En 1832 cuatro visionarios se unieron para crear una firma sólida de relojería que no sólo ha sobrevivido, sino que ha sabido crecer durante más de un siglo. Hoy, Longines cuenta con presencia en todo el mundo e incluso han instalado oficinas en más de 40 países.

Conversamos con Charles Villoz, Vicepresidente de Longines, quien nos habló sobre el legado de la marca, su crecimiento y la situación que se enfrenta la industria del lujo en la actualidad.

Algo que queda claro es que se trata de una marca que ha tenido siempre puesta la mira hacia el futuro, siendo pionera en muchos aspectos, como la globalización de la misma o la capacidad de ampliar su oferta. Una de las áreas en la fueron pioneros es en la protección de su propia marca. “Fue en torno a 1875 cuando se dieron cuenta de que tenían que proteger la marca, tiempo antes de que las marcas tuvieran esa protección. Entonces mandaron una carta de advertencia de que todo aquel que quisiera copiarles tendría un problema con ellos, y así luchar contra la falsificación. Después fue que empezaron a crearse las oficinas de propiedad intelectual y a establecerse en distintos puntos”, cuenta Villoz.

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Además, fueron de los primeros en industrializar la relojería a través de líneas de ensamblaje que ganaran en productividad. No obstante, fue su visión global la que más ha impulsado a la marca hasta nuestros días. “Hemos exportado relojes desde el siglo XIX, a Asia, Latinoamérica, Norteamérica, Oriente Medio, etc. La compañía ha tenido actividad global desde hace mucho tiempo”, explica el vicepresidente, quien también comparte que el reloj más antiguo que han encontrado en Chile data de 1877.

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Sin embargo, Villoz comparte a Forbes Life que la gran evolución de la marca se ha dado en los últimos 30 años. Hace hincapié en esto, ya que lo que ha cambiado ha sido la filosofía de la firma en cuanto a la manera en la que realizan los guardatiempos. Explica que solían ser una manufacturera impulsada por el lado de la ingeniería, en donde primero hacían la manufactura y después la colocaban en el mercado. Ahora han cambiado la dirección y se enfocan primero en escuchar al mercado y, con ello, adaptar sus productos a las necesidades del consumidor. Eso, comenta, “es la principal revolución”.

Flagship Heritage – 60th Anniversary 1957-2017

En cuanto a cuáles son las necesidades actuales del mercado, el directivo nos habla sobre la influencia que han tenido las marcas de tecnología en la industria, lo cual ha obligado a enaltecer el valor de los relojes clásicos. “Ha habido un gran intento de los gigantes de la tecnología de ocupar la muñeca de los consumidores. Pero me gustaría citar a una persona de la Fedración Suiza de Relojería que menciona que los relojes deben conservar que el tiempo viene de ellos mismos”. Cuando se trata de productos de High-Tech el tiempo no viene de ellos mismos, sino de una terminal, en cambio los relojes tradicionales tienen el tiempo en su interior y “la noción del tiempo es el factor esencial”.

Asimismo, destaca que la relojería no es cuestión de moda, la cual cambia cada seis meses. “Cuando compras un reloj fino no lo cambias después de un año, como se hace con los bienes electrónicos, que siempre están buscando qué hay de nuevo. Los relojes mecánicos duran para siempre. De hecho, hemos recibido en nuestros centros de consumer care piezas de 50 o hasta 70 años”.

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Pero en un mundo en el que la tecnología avanza, la competencia crece y el mercado se hace más exigente, ¿cuáles son los pilares para mantenerse exitoso? Charles Villoz – quien lidera una marca que ha sabido hacerlo por casi dos siglos – nos comparte su secreto en tres claves: consistencia, coherencia y autenticidad. Comenta que en la industria del lujo hay que mantenerse humildes a pesar de que es un mundo que se mueve muy rápido y todo mundo habla de ti.

En cuanto a la situación de la marca en América Latina, nos menciona que no es su mercado más grande (éste se trata de China que representa el 30% de sus ventas), pero que es uno que está en crecimiento y que quieren estar presentes para que conforme la economía mejore puedan estar en la mente del consumidor. Uno de los retos a los que se enfrentan con este mercado es al del deseo del comprador latino de presumir, short sleeve culture lo define, ya que Longines se trata de una marca más clásica y discreta.

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