Para muchos, José Revueltas fue nuestro último intelectual verdaderamente rebelde; verdaderamente indómito; verdaderamente contestatario. A 100 años de su nacimiento, aquí 10 viñetas sobre su vida y obra.

 

Fotos: Archivo General de la Nación, Fondo Hermanos Mayo, y Ediciones Era.

 

I.

No es aventurado pensarlo, tampoco escribirlo: para muchos, fue nuestro último intelectual verdaderamente rebelde; verdaderamente indómito; verdaderamente contestatario.

Cierto: de él —de José Revueltas— podemos decir que fue un escritor de primera línea, y no nos equivocaríamos. También que fue un delirante activista político, y no estaríamos mal. O que era un periodista inquieto y perspicaz, y sería correcto. Sin embargo, ante todo, él fue un ser humano sensible, fiel a sus principios y a su ideología, con una vida tan intensa como intachable.

Sí, fue un ejemplo de ética y estética: a lo largo de sus 61 años de transito por este mundo, él pasó diferentes periodos encarcelado por defender con congruencia su pensamiento político en favor, siempre en favor, de la libertad, de la liberación del ser humano. Combatía, con el mismo fulgor, la desigualdad y la injusticia. Quizá, por eso, el poeta Octavio Paz lo consideró como una de las mentes más brillantes del siglo XX.

Y, en efecto, razones no le faltaban para decir tal cosa.

 

II.

A lo largo de 2014, pero en particular el pasado 20 de noviembre, se conmemoró el centenario del nacimiento de José Revueltas. Los homenajes fueron múltiples, también diversos. En todos, sin embargo, se ensalzó la figura del escritor. En uno de ellos, Ricardo Cayuela —director general de Publicaciones del Conaculta— dijo una de esas verdades incuestionables: la vida y la obra de Revueltas son uno de los itinerarios más apasionantes del siglo XX mexicano. Y añadió: la voz de su trabajo como disidente y luchador social ha distraído la atención de otros aspectos de su obra extraordinaria, que es uno de los grandes hitos del siglo pasado.

En otro lugar, en otro día, en otro homenaje, el escritor Eduardo Antonio Parra describió —con tino— la obra de Revueltas. Sus relatos resultan vibrantes debido a la humanidad que los alienta —puntualizó—, “sus personajes principales tienen realismo, son contradictorios, densos y están atormentados por sus vidas íntimas y creencias políticas”. Y continuó: “Para mí, Revueltas es un autor cuyas historias duelen al mismo tiempo que deslumbran, el retrato del México subterráneo y marginal que consigue plasmar a través de las palabras es inquietante, incómodo y acaso desagradable, pero iluminador en estos días.”

Sobre todo eso: iluminador para estos días convulsos.

 

III.

Vale: aquí escucho decir a alguien: “Carnal, llegaste tarde a la fiesta, eso fue ya el 20 de noviembre”. Lo sé. Pero hay un punto a mi favor (o eso creo): que mis ojos se siguen regocijando con la joya que ha puesto en circulación Ediciones Era (con el apoyo de varias instituciones): en siete tomos ha reunido la obra de Revueltas.

Aclaro: no se trata de la obra completa del maestro, pero sí de la más destacada. En el uno y dos están sus novelas: Los muros de agua; El luto humano; Los días terrenales; En algún valle de lágrimas; Los motivos de Caín; y Los errores.

En el tres, por otra parte, aparecen los relatos completos: El apando; Dios en la tierra; Dormir en tierra; y Material de los sueños.

Recordemos: José Revueltas hizo de su literatura —ya narrativa, cuentos, teatro, ensayo, incluso poesía— un medio para describir su tiempo, un medio para hablar y plasmar la sordidez y dificultades de la vida.

El volumen cuatro, por su parte, reúne obra varia, en el que se incluyen sus piezas de teatro —como El cuadrante de la soledad—, mientras el tomo cinco lo integra sus textos sobre cine, además del guión cinematográfico Tierra y libertad.

El volumen sexto se enfoca a la crónica, e incluye sus textos sobre el movimiento estudiantil de 1968 y los que realizó durante el nacimiento del volcán Paricutín. El último volumen, el siete, ofrece a los lectores una aproximación a documentos más personales como apuntes o cartas.

foto revueltas joven Archivo General de la Nacion fondo   Hermanos Mayo

IV.

