el Museo del Barrio, que va a tener una posición muy importante con Patrick Charpenel. Fue en este museo donde me di cuenta de que no conocía suficientemente las raíces de esta cultura y por eso empecé mi doctorado, para tener una educación más profunda del arte latinoamericano. Ese paso fue muy importante para mí, dedicarme a mi doctorado. Después vino la vinculación con el Museo de Arte Moderno (MoMA).

 La Tate ha llevado a la sala de turbinas a dos artistas latinoamericanos: Doris Salcedo y Abraham Cruzvillegas. Algo ha cambiado radicalmente en dos décadas con respecto al arte latinoamericano…
Eso es importante, pero aún lo son más las adquisiciones. Tiqui Atencio, otra coleccionista y mecenas, fundó el grupo de adquisiciones de arte latinoamericano en la Tate. A través de los fondos donados por los miembros del comité del que formo parte se han ido adquiriendo piezas de una forma muy inteligente, lo que ha permitido estudiar de manera individual la obra de algunos artistas muy importantes, como Camargo o Gego, que se han adquirido a través de este comité de adquisiciones.

Tu marido es el presidente del Met
Sí, es el Chairman of the Board. Pero mi interés está en el arte latinoamericano y en que tenga más presencia en los sectores de arte moderno y contemporáneo de este museo, porque es único en cuanto al acervo artístico internacional en todos los periodos de la historia del arte. Hacer dialogar el arte latinoamericano con esas obras es un privilegio… Pienso que como mecenas podemos dar más o menos dinero, pero para que el proyecto sea exitoso, el apoyo tiene que venir desde la institución, desde dentro; esto lo aprendí en Harvard con el David Rockefeller Center for Latin American Studies. Para promover la cultura latinoamericana nos pareció siempre que lo más acertado era tener un curador dentro.

Estrellita Brodsky

Estrellita Brodsky, en cuya colección figuran obras de Lygia Clark, Gego, Mira Schendel, Jesús Soto, y artistas emergentes como William Cordova, Oscar Murillo y Adrián Villar Rojas.

«SI IGNORAMOS LA HISTORIA ENTONCES NO APRENDEREMOS
DE ELLA Y ESO ES LO QUE ESTÁ OCURRIENDO EN ESTADOS
UNIDOS. DEBEMOS APRENDER DEL PASADO PARA NO
COMETER LOS MISMOS ERRORES»
Estrellita Brodsky

 

Tienes en marcha un nuevo proyecto con el Metropolitam Museum
Empezamos con la iniciativa del curador. Cuando hablé con el museo insistí en que lo más importante para mí son las adquisiciones. Monté un grupo de coleccionistas muy dedicados, con la misma pasión que yo, y comenzamos esta iniciativa latinoamericana con un grupo como de diez personas. Ahora vamos a ir a Los Ángeles para ver qué están haciendo ahí. La idea es tener un grupo internacional que ayude a estimular tanto las exposiciones en el Met como las de otros museos, para que el arte latinoamericano tenga un enfoque más global. Creo que las adquisiciones son muy importantes, ya que si son buenas se pueden organizar exposiciones de altura.

Como la de Lygia Pape
Exacto. La primera exposición latinoamericana individual de una mujer en el Metropolitan. Estamos muy orgullosos, hizo un trabajo precioso. Y eso es lo importante, seguir impulsando las adquisiciones y por eso hemos creado este grupo de coleccionistas muy involucrados, que apoyan adquisiciones y exposiciones de arte latinoamericano. Esto existía en el MoMA y en la Tate, pero no en el Metropolitan. Y también crece el número de personas que está pensando en legar colecciones y esto también es muy importante.

¿Como ser humano de qué te salva el arte?
Lo lindo del arte es la gente que he conocido a través del arte: las amigas, los artistas… Me encanta hablar y compartir con ellos. Con los artistas siempre hay algo en común, son interesantes, nos interesan los mismos temas. Y está también la parte política y social, como mejorar la humanidad a través del arte.

