Históricamente, la casa Johnnie Walker se ha preocupado por entregar un equilibrio constante entre calidad, esmero y exclusividad para los amantes más exigentes del whisky. Cada año, la firma celebra el gusto y la fidelidad de los conocedores de esta bebida, con un tiraje único que fusiona de forma excepcional el gusto por el gran arte mexicano y la sofisticación de su botella Blue Label, la cual contiene una mezcla sin parangón de los whiskies más exclusivos de Escocia.

Este 2016, Johnnie Walker Blue Label lanza su edición Guerreros II, la cual tiene un punto de encuentro entre la exclusividad de la bebida y el pasado mexicano, a través del cosmos único del artista plástico, Gonzalo Lebrija.

En el pasado, los Guerreros eran respetados no sólo por sus dotes físicos, sino también simbólicos y místicos, elementos que sin duda realzan el cuerpo e importancia de la edición Guerreros II de Blue Label, la cual tiene un tiraje limitado a 1,200 botellas, acentuando su carácter único y especial. De acuerdo con Johnnie Walker Blue Label, son ocho las fortalezas que dan vida a la edición Guerreros II, las cuales nos dan cuenta de su relevancia en el mundo de los whiskies más importantes del mundo. México tiene muchos motivos por los cuales sentirse orgulloso.

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1.- El tiempo. El Blue Label de Johnnie Walker tiene la fama de ser el más alto blend de la casa, en donde su tiempo de vida tiene un horizonte claro. Tener uno en nuestras manos es sinónimo de albergar un producto que ha sido cuidado con esmero y tesón, creciendo en calidad de la mano del paso de los años.

En Guerreros II conviven el tiempo que ha forjado la herencia del pueblo mexicano, el progreso constante que ha caracterizado a Johnnie Walker por casi 200 años y el trabajo del tiempo para lograr la complejidad del whisky que vive dentro de Johnnie Walker Blue Label.

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2.- El arte. Guerreros II tiene impreso en su esencia el talento del artista plástico mexicano Gonzalo Lebrija, alguien que sabe abrevar con esmero y orgullo los valores únicos de Johnny Walker, y que encuentra varios puntos de encuentro con la firma, primordialmente el progreso como consecuencia del disfrute de cada paso en el camino, además de su admiración hacia el espíritu Guerrero de los aztecas.

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3.- La relevancia. Quien es conocedor de los mejores whiskies del mundo, sabe que Blue Label es relevante no sólo por un alto estándar de calidad en su fabricación y confección, sino también por sus cualidades únicas de presentación, amén de su posicionamiento en el mercado y premios obtenidos. Estamos pues, ante un consagrado mundial que aterriza en México de forma excepcional.

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4.- El sabor. Para lograr las características gustativas de un Johnny Walker Blue Label es necesario todo un proceso de años, cuidando la mezcla que detona el sabor genuino y con carácter de algunas de las mezclas de whisky creadas en el siglo XIX, brindando además un delicioso y turboso gusto, en mancuerna con un suave y característico sabor a malta.

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5.- La exclusividad. Quienes poseen el privilegio de tener entre sus manos una botella de Johnnie Walker Blue Label edición tradicional, saben lo especial que es por su proceso de elaboración, lo genuino y complejo de su sabor, así como por el cuidado y detalle impresos en su presentación. Se trata de una bebida en la que sólo uno de cada diez mil barriles posee las características necesarias para entregar el sabor insignia de un Blue Label.

Así, la edición Guerreros II es doblemente especial y sumamente exclusiva, debido a que se encuentra disponible únicamente para el público mexicano. Se trata además de una edición única de 1,200 botellas, en la que sólo algunos tendrán la fortuna de tenerla.

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6.- La cultura prehispánica. La edición Guerreros II de Johnnie Walker Blue Label nace del espíritu y herencia mexicanos. Al respecto, Gonzalo Lebrija comentó que escogió al dios Huitzilopochtli, “porque me parece una de las figuras mitológicas más enigmáticas de nuestra cultura. Además, considero que simboliza dos conceptos un tanto antagónicos y muy interesantes: el de la guerra y el del amor; y en esta tensión se tejen historias maravillosas que dan pauta a un sinfín de interpretaciones”.

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7.- El dorado y el azul. Equilibrio y comunión de opuestos, no sólo conviven en su contenido, sino también en su forma y presentación. Quien define esta unión simbólica entre los colores dorado y azul, es el autor de la exclusiva botella. Lebrija afirma que “Huitzilopochtli representa un encuentro entre el azul -el color del Sur para los mexicas y tono de Johnnie Walker Blue Label- y el dorado del sol y la luz.

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8.- La profundidad. Pocas bebidas cuidan tanto el detalle conceptual como la edición Guerreros II, que da un sesgo de significado para todo aquel afortunado poseedor de una botella. “El oro y la posibilidad de volar han sido deseos constantes durante la historia de la humanidad… Huitzilopochtli, con su vuelo resplandeciente, manifestaba la comunión entre estos míticos anhelos”.