Insisto: qué difícil, pero, también, qué apasionante, es adentrarse a la vida y obra del maestro. Empezando por su familia: los Revueltas fueron gente destacada en las artes: Fermín lo era en la pintura; Silvestre lo fue en la música; Rosaura en el arte dramático; y José en las letras.

En el (imprescindible) libro Conversaciones con José Revueltas, también editado por Era, Andrea Revueltas y Philippe Cheron recopilan diversas entrevistas que se le hicieron al escritor. Transcribo aquí algunas de sus respuestas para darnos una mejor idea de quién era y es y seguirá siendo José Revueltas. (Y, sobre todo, para que él mismo nos cuente su vida.)

“Mis padres eran gente de provincia —le dijo a Magdalena Saldaña, de Excélsior, en junio de 1973—. Mi papá empezó desde abajo como vendedor ambulante y semiarriero en Santiago Papasquiaro, donde nació la mayoría de mis hermanos mayores, yo soy de Durango. Por la guerra civil que había en el país, mis hermanos fueron a estudiar a Estados Unidos, y regresaron a México provisionalmente por los veinte y luego se establecieron definitivamente en la capital. Fermín entró a San Carlos a completar sus estudios, Silvestre al Conservatorio aunque ya estaba formado musicalmente, y luego abandonó la ejecución para ejercitar la composición, aunque los entendido dicen que era un muy buen ejecutante. Llegaron en una época muy buena, cuando había un momento cultural muy interesante, pues ya se había consolidado la revolución.”

 

V.

José Revueltas, sin embargo, no fue tan afortunado como sus hermanos. Su padre falleció y la ruina sobrevino en la familia, por lo cual el niño Pepe, que estudiaba en el Colegio Alemán, tuvo que cambiarse a una escuela oficial; llegó hasta primero de secundaria, grado que ni siquiera terminó pues prefirió ser  autodidacta.

Aquello fue decisivo, pues sus lecturas le dieron forma a su postura política.

También, desde muy chavo, comenzó a ser encarcelado. En algunos perfiles se apunta que pasó hasta diez años en la cárcel; en realidad “sólo” pasó en prisión un total de cuatro años y medio, aproximadamente, en varias ocasiones a lo largo de su vida.

A María Josefina Tejera, de El Nacional (de Caracas), le dice en septiembre de 1968: “Yo he sido un autodidacta, sólo hice el primer año escolar y me salí porque consideré que el aprendizaje era muy lento. La preparatoria la hice en la Biblioteca Nacional, solo. Cuando salí de la correccional, me aceptaron en el Socorro Rojo Internacional y no en la Juventud, y cuando ya, después de pasar un periodo de prueba, debía pasar a la Juventud, no me aceptaron por una razón peregrina, pero típica: porque era yo demasiado ‘inteligente’ para la Juventud Comunista y, por ende, muy peligroso, y me pasaron directamente al partido. Eso fue en los años treinta.”

A Norma Castro Quiteño, de El Día, le platica en diciembre de 1967: “Por mi propio pie llegué al materialismo. Primero el metafísico y después el dialéctico —a través de Mabriola, Mondolfo, del socialismo italiano y después, de los grandes clásicos del marxismo. Esta formación específica contribuyó a darme un punto de vista más universal de los fenómenos y a alejarme de toda estrechez provinciana que siempre me ha repugnado.”

Más adelante, Revueltas narra ahí: “Mi vida literaria nunca se ha separado de mi vida ideológica. Mis vivencias son precisamente de tipo ideológico, político y de lucha social. Yo empecé a militar muy joven, a los 14 años ya era yo militante revolucionario. En mi casa hubo siempre un ambiente bastante avanzado, particularmente mi hermano Fermín, quien era militante político, y luego también Silvestre, participante en todo el movimiento renovador del arte mexicano (el grupo 30-30 de los pintores, la sinfónica de Chávez y Revueltas). Así que para mí no fue un problema del otro mundo arribar a conclusiones históricas que me aproximaron cada vez más al marxismo y que, finalmente, me hicieron adoptarlo como metodología filosófica, práctica y estética.”

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VI.

¿Cómo se formó José Revueltas el escritor? Margarita García Flores le hace esta misma pregunta. En Cartas marcadas / Textos Humanidades (UNAM), le cuenta Revueltas: “La pregunta siempre ha sido un gran misterio referida a cualquier vocación. No sabe uno ni en qué momento comienza la vocación misma. Tal vez se haya formado en el momento en que hice el primer periódico a mano, para uso doméstico. Ése fue mi primer paso literario, como a los ocho o nueve años, sin tomarlo muy en serio, por supuesto. Y algunas de mis hermanas conservan pequeños cuadernillos de ‘poemas’ que escribía también por esos años. Eso fue el principio de la formación espontánea que después se va haciendo con lecturas, con vivencias y sobre todo con la influencia literaria que uno recibe de otros escritores.”