¿Es un lugar donde ser tu misma?
Lo que busco es una conexión humana. Y trabajar en conseguir un mundo mejor. Educar, proteger el arte, la cultura anterior. Hablo mucho de eso en Venezuela, tengo mucha relación con el país y la próxima cosa que quiero hacer en Nueva York es intentar que la relación con Venezuela sea aún mayor. Que la gente sepa qué es lo que está ocurriendo. He hecho exposiciones desde una perspectiva personal relacionando el arte con temas políticos, hablando de cuál es nuestra responsabilidad como seres humanos en la preservación del arte.

¿Qué quieres hacer en Another Space?
Traer el arte a nivel humano. Los museos son muy grandes y cuesta mucho verlos enteros; con este espacio he querido crear algo más pequeño y privado, una relación de uno a uno con la obra de arte. Así la gente puede venir y verse reflejada en las obras de una forma más íntima. Ofrecer un sitio para que los artistas expongan, lo que de otra manera no podrían estar en Nueva York. También dar becas.

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Aquí buscas la interacción con los artistas, con la gente de la calle…
Con todos; un poco menos con la gente de la calle, ya que no es comercial. Los estudiantes son muy importantes y tengo un grupo que viene a menudo con los profesores. Los galeristas también vienen, pero no hay nada interesante para ellos; ven cosas nuevas, pero nada está a la venta. Ahora las obras que ves aquí son algunas de mis obras, mezcladas con préstamos de instituciones.

¿Qué piensas de que las grandes casas de subastas ya no hagan subastas exclusivas de arte latinoamericano?
Es el momento. Hay veces que es necesaria esa separación porque de otra manera el público no entiende. Ahora, la gente reconoce estas obras por lo que son y quienes las hicieron. Si se hubiera hecho antes esta inclusión no hubiera funcionado por ser demasiado superficial, ahora es el momento. Para los curadores es lo mismo, por eso necesitamos curadores latinoamericanos, igual que necesitaríamos curadores chinos para una exposición de arte chino, porque la gente no entiende en profundidad lo que ocurre en esos países.

¿Queda aún mucho por hacer?
Es muy importante mostrar apoyo para México con toda la gente de Estados Unidos que no entiende nada de la cultura del país, aunque los artistas de México fueron muy influyentes en los artistas de Estados Unidos. En Nueva York hay un grupo muy grande que ama y apoya el arte latinoamericano a través de becas y también publicando nuevos estudios. Por eso este espacio es también un lugar de encuentro para conversar entre artistas de Latinoamérica y las personas que les apoyan y siguen desde aquí. Pero al coger un libro de historia del arte la perspectiva siempre es desde los países del Norte hacía los del Sur y eso tiene que cambiar.

¿Cómo encuentras hoy la escena cultural en Estados Unidos ? ¿Qué crees que nos puede enseñar el arte?
Hay que aprender de la Historia. Destrozar instituciones culturales, generar odio… Estas cosas afectan al arte del país, como ha ocurrido en Argentina y ocurre en Venezuela. Si ignoramos la historia entonces no aprendemos de ella y eso es lo que está ocurriendo aquí, en Estados Unidos. Debemos de aprender del pasado para no cometer los mismos errores.

Estrellita Brodsky

Una de las obras de Julio Le Parc que forma parte de la retrospectiva curada por Estrellita Brodsky en el PAMM, que ahora va a Sao Paulo.

Una nueva mirada sobre el apóstol del arte cinético: Julio Le Parc
Estrellita Brodsky hizo la curaduría de la retrospectiva Juio Le Parc: Form into Action en el Perez Art Museum Miami sobre este gurú del arte cinético. «Ahora vamos a Sao Paulo con esta exposición. Él es muy interesante, yo quería que la gente entendiera su arte, que se ha mostrado en Europa, pero siempre de una manera superficial. La exposición es muy interactiva y también tiene una parte muy política, de cambiar el mundo: “Nada es estable y todo es posible” es un lema muy político. Lo que él hizo en los años 60 fue tan innovador y moderno… Él habla mucho de la política e incluso trabajó en Estados Unidos; Donald Judd le dijo que se olvidara de Estados Unidos y eso fue lo que hizo».

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