En la Edad Media, la quintaesencia era una sustancia hipotética conocida también como el quinto elemento. Extremadamente ligera, se creía que ocupaba todos los espacios vacíos como un fluido. A nosotros nos gusta llamarlo la magia del lugar y L’Ôtel en San Miguel de Allende la tiene.

A algunos viajeros les gusta  investigar el destino donde van a pernoctar. A otros les gusta sorprenderse cuando llegan al final del camino. Los primeros, cuando ven fotografías del hotel donde van a hospedarse, no pueden dejar de calibrar la belleza del espacio, la dimensión de la suite y comienzan a  ‘sentir’ el lugar. Pocas son las veces en las que la experiencia supera la ficción que la imaginación –que no escatima en detalles espléndidos, para eso es libre e indómita– ha creado con esmero.

San Miguel de Allende es un punto geográfico mágico, no cabe duda. Y no sólo por el estilo de vida y la tranquilidad que se respira al caminar por sus calles. Es geológicamente especial. Bajo su suelo hay una acumulación de minerales muy particular. Tal vez por eso es aún más difícil lograr seducir al viajero, ya de por sí engatusado con las maravillas arquitectónicas y culinarias locales.

Planteado lo anterior, hospedarnos en L’Ôtel, el hotel boutique más pequeño de San Miguel –tan sólo cuatro habitaciones– sonaba prometedor.

Tiempo del diseño

Arquitecto e interiorista practicante  de la escasa doctrina del buen gusto, Roy Azar materializó todos sus deseos –sin escatimar en detalles– en L’Ôtel. Cada una de las cuatro suites está diseñada al milímetro y personalizada según la visión del propietario: mobiliario, cojines –por supuesto, algunos de Hilando México, firma de lujo de su esposa, Sally Azar–, accesorios de baño e, incluso, el arte de las paredes. Sin embargo, The Owner’s Suite sorprende. Es reveladoramente perfecta en su definición estética. Después de pernoctar en ella, las  habitaciones de los grandes grupos hoteleros saben a poco a pesar de sus despliegues tecnológicos y abundancia de metros cuadrados. Y es aquí donde la quintaesencia se vuelve real. Donde el diseño toma vida y embauca al huésped. Donde la magia de San Miguel alcanza su punto álgido.

1972372_802550803107658_1326952227_n

Arte para llevar

Aquellos viajeros que huyen de souvenirs y valoran el espíritu único del lugar, seguramente habrán estado tentados a llevarse un cuadro de
los que decoran las paredes de su suite. En L’Ôtel lo saben y por ello todas las pinturas que están a la vista, están a la venta. La mejor estrategia para seguir presentes en el hogar de sus huéspedes.

l-otelgroup.com

1234180_677530845609655_1802289807_n
 

Siguientes artículos

Agenda de la semana: con estilo surrealista
Por

Nuestra agenda de la semana muestra una perspectiva diferente de uno de los mayores exponentes en el mundo del surrealis...