Algunas líneas más adelante, dice José: “Comencé a escribir como reportero de nuestros periódicos semiclandestinos en mi época del partido comunista. En las Islas Marías escribí un poco, pero no publiqué nada. Regresando de las islas me hicieron director del periódico Espartaco. Allí tuve oportunidad de desplegar más mi trabajo periodístico, pero con artículos políticos. Tenía intenciones de escribir cosas literarias desde muy temprana edad, pero encontré en el periodismo un campo interesante. Después, ya con más reposo pude escribir la novela El quebranto, mi primera novela, donde relato mis experiencias carcelarias. Más tarde pude romper el marco de esta temática para salir a otra mucho más penetrante en Los días terrenales. Son las relaciones políticas para penetrar en un problema humano mucho más profundo y trascendente: la soledad del hombre y su libertad.”

 

VII.

Las influencias literarias en Revueltas son varias. A Norma Castro Quiteño le describe este aspecto: “Ha influido mucho sobre mi literatura Malraux. Cuando algunos críticos han dicho que Faulkner es mi modelo literario, se equivocan. Malraux es una de las grandes influencias que he tenido, particularmente La condición humana, que encierra enorme lecciones de creación literaria. Dostoievski también ha influido mucho en la primera parte de mi formación literaria. José Carlos Mariátegui ha sido siempre mi maestro, pero en la cuestión ideológica. Fue él quien abrió los ojos a mi generación ante la necesidad de adaptar el marxismo a las condiciones nacionales y continentales, y no hacer un marxismo de importación, zafio y de repetición de fórmulas, sino tratar de captar la realidad nacional.”

 

VIII.

¿Qué se está perdiendo el lector que no se ha acercado a José Revueltas? Mucho, me parece.

Margarita García Flores le pregunta “por qué clase de literatura” está él; a lo que éste responde: “Por una literatura libre, abierta, realista por supuesto. Estoy en contra de la literatura de fotocopia, del realismo socialista y todos los ismos enajenantes que han surgido en los países de dictadura burocrática. El realismo es muy amplio. Puede ser mágico, puede ser misterioso. Hasta Borges me parece realista. La realidad no deja de existir, así la pueda uno transformar en lo que uno quiera. Uno no puede prescindir de la realidad de su contexto, así vuele uno mucho en la imaginación como Verne, como Wells. Estoy absolutamente, de una manera incondicional, con esta literatura.”

 

IX.

“¿Qué siente usted frente a la miseria humana?”, le cuestiona Margarita García Flores. Revueltas no se lo piensa mucho: “La miseria humana es un fenómeno que se ha dado siempre en todas las sociedades y no la veo desde el punto de vista subjetivo de la compasión o algo que pudiera parecérsele, aunque esté tan bien inoculado mi sentimiento de ese mal pensamiento que es la compasión o la piedad. Veo la miseria humana como una degradación del hombre. El hombre no debería ser miserable en ninguna de sus etapas de desarrollo, ni en el pasado, ni en el presente ni en el futuro. Por eso creo que todas las teorías sociales que tienden a abolir la miseria humana, cuando menos tienden a obtener el mínimo de dignidad al que debe aspirar el ser humano.”

 

X.

Ante Magdalena Saldaña, Pepe Revueltas se sincera: “Yo soy un hombre, un ser humano con todos los vicios y limitaciones inherentes y una que otra intención. Me interesa la comunicación como comprensión global de los fenómenos sociales, pero no me siento intelectual aunque en algo me identifico con ellos, pues son los que se meten en los problemas de la cultura.”

“¿Qué piensa del mito en torno a José Revueltas?”, le revira.

Él es contundente: “Que si existe hay que destruirlo.”

 

 

Nota bene: además de los siete tomos editados por Era, también circulan Revueltas en la hoguera —que es una compilación de textos sobre el escritor duranguense— y José Revueltas / Los muros de la utopía —que es la única biografía completa sobre el escritor mexicano—; el autor de ambos libros, que están publicados por Cal y Arena, es Álvaro Ruiz Abreu.

De igual forma, el Conaculta ha abierto un sitio web dedicado al escritor.

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